Jóvenes Solidarios

Con la colaboración de:

«Lo que más te choca es cuando encuentras en el comedor a alguien que conoces»

La joven Eugenia Pérez acude todos los martes a la cocina del comedor San Juan de Acre de la calle Mendigorría

La joven Eugenia Pérez, que cada martes acude al comedor San Juan de Acre y prepara el almuerzo a personas necesitadas, descubrió qué poco separa a los voluntarios de los beneficiarios un día de los que se quedó a servir las mesas. Uno de los comensales la saludó, reconociéndola y contento de encontrarla. «Entonces no sabía quién era y resultó ser un señor que aparca coches por la calle donde vivo», explica. Desde ese momento, Eugenia lo saluda con una sonrisa cada vez que lo ve en su barrio, consciente de todas las necesidades acuciantes que hay detrás de esa amabilidad y ese día a día.

Ella es una de los 340 voluntarios que echan una mano en el comedor que gestiona la Orden de Malta en la calle Mendigorría, en pleno centro. Todos ellos se reparten en turnos de lunes a viernes y, a su vez, entre los que se encargan de la comida  y los que más tarde la sirven a los beneficiarios. En el caso de Eugenia, pertenece al grupo de cocina de los martes. «Todos los martes hacemos la misma comida, lentejas y ensalada de pasta», indica Eugenia, «yo normalmente me encargo de cortar el pan y las verduras».

Esta joven de 24 años es la benjamina del grupo, compuesto en su mayoría por mujeres de edad más avanzada. «Me acogieron muy bien y a día de hoy son ya amigas más», confiesa. Después de tres años, venir a este comedor es parte de su rutina. No ha interferido la carrera de medicina que este año ya ha finalizado, ni los estudios en los que ahora está enfrascada para hacer el examen MIR en febrero y optar a una plaza de una especialidad. «Hay tiempo para todo, son dos horas y media que un día normal se te puede ir sin que te des cuenta».

Desayunos los sábados

«Lo cierto es que tenemos voluntarios muy fieles, que no nos fallan», apunta María Torres, directora del comedor y coordinadora del voluntariado. El trabajo que tantos aportan desinteresadamente, la importante colaboración del Banco de Alimentos de Sevilla y las donaciones de empresas y particulares supone servir comida a 204 personas al día. Además, otro grupo de voluntarios reparte en torno a 70 desayunos todos los sábados del año excepto en el mes de agosto. «Se hace un recorrido por la zona del comedor y se ofrece un desayuno a las personas sin hogar, de esta manera se crea un vínculo con ellas con el que podemos hablarles de recursos que pueden utilizar, tanto nuestro comedor como otros», indica. Esta actividad también tiene lugar en Jerez los sábados y en Córdoba se comenzará a desarrollar a partir de septiembre.

El sueño de todos los que componen el comedor es que un día nadie necesite traspasar sus puertas. Pero, mientra ese futuro llega, sus manos son necesarias. Desde la Orden ya tienen en mente abrir un dispensario en un local cercano para poder atender también de esta manera a las personas sin hogar que necesiten sus servicios.

Manuel Lombo, un voluntario más

El artista Manuel Lombo no solo está comprometido con la Orden de Malta con conciertos benéficos que ofrece cada cierto tiempo, sino que, además, lleva más de cinco años acudiendo como voluntario al comedor San Juan de Acre. Su última aportación fue a principio de julio con el preestreno del su nuevo espectáculo "P'alante y P'atrás",  que ofreció a beneficio de las actividades hospitalarias de la Orden de Malta España en el salón de actos de Capitanía.

Comentarios