Un refugio para empezar de nuevo
Hay ayudas que van mucho más allá de una prestación, una actividad o un servicio concreto. A veces, lo que cambia una vida es encontrar un lugar donde sentirse escuchado. Eso es precisamente lo que encontró Luidmila Lazareva cuando llegó a Acercando Realidades, una entidad sevillana que acompaña a familias en situación de vulnerabilidad a través del programa Más Infancia, impulsado por la Fundación ”la Caixa” y cofinanciado por el Fondo Social Europeo. El objetivo es favorecer la inclusión social de familias en riesgo de pobreza o exclusión mediante itinerarios personalizados de acompañamiento, seguimiento individualizado y trabajo coordinado con los recursos del entorno. La iniciativa se apoya en la experiencia de CaixaProinfancia, un programa que desde 2007 ha acompañado a más de 375.000 niños, niñas y adolescentes.
Luidmila, de origen ruso, lleva más de 20 años viviendo en España. Llegó a Sevilla junto a su marido y construyó aquí su vida familiar y laboral. Sin embargo, la distancia con sus raíces y la ausencia de una red cercana de familiares y amigos terminaron pasando factura. «Cuando tienes problemas o preocupaciones y no tienes con quién hablar, todo se hace mucho más difícil», recuerda.
Hace dos años conoció Acercando Realidades y comenzó a participar en el programa Más Infancia junto a su hijo Samuil, de 13 años y con necesidades especiales. Desde entonces, ambos han formado parte de distintas iniciativas de apoyo educativo, talleres familiares, actividades de ocio y colonias, además de recibir acompañamiento psicoterapéutico individual y familiar. Pero, según reconoce, lo más importante no ha sido únicamente acceder a esos recursos, sino encontrar un espacio donde sentirse comprendida. «Al principio me costaba mucho abrirme. Llegué muy cerrada, guardándome todo por dentro. Poco a poco empecé a hablar con las profesionales, a contar lo que me preocupaba y ellas me ayudaban a encontrar respuestas. Hoy siento que puedo expresar lo que llevo dentro sin miedo. Ahora siento que tengo una familia aquí. He conocido a otras mujeres con las que he creado una amistad muy fuerte. Podemos quedar, salir con nuestros hijos, hablar de nuestras preocupaciones y apoyarnos mutuamente», cuente Luidmila.
La experiencia también ha supuesto un cambio importante para Samuil. Según cuenta su madre, gracias a las actividades del programa, ha ampliado su círculo social y participa en planes con otros niños. «Antes terminaba las clases y tenía pocas actividades. Ahora tiene amigos, celebra cumpleaños, sale y comparte tiempo con otros niños. Se siente cómodo y aceptado. Para mí eso no tiene precio», señala.
En Sevilla, Acercando Realidades es una de las entidades encargadas de desarrollar esta intervención. Para Rocío Gallardo, presidenta de la asociación, el éxito del trabajo que realizan no se explica únicamente por los recursos que ofrecen, sino por la relación de confianza que construyen con cada familia. «Creemos que es a través del vínculo desde donde se producen los cambios reales. Las familias participan porque encuentran un espacio seguro donde se sienten escuchadas, comprendidas y acompañadas», señala Gallardo.
Dos años después de cruzar por primera vez las puertas de la entidad, Luidmila resume su experiencia con una imagen tan sencilla como poderosa. «Me siento como un ave fénix. Poco a poco, he vuelto a ser quien era. He recuperado la confianza, la tranquilidad y la capacidad de relacionarme con los demás». Después de más de dos décadas lejos de su país, asegura que ha vuelto a experimentar una sensación que creía perdida.
