Paz y Bien refuerza su apuesta por las Familias Colaboradoras en Sevilla

A través de esta nueva campaña de sensibilización 67 menores tutelados podrían beneficiarse de esta experiencia en entornos familiares afectivos

La Asociación Paz y Bien ha iniciado una campaña específica en la provincia de Sevilla para ampliar la red de Familias Colaboradoras, una figura clave en el acompañamiento emocional de menores que viven en centros de protección. La iniciativa busca visibilizar esta opción solidaria y animar a nuevas familias a sumarse a un programa que transforma vidas.

El programa ‘Familias Colaboradoras’ es una iniciativa de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad que desarrolla la Asociación Paz y Bien. Actualmente, Sevilla cuenta con 29 centros de protección de menores, repartidos entre 6 en la capital y 23 en distintas localidades de la provincia. En ellos residen 360 menores, de los cuales 67 son susceptibles de integrarse en el programa FACO (Familias Colaboradoras). De estos 67, 50 tienen más de 12 años y 21 presentan algún tipo de discapacidad.

Desde que se puso en marcha el programa en 2018, Paz y Bien ha acompañado a un total de 70 familias sevillanas que han colaborado activamente acogiendo a menores durante fines de semana, periodos vacacionales o días especiales. Esta experiencia no solo genera un impacto muy positivo en los niños y niñas, sino que también transforma la visión de las propias familias sobre la realidad de la infancia tutelada.
La figura de la familia colaboradora ofrece una oportunidad única para enriquecer la vida de estos menores con nuevas experiencias afectivas, culturales y sociales, complementando la labor que se realiza desde los centros.

Paz y Bien invita a la ciudadanía sevillana a interesarse por el programa y descubrir cómo, con gestos cotidianos y compromiso emocional, se puede marcar una diferencia profunda en la vida de una persona menor de edad.
Con esta campaña, Paz y Bien reafirma su compromiso con la infancia y la adolescencia más vulnerable, promoviendo entornos de cuidado que complementen el trabajo de los centros de protección y fortalezcan los vínculos afectivos que toda persona necesita para crecer en plenitud. Además, la entidad ofrece el acompañamiento constante de las profesionales del programa a las familias participantes, a través de formación permanente durante todo el proceso que dura la colaboración.

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