Se buscan padres para más de 300 niños sevillanos
«En el Centro no me podían dar un abrazo ni decirme ‘te quiero’, en mi casa sí lo hacen». Es la experiencia de José, un chico de 15 de años, que desde hace cinco tiene una nueva familia: José y Chari. Como él cientos de menores son separados de sus padres biológicos por no poder cuidar de ellos. Con el fin de no crecer en un Centro de Protección y poder formar parte de un entorno familiar adecuado, entidades como la Fundación Internacional Aproni gestionan todo lo necesario para llevar a cabo el Programa de Acogimiento Familiar de la Junta de Andalucía.
José es sevillista y está dudando si ser de mayor actor o notario. «Mis amigos dicen que tengo unos padres buenísimos», comenta a sevillasolidaria.es riendo. Esos padres recuerdan emocionados el día que lo conocieron. «Nos lo llevaron al parque de María Luisa, estuvimos paseando con él, nos agarró de la mano y estuvimos hablando», rememora Chari.
El coordinador del Programa de Acogimiento Familiar de Menores de Aproni, José Luis Guerrero, explica que hay «más de 300 menores que tienen propuesta de acogimiento familiar, es decir, necesitamos ese número de familias para evitar que esos niños estén en Centros de Protección». Actualmente están realizando desde Aproni una campaña de sensibilización para buscar familias dispuestas a un acogimiento permanente o profesionalizado para niños mayores de 7 años o grupos de hermanos ya que «más del 70%» están en esa situación».
Cómo acoger
En el momento que aquellas personas, parejas o familias firman la Solicitud de Acogimiento, los técnicos de APRONI realizan un estudio psicosocial a fin de determinar la idoneidad. A Chari la Fundación le comunicó que era idónea mientras estaba en el trabajo, en el Centro de Profesores de Sevilla, «al momento se lo conté a todos mis compañeros». Y a los quince días de conocer a José, el niño empezó a quedarse con ellos los fines de semana, hasta que terminó el curso escolar y se instaló definitivamente.
«Ellos están en un acogimiento permanente, es decir, a priori hay poca o nula previsión de retorno de que este niño pueda volver con su familia biológica», explica José Luis en referencia a José y Chari. Hay otros dos tipos de modalidades, el Acogimiento Familiar Simple, que puede ser de urgencia o no, y el Profesionalizado, que se aplica a niños y niñas con graves necesidades especiales. Lo fundamental de todos ellos, es que el menor mantenga el contacto con su familia biológica, y esta característica es lo que diferencia principalmente el acogimiento de la adopción. «José se reúne una vez por semana con su madre y su hermana, también a veces con su tía y su prima», comenta Chari.
Trato con la familia biológica
La sede de la calle Bujalance donde José Luis atiende a sevillasolidaria.es está llena de muñecos y juguetes. El coordinador explica que es «aquí es donde se realizan la mayoría de las visitas de los menores con sus familiares biológicos, es decir, nunca pierden ese contacto, porque por eso es un acogimiento familiar».
Las dos familias no tienen ningún contacto entre ellas. Aún así, a veces, si la situación lo requiere y los técnicos de APRONI lo ven oportuno, puede organizarse un encuentro entre parte de las dos familias. Hace muy poco José y Chari conocieron a una hermana biológica del menor acogido porque así lo solicitó ella a la Junta de Andalucía: «muy simpática y muy contenta porque esté con nosotros porque ve que su hermano ha mejorado en todos los aspectos», explica Chari
En todo momento hay un seguimiento por parte de la Fundación Aproni y se le ofrece a la familia todo el apoyo que puedan necesitar. Carmen Mateo es psicóloga en el Programa de Acogimiento Permanente y lleva el seguimiento de José. No es su única función, «también nos encargamos de buscar familias que puedan ser acogedoras y, después, de hacer ese engranaje entre ellas y los niños».
Carmen anima a toda familia a solicitar un acogimiento, «solo tienen que tener ganas de ofrecer su casa, su cariño y su tiempo a un niño que lo necesita». A día de hoy Chari se plantea si acoger otro niño para que José tenga un hermano en casa: «animo a todos los que estén dudando, una persona que tiene un niño biológico también se arriesga y no sabe cómo va a ser».