Un proyecto que abre camino a la remisión del VIH
Indetectable es igual a intransmisible. Con esta idea, el investigador Ezequiel Ruiz-Mateos, del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS–CSIC), resume uno de los avances más esperanzadores en la lucha contra el VIH. Pero también sirve para abrir la puerta a un proyecto que quiere ir aún más lejos, desvelar por qué un grupo muy reducido de personas es capaz de controlar el virus sin necesidad de medicación y qué enseñanzas puede aportar este fenómeno al resto de pacientes.
Ruiz-Mateos lidera una investigación de gran alcance en consorcio con Harvard University, IrsiCaixa, el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili y entidades comunitarias como Adhara Asociación VIH/SIDA y Projecte dels Noms–Hispanosida. Este proyecto ha sido premiado con cerca de un millón de euros por la Fundación ”la Caixa” en la convocatoria de Investigación en Salud 2025, un impulso decisivo para profundizar en una línea científica que podría transformar el abordaje de la infección.
Aunque hoy el VIH se puede tratar de manera eficaz, evitando su transmisión y permitiendo una vida larga y saludable, la enfermedad sigue sin cura. Sin embargo, existe un fenómeno extraordinario que supone que menos del 1% de las personas con VIH son capaces de suprimir el virus sin tomar fármacos. Son los llamados controladores de élite. Algunos mantienen este control durante años; otros, incluso, de forma indefinida.
Ruiz-Mateos y su equipo llevan más de una década estudiándolos: «Desde hace 15 años hemos estado analizando a este pequeño grupo de población. Es importante reunir la máxima información para conocer qué pasa», explica. Lo que ocurre es complejo, pero el investigador lo resume con claridad: «En algunas de estas personas, el virus no está completo; son solo trozos. Y en otros casos, está escondido en zonas tan remotas del genoma que nunca va a reactivarse», asegura. Esto significa que, en estos pacientes, el virus está tan debilitado —o tan inaccesible— que apenas representa una amenaza. El objetivo ahora es saber si estas personas, según aclara el investigador con cautela, «podrían estar “curadas” funcionalmente y, para ello, debemos continuar investigando».
El proyecto va un paso más allá ya que intenta averiguar si estas características extraordinarias pueden aparecer en otros pacientes, especialmente en aquellos que recibieron tratamiento muy temprano con fármacos potentes, como los inhibidores de la integrasa. «Esta actuación rápida, junto con lo que vemos en los controladores persistentes, hace que su reservorio viral se empiece a parecer al del grupo excepcional. Queremos saber qué rasgos inmunológicos han conseguido sus defensas», detalla Ruiz-Mateos. Porque, aunque los tratamientos actuales son muy efectivos, no eliminan completamente al virus: «Hoy en día los tratamientos son muy buenos, pero el virus sigue ahí. Si se interrumpe, vuelve a aparecer. Lo que pretendemos es ayudar a que el sistema inmunitario elimine el virus», destaca Ezequiel.
El proyecto también estudiará el papel de los anticuerpos neutralizantes de amplio espectro, capaces de inhibir múltiples cepas del VIH y actualmente en evaluación en ensayos clínicos. Además, Ruiz-Mateos insiste en la importancia del apoyo recibido, considerando que «hay que invertir más en investigación. Si no hubiera sido por el apoyo de Fundación ”la Caixa”, no podríamos estar llevando a cabo todo esto».
En esta investigación participan también entidades comunitarias que trabajan día a día con personas con VIH. Una de ellas es Adhara Asociación VIH/SIDA, entidad de referencia en Andalucía. Su gerente, Abelardo Castro, recuerda la importancia de mirar más allá de los datos científicos. «Es fundamental un diagnóstico precoz. En España, la mayoría se detectan muy tarde, y cuanto más se tarda, peor es el pronóstico», advierte. Castro insiste en que la prevención sigue siendo clave. Entre estas estrategias destaca la Profilaxis Preexposición (PrEP), una pastilla diaria capaz de reducir el riesgo de infección hasta en un 98%. Pero, además, Castro pone el acento en la dimensión social de la enfermedad: «El VIH tiene una dimensión que va mucho más allá de la salud física ya que afecta a la salud mental, a las relaciones, a las barreras sociales. Todo ello influye en la calidad de vida».
Al final, el proyecto liderado desde Sevilla no solo busca comprender por qué algunas personas pueden controlar el VIH sin medicación. También persigue abrir una puerta a la esperanza, explorando la posibilidad de una remisión duradera del virus sin tratamiento continuo.
