«A RedMadre Sevilla están llegando mujeres que nunca habían necesitado ayuda»

Teresa Galán, presidenta de la entidad, explica cómo ha aumentado la demanda de ayuda de embarazadas y mujeres recientes, sobre todo para alimentos y pañales

No fue precisamente el domingo el Día de la Madre soñado para muchas mujeres que acaban de serlo o aquellas que están esperando conocer en breve a su hijo. La pandemia del Covid19 y el confinamiento para frenarla ha provocado que un gran número de madres estén más agradecidas de recibir pañales, gel o fruta que del regalo al uso por esta celebración. Algo impensable para ellas hace tan solo unos meses.  En la asociación RedMadre Sevilla, dedicada a atender a mujeres embarazadas y madres recientes, vieron como a los diez días de decretarse el Estado de Alarma el teléfono empezó a sonar sin descanso. Sus beneficiarias habituales han agravado la situación de vulnerabilidad y la entidad ha tenido que hacer esfuerzos por llegar a otras más. Muchas de ellas no habían tenido la necesidad de pedir ayuda nunca antes.

Teresa Galán, presidenta de la RedMadre Sevilla, atiende a Sevilla Solidaria para explicar la situación que atraviesa la entidad. Ella junto con otro grupo de voluntarias organiza en la sede de la calle Fragua de Vulcano 2, en el Polígono San Pablo, ropa y otros productos donados para entregarlos a quienes más lo necesiten.

Teresa Galán, en el centro, organiza junto a otras dos voluntarias pañales y productos de aseo para bebés

—¿Qué llamadas estáis recibiendo?

—La situación es dramática. A nosotros nos venían sobre todo mujeres embarazadas, porque es un sector poco atendido, y ya la acompañábamos si hacía falta hasta los tres años de sus hijos. Pero ahora nos llaman sobre todo familias con bebés. Ha aumentado muchísimo la demanda de alimentos, para niños y adultos. También pañales. Nos vienen familias que son autónomos y nunca han tenido que pedir una ayuda, pero han tenido que cerrar sus negocios, sin poder hacer frente a los pagos

—¿Cómo estáis funcionando?

—Cuando se decretó el Estado de Alarma nos apuntamos a una plataforma que habilita la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales. Gracias a eso, la Plataforma de Voluntariado Social de Sevilla se puso en contacto con nosotros y coordinan a unos voluntarios que nos ayudan a hacer los repartos. Es un grupo de montañismo genial, unas 10 o 12 personas.

—¿Cómo es posible colaborar con RedMadre?

—Lo más cómodo son las donaciones a través de transferencia porque se convierten en cestas de la compra, pañales o productos de higiene. Y también funcionamos mucho por donaciones de recursos. Los carros, las cunas, los pañales, productos de higiene o la ropa premamá o de bebé los recepcionamos en sede. Allí lo organizamos todo y preparamos. Pero mientras dure el confinamiento esto es más complejo. Estamos dando a los donantes un certificado para que tengan permiso de movilidad ese día.

—¿Qué se necesita?

—Lo más urgente es procurar la alimentación, aunque derivamos a otras entidades para hacerle frente a este problema. Las madres necesitan frutas y verduras para las primeras papillas de sus hijos, aunque hacerles llegar productos perecederos es complicado. Otra ayuda que antes no solíamos y ahora damos es recargarles las tarjetas de teléfono para que tengan acceso a los Servicios Sociales, y contacto con nosotros. Ayer, por ejemplo, nació un bebé y lo hicimos para que la madre nos cuente cómo está.

—¿Qué acciones os habéis visto obligados a suprimir?

—La atención directa en sede y los talleres socioeducativos. Organizamos talleres de apoyo dependiendo de las necesidades que demandan las madres. Normalmente, orientados a su cuidado en el tiempo del embarazo y la crianza. Lo imparten profesionales voluntarios. De hecho no solo atendemos a mujeres con falta de recursos, sino también a aquellas que no tienen una red de apoyo. Estos días nuestras voluntarias no las dejan solas gracias a llamadas diarias

—¿Cómo vive la mujer embarazada esta pandemia?

—En circunstancias normales, Hay mujeres que están en situación vulnerable sólo por estar embarazadas, pierden sus trabajos o no pueden acceder a ninguno. Hoy, como en todos los campos, esto se agrava. Y a la inquietud propia de un embarazo se le suma más más miedo.

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