Voluntarias de la Caixa se contagian de la alegría de Alalá en el Polígono Sur
Una realidad no se comprende en su totalidad hasta que no se vive. Hay que que sentir la alegría que unos voluntarios provocan en una residencia de ancianos cuando pasan allí su tiempo. Oír las risas de los niños en el hospital cuando una asociación se desvive para que su estancia sea divertida, y sobre todo ver las caras de sus padres observándoles evadirse. O atender al razonamiento de un joven con discapacidad intelectual por el empeño de una entidad que quiere empoderarle para darle independencia. Muchas de estas historias son posibles gracias a un empuje económico. En la Semana Social de la Caixa, empleados y clientes de Caixabank tienen la oportunidad de ver de cerca qué supone para tantísimas asociaciones ese apoyo de su Obra Social. Más de 100 actividades solidarias de entidades sevillanas contarán con la ayuda de estos voluntarios.
Entre este centenar de iniciativas sociales, el lunes tres voluntarias de la Caixa se internaron en el Polígono Sur y compartieron clase con las madres que llevan a sus hijos a la Fundación Alalá para acercarles a unos valores que les ayuden a dibujar su futuro. En el taller Coser y Cantar, donde las madres participan mientras sus hijos están en clase, descubrieron que Soraya le prepara un chalequillo rojo para bailar a su hijo, Saray última los detalles de un vestido blanco con lunares rojos para su hija, para que pueda lucirlo en la Feria, y Mayte se prepara un precioso vestido de lunares negros para poderlo llevar en las fiestas de Alalá.
Ataviada con el polo azul de los voluntarios de la Caixa, María Jesús Catalá, directora territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, estuvo dedicada a aportar su grano de arena para crear las bolsas de tela imagen de Alalá. Le acompañaron María José Espinosa, encargada de Acción Social de la entidad, y Pepa Acebedo, empleada y voluntaria. «Venir aquí te da una visión espectacular de la misión que tienen los que están al frente de las asociaciones, nosotros podemos aportar voluntariado y una ayuda económica pero sin estas personas no serviría de nada», explica.


Quien les indicaba cómo ayudar es Rosa León, ganadora hace pocos días de la última edición de «Maestros de la Costura», y quien desde hace dos años da clases a las madres del Polígono Sur. A ella se acercan sus alumnas a pedirle indicaciones y consejos. Entre ellas, también Blanca Parejo, directora de la Fundación Alalá, que charla con una y otra y les anima a bailar, petición que Soraya no duda en poner en práctica con las palmas de sus compañeras.
La voluntaria Pepa forma parte del Programa de Voluntariado de la Caixa durante todo el año, al igual que otros 30.000 compañeros en toda España. «He estado con chicos con Síndrome de Down y también en el Polígono Sur con la Fundación Don Bosco», recuerda a Sevilla Solidaria. Pepa se prepara, además, para dar talleres de educación financiera tanto a personas en exclusión social como a personas con discapacidad intelectual. Aún así lo que le marca son las actividades con los más pequeños. «Te das cuenta del privilegio que supone nacer en un entorno favorable», confiesa, y recuerda con cariño y diversión a un pequeño al que ayudó con actividades extraescolares en una asociación y que le reveló entre confidencias que de mayor quería ser un Power Ranger.
La Semana Social no acaba aquí. «El miércoles estaré en el hospital con niños con cáncer, el viernes en Huelva en una asociación juvenil que trabaja en uno de los barrios más marginados y el sábado tendremos un final de semana divertido al que hemos invitados a 250 niños de Huelva, Cádiz y Sevilla», avanza María José Espinosa. Unos días intensos en los que habrá quien pruebe el voluntariado por primera vez y le enganche para siempre.