Voluntarios que luchan contra la exclusión social más cercana
En el último año, alrededor de 270 personas han pasado por la asociación Dos Hermanas Solidaria de este municipio nazareno en busca de algún tipo de ayuda. Son personas desempleadas, en muchos casos de larga duración, que buscan una formación para mejorar su currículum, inmigrantes que necesitan aprender el idioma para poder desenvolverse o vecinos en riesgo de exclusión social que imploran un consejo para poder salir adelante.
A todos ellos se les ha ido dando cabida en los diferentes cursos y talleres que se han puesto en marcha durante el año en esta asociación, de inspiración cristiana y comprometida con la justicia social, que tiene como objetivo ayudar a los vecinos de la ciudad nazarena que más lo necesitan, ofreciéndoles formación y asesoramiento.
Lo hacen, precisamente, gracias al tiempo y la dedicación que otros ofrecen de forma altruista. Son los voluntarios de Dos Hermanas Solidaria, los pilares que sustentan este proyecto sin los cuales la asociación no sería posible. «Uno recibe más de lo que da», asegura en este sentido el presidente de la entidad, Juan de Dios Varela.
Estos voluntarios son los encargados de prestar su ayuda para poner en marcha cursos como el de español para inmigrantes, uno de los más importantes que se imparten en la asociación con una destacada presencia de mujeres marroquíes y también búlgaras, o el de asesoría jurídica, también para la población inmigrante. Ha habido otros como el taller de costura o el de informática y ya se están perfilando los que se desarrollarán a partir de septiembre dentro del ámbito de la formación.
Orientación laboral
Desde que empezaran a funcionar como asociación, hace ahora dos años y medio, Dos Hermanas Solidaria quiso apostar fuerte por el campo de la orientación laboral, como una herramienta básica para la búsqueda de un empleo y la salida, por tanto, de la exclusión social. En total, durante este curso que acaba de terminar se han atendido a unas ochenta personas en estas clases, en las que se ofrecen pautas y claves fundamentales para la búsqueda de un trabajo.
Para el vicepresidente de la asociación, Antonio Cid, «muchas de las personas que llegan a la asociación no confían en sí mismas, y eso es el primer reto que nos planteamos, que se animen y sean activos en la consecución de un empleo», apunta. Por este motivo, piden también a las administraciones que acaben con la temporalidad de programas como «Andalucía Orienta» de la Junta de Andalucía, cuyas oficinas se reabrieron en Dos Hermanas en enero después de unos meses cerradas, al haber finalizado la subvención. «Ese abrir y cerrar crea una confusión y desorientación», consideran.
Nuevos retos
De cara al próximo curso, Dos Hermanas Solidaria pretende poner en marcha un programa de acompañamiento a personas mayores y combatir, así, los ratos de soledad. Para ello necesitan contar con un grupo de voluntarios estables, que puedan comprometerse durante un tiempo a prestar sus servicios a los demás.
Según explica Isabel Eugenio, secretaria de Dos Hermanas Solidaria, el aula de formación del voluntariado pretende ser también, en este sentido, otro de los pilares básicos de la asociación, al que puedan acudir, para recibir la formación adecuada, todas aquellas personas interesadas en ofrecer su tiempo y ayuda a los demás. «A veces hay un conflicto socio-familiar detrás de muchos casos», explica Eugenio después de que ya hayan pasado por estos cursos de voluntariado numerosas personas en estos dos años.
La asociación, que se sustenta únicamente con las cuotas de sus asociados, ha clausurado en junio sus talleres y ha celebrado recientemente una jornada de puertas abiertas en la calle para poner en valor el compromiso de la persona voluntaria. La sede de la asociación se encuentra ubicada en el centro de Dos Hermanas, en la calle Calderón de la Barca 18, y permanece abierta a diario durante el curso y en horarios reducidos en verano.
