Un abrazo comunitario para quienes llegan
Cuando una persona migra en situación irregular, lo hace a menudo empujada por la necesidad extrema. Cruza fronteras sin certezas, sin red de apoyo, y en muchos casos, sin poder comunicarse en el idioma del país al que llega. En ese contexto de desarraigo y miedo, la Fundación Cepaim se convierte en un refugio. No sólo en sentido literal, sino emocional y humano.
Con más de 30 años de trayectoria, Cepaim -hoy conocida como CONVIVE Fundación Cepaim– trabaja con una clara misión: promover una sociedad inclusiva, igualitaria e intercultural, donde todas las personas, especialmente las más vulnerables, puedan ejercer plenamente sus derechos de ciudadanía. Su labor se despliega en todo el país a través de más de 30 centros. Entre los que se encuentran en Sevilla, uno de ellos está en el distrito Cerro-Amate, y está coordinado por Juanma Núñez, un profesional que pone rostro y voz al compromiso diario con quienes llegan sin nada. «Muchas de las personas que atendemos han pasado por trayectos durísimos. A menudo llegan solas, sin documentación, sin recursos, sin familia. Aquí encuentran un lugar donde volver a empezar», explica Nuñez.
Uno de los programas más relevantes de Cepaim es el de Acogida y Protección Internacional. Desde este eje, se ofrece atención integral a personas solicitantes de asilo o en situación de protección internacional, así como a migrantes en situación de extrema vulnerabilidad. El objetivo es ayudarles a construir un proyecto de vida autónomo en el país de acogida. El acompañamiento es personalizado, cada persona inicia un itinerario propio, que puede incluir alojamiento temporal, asesoría jurídica, atención psicosocial, aprendizaje del idioma, búsqueda de empleo y acceso a la sanidad o la educación. «Diseñamos planes realistas. A veces solo necesitan alguien que les oriente, que los escuche, que los mire a los ojos y les diga que es posible seguir adelante», señala Núñez.
Pero la acción de Cepaim, entidad apoyada por Fundación "La Caixa", va más allá de la primera acogida. En Sevilla y en otras ciudades, la fundación desarrolla programas de Convivencia, Interculturalidad y Desarrollo Comunitario, con los que impulsa el diálogo entre culturas y la participación en los barrios. Un ejemplo reciente es la ‘I Jornada Intercultural del Distrito Cerro-Amate’, celebrada el pasado mes de junio con gran éxito. Este encuentro reunió a profesionales, asociaciones y vecinas y vecinos con el objetivo de tender puentes y visibilizar el valor de la diversidad cultural en el territorio. «Intervenir en el territorio significa conocerlo, escucharlo y actuar desde dentro. Solo así se construye una convivencia real y sostenible», apunta el coordinador.
Otra de las líneas estratégicas de la fundación es la de Igualdad, No Discriminación e Interseccionalidad. A través de ella, Cepaim trabaja directamente con mujeres y hombres víctimas de violencia de género, racismo o discriminación múltiple, con un enfoque interseccional y basado en los derechos humanos. Los equipos técnicos desarrollan acciones de sensibilización, asesoramiento legal y psicológico, y también programas de mejora de la empleabilidad con perspectiva de género. «La violencia y la discriminación son barreras invisibles que muchas veces se suman al desarraigo. Por eso necesitamos acompañar desde todos los frentes posible», explica el coordinador.
Otra vertiente es la integración sociolaboral es uno de los objetivos fundamentales del trabajo de Cepaim. A través de sus programas de Empleo y Formación, la fundación orienta, forma y acompaña a las personas migrantes en el acceso al mercado laboral. Desde cursos de formación básica o específica, hasta talleres de competencias y apoyo al emprendimiento, Cepaim ofrece herramientas concretas para que las personas puedan insertarse de forma digna en la vida social y económica. «No basta con acoger, hay que ofrecer oportunidades reales. Cuando una persona consigue su primer trabajo aquí, lo celebra como una victoria colectiva», relata Juanma.
Cada año, Fundación Cepaim atiende a miles de personas que llegan a España con la esperanza de empezar de nuevo. Lo que encuentran en sus centros es mucho más que ayuda administrativa o asistencia social: encuentran un espacio donde ser escuchados, respetados y valorados. La labor de entidades como Fundación Cepaim se vuelve imprescindible, porque acoger no es solo abrir una puerta, es construir una sociedad que sepa dar cobijo, ofrecer oportunidades y tender la mano sin pedir nada a cambio a los que más lo necesitan.
