«Para luchar contra la depresión son tan importantes las medidas sociales y económicas como los fármacos»

Eva Martínez de León, técnica de la Asociación Asaenes, apunta a las desigualdades sociales y económicas como desencadenantes de los problemas de salud mental así como a una sociedad donde «no nos relacionamos con calidad y calidez»

La pandemia ha aumentado indudablemente los problemas de salud mental de los sevillanos. El miedo, el estrés y la falta de contacto social no son buenos compañeros. Las listas de espera en el Servicio Andaluz de Salud para consultas con profesionales de la Salud Mental han crecido de forma llamativa. Pero, desgraciadamente, el aumento de la incidencia de la depresión es un problema que se arrastraba ya antes de la aparición del Covid.

El número de personas que sufren depresión en una sociedad revelan la calidad de ésta, y la Organización Mundial de la Salud indica que es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y será la primera en 2030. Las desigualdades sociales que se viven en un país tienen relación directa con la salud mental de sus ciudadanos. Es lo que indica la técnica de la Asociación Asanes Eva Martínez de León en el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. La profesional incide en la importancia de la prevención para combatir el trastorno de salud mental más común, la depresión. «Y para prevenirla es necesario invertir en políticas sociales y económicas, porque somos más vulnerables de lo que creemos», explica a Sevilla Solidaria.

¿Por qué la pandemia está afectando tanto a la salud mental de la ciudanía y cómo podemos solucionarlo?

Hay muchos factores que han influido. La pandemia ha supuesto una interrupción de los procesos relacionales que son la base de una buena salud mental. Somos seres sociales. Hemos perdido libertad y se ha resentido la economía, hemos sufrido miedo y perdido seres queridos. Eso tiene un impacto y la sanidad se ha visto saturada, así como los servicios sociales y las redes de apoyo. Para poder resolverlo no son tan importantes las medidas farmacológicas, sino medidas sociales y psicosociales para poder remontar.

¿Por qué son tan importantes las medidas sociales?

Porque sufrir una depresión está muy relacionado con factores sociales y económicos. Las personas con ingresos más bajos tienen entre una y tres veces más riesgo de sufrir ansiedad o depresión. De hecho entre el 70 y 8o por cierto de personas afectadas por la pérdida de su vivienda o en situación de sin hogar tiene problemas de salud mental. También las mujeres somos un colectivo vulnerable, sufren depresión el doble de mujeres que de hombres debido a factores estructurales que hacen que por ejemplo las mujeres tengamos una mayor carga en las tareas de cuidados, peores empleos o se sufra la violencia de género. La edad también es un factor, como los abusos sexuales sufridos por jóvenes y niños, o la soledad y aislamiento de la personas mayores. Sin olvidar el tema de la desigualdad por racismo, personas inmigrantes que se enfrentan a discriminaciones laborales y de acceso a la vivienda, y personas refugiadas, menores no acompañados... La prevención de la depresión se logra con medidas sociales y económicas, porque los más vulnerables son los que sufren las desigualdades que intervienen directamente.

¿Es importante el apoyo de la sociedad y derribar estigmas?

La salud mental siempre ha sido un tabú. Afortunadamente se van desmontando algunos mitos, y están saliendo personas conocidas del arte, el deporte o la política hablando de ella, normalizando así  que lo puede sufrir cualquier persona. Te he hablado de factores socioeconómicos, pero después hay factores como el estrés que se puede tener en otras circunstancias. Una de cada cuatro personas sufrirá un problema de salud mental a lo largo de su vida.

De hecho, la lucha contra el estigma social es una de las misiones de Asaenes

Entre nuestras actividades de sensibilización  tenemos campañas en los institutos, también el Festival de Cine y Salud Mental cada dos años, y hace poco hemos iniciado una campaña en el tejido empresarial tanto para la contratación de personas con problemas de salud mental como para cuidar los entornos laborales, donde también puede haber mucha violencia y hostilidad.

¿Cómo  se puede ayudar a una persona con depresión?

Es importantísimo para la persona con depresión no sentirse juzgada, sino apoyada, escuchada, comprendida y que se les acepte sus ritmos de recuperación. Es el grave problema en la salud mental, que el entorno cree que  no se hace lo suficiente. Hay que huir de frases como «No haces lo suficiente», «Inténtalo», «verás como todo pasa».., Son frases desacertadas que no ayudan, no se empatiza con la persona, que se siente juzgada y presionada.

Pero el entorno y la familia son fundamentales. En Asaenes nos basamos en un modelo de recuperación con un enfoque multidisciplinar donde los apoyos psicosociales y la intervención comunitaria es importantísima. No tiene ningún sentido tomar un fármaco para quedarnos en casa sin un empleo, sin actividades de ocio o redes de apoyo. Tenemos derecho a todo eso y son fundamentales para la recuperación.

¿Y cómo se combate desde las instituciones  la depresión?

Con un buen sistema de atención primaria en salud mental y medidas socioeconómicas y políticas que ayuden a disminuir desigualdades. La prevención es clave. Durante la pandemia aumentaron los intentos de suicidio en jóvenes de entre 15 y 29 años un 250%. Imagínate si tiene impacto la pandemia. Y el suicidio es la primera causa de muerte no natural en España. Según la OMS, el 30% de los suicidios se pueden evitar.

De hecho, se ha implantado un servicio de atención telefónica  contra el suicidio, el 024

Sí, forma parte del plan de acción de salud mental del Ministerio de Sanidad. Obviamente este servicio es importante para la persona con una conducta suicida, para que pueda contactar y ser atendida por profesionales especializados. Precisamente por el tabú alrededor de la salud mental, si no puede hablar con el entorno por miedo o vergüenza, esta es una salida.

¿Vivimos en una sociedad que no cuida a las personas?

No nos relacionamos con calidad y calidez, estamos en nuestra burbuja con nuestra meta, sin ser empáticos. Llegamos a los espacios y ni nos saludamos ni nos miramos a los ojos. Incluso con los familiares convivientes hablamos mientras cocinamos, hacemos la tareas o vemos la televisión. El contacto visual se ha perdido. Todo tiene un impacto en la salud. Y la pandemia lo ha demostrado.

¿No se da la debida importancia al salud mental?

La inversión pública en salud mental es de las más bajas de Europa, y eso ya te está diciendo en qué lugar está en la lista de prioridades. La salud mental es todo, está relacionada directamente con síntomas físicos porque la somatización ocurre. La solución no puede ser administrar fármacos en situaciones prevenibles. Invertir en salud mental es invertir en salud en general.

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