El Balcón de la Esperanza abrirá este septiembre en la UCI del Macarena
Un sueño surgió en la Hermandad de la Macarena por la conmemoración del 425 aniversario fundacional: construir un «balcón de la Esperanza» para que los hospitalizados de larga duración en la UCI del Hospital Macarena pudieran salir a tomar el sol o disfrutar del fresco en la cara. Un sueño que se expandió a toda la corporación y este septiembre se hará realidad. Sí, en un año tan complicado la Hermandad de la Macarena ha seguido repartiendo Esperanza. O, quizás, precisamente lo ha hecho con más energía que nunca por ser el año en el que más falta hacía.
Así, funcionado la despensa solidaria, el Observatorio de la pobreza del barrio de la Macarena y la escuela para inmigrantes, -también recogidos en las propuestas en el área social por el aniversario, antes de surgir la pandemia-, se les unirá en pocas semanas el Balcón de la Esperanza. «Sabíamos que teníamos que ir más allá de la caridad en el sentido tradicional», explica el hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, «este siglo exige nuevos comportamientos, más allá de dar alimentos o pagar facturas, y nosotros tenemos una vocación con el hospital».
Así, gracias a un acuerdo con el Hospital Universitario Virgen Macarena, la Hermandad está en pleno proceso de habilitación de una azotea de 40 metros cuadrados hasta ahora impracticable para convertirla en un espacio amable y medicalizado, dividido en una zona cubierta con grandes ventanales y otra al aire libre. Al Balcón de la Esperanza podrán salir con un familiar pacientes que lleven semanas o incluso meses ingresados en la UCI, aportándoles la experiencia beneficios no solo físicos sino también psicológicos para su recuperación. Es un fin solidario que une a la hermandad con sus orígenes hace más de cuatrocientos años, cuando fue creada para asistir a enfermos y desahuciados.
Este proyecto es obra de cada uno de los que componen la Hermandad de la Macarena, una iniciativa ilusionante que ha unido a los hermanos para hacerlo realidad. «En la hermandad cada uno de sus colectivos debe tener una actividad durante todo el año, diputados, costaleros, los armaos, la Centuria...», continúa Fernández Cabrero, para quien la hermandad es fraternidad, un componente fundamental además de la caridad y lo social. Es por ello que cada uno de los que la componen ha puesto su grano de arena para conseguir financiación. Y Sevilla ha respondido. De los 78.000 euros necesarios ya se ha recaudado más de la mitad. Y las expectativas son buenas para lo que falta. «Con un objetivo así se activan resortes que desconocíamos», añade.
«Querer es poder», indica el hermano mayor ante el esfuerzo de la hermandad en un año en el que han aumentado las familias atendidas, «el secreto es sencillamente que hemos trabajado el doble que en 2019, claro que es difícil pero no es imposible». Complicado ha sido, más sabiendo que la principal fuente de ingresos de la hermandad era la tienda y el museo y es ahora cuando está empezando a recuperarse, aún poco a poco, con un aún solo un 35% de las ventas que se realizaban antes de la pandemia. Pero el área social y caritativa de la hermandad nunca ha descansado. Y no lo hará.
Cómo colaborar con el Balcón de la Esperanza
- Adquirir láminas solidarias pintadas por siete artistas y que reproducen el mural de la Esperanza situado a la entrada de la UCI del Hospital Macarena.
- Adquisición de pulseras y mascarillas solidarias.
- Donativos tanto para particulares como para empresas, sujetos a ventajas fiscales
- Campaña a través de Bizum: Aportación Solidaria. Código de campaña 01157