«Ojalá llegase un día que Balia no hiciese falta»
«Balia es un lugar donde te acogen, te respetan y te ayudan. He pasado 9 años de mi vida aquí y, a parte de haber aprendido muchas cosas a nivel educativo, siempre me he sentido escuchada, he podido contar como me he sentido y me han ayudado en todos mis problemas». Estas son las palabras de María Reyes, una joven de 16 años perteneciente al barrio de Cerro-Amate de Sevilla, una zona donde afrontan una situación de pobreza estructural que lleva décadas afectando al vecindario.
Balia cree firmemente que la educación es el motor más potente para romper el círculo de la pobreza. Desde su llegada a Sevilla en 2014, su misión ha sido ofrecer a los menores en situación de vulnerabilidad las herramientas educativas, emocionales y sociales necesarias para reducir la brecha de desigualdad que sufren y proporcionarles oportunidades reales de futuro. Con tan solo ocho años, casi al inicio de la llegada de la fundación a la ciudad, la madre de María Reyes conoció la Fundación Balia a través de una reunión de padres de su colegio y decidió que era un buen lugar para que su hija comenzará a ir por las tardes. Desde entonces, María Reyes comenzó a acudir ininterrumpidamente hasta hace unos meses y, gracias a la entidad, ha descubierto cuál es su vocación. «Estoy estudiando el Bachillerato de Ciencias y Tecnología y tengo claro cuál es mi meta, quiero ser ingeniera. Siempre he sido una niña muy tímida e insegura y gracias a Balia veo las cosas de otra manera, tengo fuerzas para afrontar todo lo que se me ponga por delante», asegura María Reyes.
«Trabajamos con niños en riesgo de desventaja social. Los programas de Balia no solo se enfocan en el rendimiento académico, sino que buscan abordar todas las áreas del desarrollo personal. El apoyo escolar es fundamental para evitar el fracaso educativo, pero la entidad también trabaja en el desarrollo de habilidades emocionales, la resolución de conflictos, la educación en valores, y el acceso a alternativas de ocio saludable. Al proporcionar un entorno seguro, con profesionales que los acompañan diariamente, desde la fundación aseguramos de que estos menores cuenten con el apoyo necesario para alcanzar sus objetivos», cuenta Julia Bargalló, directora de Fundación Balia en Sevilla.
Desde su llegada a la ciudad, la Fundación Balia ha transformado la vida de más de 2.100 menores andaluces, brindándoles oportunidades educativas que les permiten desarrollar su potencial y romper el ciclo de pobreza, generando un impacto positivo tanto en sus vidas como en sus comunidades. Andalucía, con una tasa de pobreza infantil del 46,8%, supera ampliamente la media nacional, y en Sevilla, zonas como Cerro-Amate afrontan una situación de pobreza que lleva décadas afectando a la sociedad de este barrio. «Si hay algo que siempre digo a la gente que me pregunta por mi trabajo es que ojalá llegase un día que Balia no hiciese falta y desapareciera. Dicho esto, la situación ha cambiado bastante desde que la entidad está presente en Sevilla, pero aún queda mucho por avanzar», señala Bargalló.
Con motivo de su décimo aniversario, Fundación Balia continúa esforzándose en reducir la brecha educativa y seguir ofreciendo oportunidades de desarrollo a menores que viven en condiciones de vulnerabilidad. Prueba de su progreso y compromiso de seguir transformando vidas a través de la educación, son los dos nuevos programas que han implementado en Sevilla. Por lado, ‘Crecer Felices’ es un programa de trabajo directo con las familias vulnerables con hijos menores de seis años, fortaleciendo las habilidades parentales para crear un entorno seguro y favorable para el desarrollo infantil. La finalidad del proyecto es potenciar y fortalecer las habilidades parentales existentes y promover el desarrollo de otras nuevas. De esta forma, los padres dispondrán de los conocimientos y habilidades necesarios para crear un vínculo sano y seguro y proporcionarán un entorno que posibilite el aprendizaje y desarrollo del niño. «Tenemos planteada una sesión de tres horas y una actividad lúdica a la que pueden asistir las familias con sus hijos, un día a la semana. Consiste en una sesión formativa-taller con una temática específica cada mes y/o trimestre. Un lugar de encuentro donde los participantes puedan compartir impresiones y experiencias personales», señala Julia.
Por otro lado, de la mano de Fundación “La Caixa” y el fondo social europeo cuentan con el programa ‘+Infancia’. «El objetivo es favorecer la integración social y la mejora de las condiciones de vida de la población infantil y juvenil más vulnerable. Para ello, en colaboración con otras entidades sin ánimo de lucro con arraigo en el territorio de actuación, implementamos itinerarios de promoción socioeducativa dirigidos a menores de entre 0-18 años en situación de pobreza y exclusión social y sus familias», añade Bargalló.
«El día a día dirigiendo una entidad como Fundación Balia es muy duro. Vemos situaciones e historias de vida muy complicadas, pero al mismo tiempo te encuentras casos como el de María Reyes, que llegó a Balia con ocho años teniendo una situación familiar complicada y, hoy en día, tiene claro que quiere ser ingeniera. Esto es lo más gratificante de mi trabajo, saber que estás ahí y que de una forma u otra estás transformando vidas», concluye Bargalló.