Del bullying en el instituto a ser parte de una empresa, la inclusión laboral de un joven con autismo
El 90% de las personas con trastorno del espectro autista (TEA) no tiene un empleo. Se trata del colectivo de la discapacidad con menor acceso al mercado laboral. ¿Por qué? «En primer lugar está el estigma, la sociedad no conoce realmente qué es el autismo», explica Moisés Pampín, responsable de la Plataforma de Empleo de la asociación Autismo Sevilla, «por otro, muchas de estas personas no están formadas porque fallan los sistemas educativos para ellos, y muy pocos acceden a bachillerato o a la universidad». Por último, las empresas no están concienciadas, y muchas de ellas cuando optan por contratar a una persona con discapacidad lo hacen también por la imagen positiva que pueda reportar, y «el autismo no tiene rasgos», explica Pampín.
En el Día Internacional de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra este viernes 2 de abril, el movimiento asociativo en España enarbola el lema “Puedo Aprender. Puedo Trabajar” para reivindicar el derecho a una educación y un empleo de calidad que se adecue a sus capacidades, prioridades y necesidades específicas.
No lo tienen fácil desde un principio. El TEA es una condición del neurodesarrollo de origen neurobiológico que se presenta desde los primeros años de vida. Uno de cada cuatro alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo tiene TEA. Además, a las mayores dificultades para seguir el ritmo de la clase se le suma en muchos casos un entorno hostil ya que este alumnado tiene un riesgo mayor a ser víctima de acoso escolar.
Es el caso de Antonio González. «En el instituto los compañeros me insultaban, no me querían allí, así que desayunaba solo en el patio», recuerda este joven con autismo. Lo cuenta resignado ahora con 20 años, como un proceso más por el que tuvo que pasar en su vida, como el apoyo que recibió para mantener el nivel de la clase. Sin embargo, le cambia completamente el rostro con una amplia sonrisa cuando relata su actual puesto de trabajo. Con el apoyo de su madre y de la orientadora del centro educativo decidió estudiar un grado medio en Gestión Administrativa. Fue realizando las prácticas en la asociación Autismo Sevilla cuando conoció el apoyo que esta entidad podía ofrecerle. A través de su plataforma de empleo hace un año y medio que trabaja para el grupo sevillano Rusvel.
«Hago fotocopias de pagarés, registro facturas, reparto la correspondencia, registro certificados o archivo las fotocopias de los pagarés», enumera. Es este un puesto creado para él a medida, con tareas más sistemáticas, como apunta Elena Sánchez Aires, directora financiera de la empresa. «Al principio no sabía cómo iba a resultar», afirma la jefa de Antonio, «es algo que nos propuso directamente Autismo Sevilla, porque colaboramos con ellos habitualmente con sus actividades benéficas». Antes de comenzar reunieron a todo el personal, que en todo momento se mostró dispuesto a colaborar en lo que fuera necesario. «Fue muy emotivo y agradecemos haber contado con los profesionales de Autismo Sevilla, que nos fueron orientado, y finalmente nos sorprendió la excelencia de Antonio, su eficacia, además del valor social que pueda aportar contratarlo». Elena asegura que en las tareas que él desempeña el margen de error se ha minimizado ampliamente, por lo que ha resultado ser un buen fichaje.

Cuando Antonio llegó a la empresa, una mediadora de Autismo Sevilla lo acompañó en todo momento durante dos o tres semanas, Alicia. Ella no solo le orientó en la ejecución de su trabajo, sobre cómo planificar los tiempos, por ejemplo; sino también en la relación con sus compañeros. Tras una adolescencia aislado y ninguneado, hoy se siente parte de un grupo. «Todos me caen muy bien, Mercedes es muy graciosa y echo de menos los desayunos con Desi». Ya no para para desayunar con Desiré, su compañera de mesa, por el protocolo de seguridad por el Covid, momento en el que aprovechaban para confraternizar. «Ella me hablaba de las notas su hijo o me preguntaba por mis cosas».
Alicia se mantiene en contacto continuamente. Y tras el parón por el primer confinamiento domiciliario de marzo lo acompañó de nuevo a la empresa unos días. También cuando se le han encargado tareas nuevas para una mejor asimilación. Además, Antonio mantiene una visita semanal con la psicóloga Natalia de Francisco de Autismo Sevilla, para apoyarlo más allá de la cuestión laboral. «Lo ideal es que el apoyo en la empresa se naturalice», explica Moisés Pampín, «con agentes externos que no somos de la plantilla, e intentamos pasar desapercibidos, y también con la orientación a los compañeros».

Autismo Sevilla desarrolla esta Plataforma de Empleo desde 2016 y ya ha atendido a más de 100 personas, de ellas un 80% ha realizado prácticas y un total de 30 ha tenido un contrato. En total, más de 1000 familias con un hijo con Trastorno de Espectro Autista son atendidas hoy por Autismo Sevilla de forma directa. «Este año solo hemos tenido tres contratos y tres prácticas, porque la situación es dificilísima, a la hora de despedir en una empresa suelen decantarse por ellos que habitualmente no tienen una familia a cargo». La pandemia ha dejado auténticos dramas. «Chicos con autismo durmiendo en la calle, que no estaban diagnosticados».
Desde la Plataforma de Empleo evalúan el perfil de cada usuario para un recorrido individualizado ya sea para iniciar su proceso de inserción laboral o para el desarrollo de competencias y habilidades si no tienen formación. «También preparamos oposiciones para plazas de discapacidad», añade. Dos usuarios de la entidad acaban de realizar las de auxiliar administrativo con una notas muy altas y otro ya tiene plaza de ordenanza en el Acuartelamiento de Tablada. Y es que no solo el caso de Antonio demuestra ese “Puedo Aprender. Puedo Trabajar”, sino que usuarios de esta plataforma se superan a cada momento. Como Jorge, que está a punto de comenzar unas prácticas en un instituto para su máster en docencia, o Antonio, voluntario en una entidad a beneficio de personas con discapacidad intelectual, que trabaja en la Cámara de Comercio. «Por desgracia, que les den la oportunidad no es lo habitual, entre los usuarios con estudios universitarios, tenemos a una chica que tiene dos licenciaturas, dos máster, habla cuatro idiomas y está trabajando como sólo como administrativa», explica. Ese es el reto y la necesidad de hacerse oír en el Día Mundial de Concienciación del Autismo.
II Carrera Solidaria por el Autismo
El principal evento de Autismo Sevilla para conmemorar este Día Mundial del Autismo y sensibilizar sobre TEA será la II Carrera Solidaria por el Autismo, que se realizará de forma virtual entre el 8 y el 11 de abril. Hay distintas opciones para participar, ya sea una carrera o una marcha andando, y de 3 o de 8 kilómetros. Las inscripciones se pueden realizar en este enlace: https://eventos.autismosevilla.org/e/7/ii-carrera-solidaria-por-el-autismo-2021