Una sevillana crea corazones de esperanza en una iniciativa que se ha extendido por España

Ahora la iniciativa de Lorena Leyva ha ido más allá y el pasado sábado intercambiaron los corazones de tela por alimentos recogiendo más de 2700 kilos en Sevilla

Cuando Lorena Leyva, vecina de Castilleja de la Cuesta, comenzó a coser corazones de tela la madrugada del 14 al 15 de marzo -recién decretado el Estado de Alarma- para entregárselos a los médicos más cercanos y darles ánimo, no sabía que su iniciativa solidaria llegaría tan lejos. Hoy día, 192 mujeres de toda España y 3 de Uruguay cosen como ella y ya han llegado a crear más de 55.000 «corazonesconbata», como se ha bautizado.

«Primero pensé en los sanitarios, de ahí surgió todo», explica Lorena a Sevilla Solidaria. De hecho, a los pocos días llegaron 1200 corazones al Hospital Virgen del Rocío para luego ir alcanzando a los médicos de todos los hospitales. «Como mi marido trabaja en el sector de la alimentación, también queríamos que llegara a estos trabajadores, y al poco comenzamos a regalar corazones a la UME, bomberos, Guardia Civil, taxistas, farmacéuticos....».

Los sanitarios fueron los primeros en recibir los «corazones con bata»

Ahora han ido más allá y el pasado sábado intercambiaron los corazones por alimentos en supermercados de 8 localidades del Aljarafe, recaudando un total de 2700 kilos que ya han sido entregados a las Hermanitas de la Cruz de Coria del Río y a las Hijas de la Caridad del comedor social de Pagés del Corro. «Ya el problema ha ido mucho más allá del virus, la preocupación es la pobreza y el hambre», asegura.

Y Lorena no se quita de la mente la cola de personas sin recursos a las 10 de la mañana en el comedor de Triana para llegar a tiempo al almuerzo. «Fue impactante, nunca había visto el hambre tan de cerca». Ahora se plantean realizar un intercambio de corazones por juguetes de cara a Navidad. «Así echar una mano a las familias sin recursos para que a sus hijos no les falta una sonrisa».

Voluntarios estuvieron en Camas, Santiponce, Valencina, Castilleja de la Cuesta, Gelves, Palomares, Coria del Río y San Juan de Aznalfarache

Cadena de solidaridad

Después de siete meses esta sevillana, originaria del barrio de la Macarena, siento enorme agradecimiento. Primero, por los vecinos de su urbanización de Castilleja de la Cuesta que hicieron crecer su idea. Aún se emociona al recordar cómo les dejaban en la verja de su casa rotuladores, tela o folios para poder seguir creando corazones. «Con el confinamiento tenía que tirar de palillos de dientes o del relleno de mis cojines, y ellos hicieron posible que siguiera adelante». También de los taxista que recogían corazones en su casa y los llevaban a los hospitales o los repartidores de productos farmacéuticos que los dejaron en cada farmacia. Y, por supuesto, a las más de 40 mujeres que se sumaron en Sevilla sin Lorena conocerlas y a las cercas de 200 que hoy están manos a la obra. Corazones han llegado a poblaciones como Jaén, Huelva, León, Salamanca o Albacete.

«Gracias también a Paco, Juanmi, Miguel Ángel, Emilio, Javier y Carmen Santamaría porque me ayudaron mucho cuando no podía moverme de casa», remarca Lorena, con la voz entrecortada de la emoción. «Tres de ellos están con Covid, uno de ellos muy grave, y deseo de todo corazón que se recupere pronto».

Los corazones incluyen mensajes de ánimo

Lorena no sabía que su afición por el Patchwork le traería esto. La posibilidad de ayudar a gran escala, repartiendo esperanza, y la certeza de que hay tantas personas dispuestas a apoyarle en su empeño. «Mi padre tiene 97 años y durante el confinamiento no pude verlo, los "corazones con bata" me han ayudado más a mí que a nadie, realmente sin ellos habría caído en una depresión», confiesa, infinitamente agradecida, mientras ya, junto con sus colaboradores, piensa en constituirse en asociación.

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