«Mi niña tiene ahora en la cabeza un trocito de cada persona que le ha ayudado»

Cientos de personas se han volcado por ayudar a la pequeña Marta a conseguir un audífono

Manuel Pancorbo confiesa que ahora ve la vida con otro prisma, que vive tranquilo habiendo descubierto que en este mundo abundan las personas solidarias. Cientos de personas han ayudado a esta familia a adquirir un nuevo audífono para Marta, de un año y medio, después de que se perdiera el aparato de implante coclear en el Prado de San Sebastián. Personas, según Manuel, en su mayoría humildes «que se quitan de algo para dártelo a ti».

Su hija Marta nació con una sordera profunda. El pasado junio le practicaron un implante coclear y pudo por fin oír. «Que le llamaras por su nombre y se girara era impresionante», cuenta Manuel. Pero el pasado 13 de octubre, tras una tarde de diversión en el Festival de las Naciones, el receptor de Marta se perdió. A raíz de ahí, comienza una movilización por las redes para encontrar el aparato que permitía a la pequeña oír.

«El primer día utilizamos todos los recursos para encontrarlo en el Festival, al siguiente decidimos colgarlo en twitter y esa misma noche fue Trending Topics», relata Manuel. Desde el primer momento él y su mujer recibieron muestras de apoyo de desconocidos y propuestas de donaciones económicas. El receptor de implante coclear cuesta en torno a 7000 euros, la familia no podía permitírselo, pero era vital para que Marta siguiera con su desarrollo y aprendiera a hablar.

El 21 de octubre, tras haber estado rechazando las donaciones, deciden aceptar la propuesta de un programa de Canal Sur para difundir su caso en la televisión y aceptar ayuda económica. «Nos costó acudir a eso porque pensábamos que había muchísima gente que vivía un caso más grave pero tras la insistencia de la gente por ayudar aceptamos», cuenta Manuel. La respuesta fue inmediata.

Tras «dos semanas muy duras» y gracias a la ayuda de «gente trabajadora y humilde que nos ha ayudado sin esperar nada a cambio» Marta hoy responde de nuevo a la voz de sus padres. «Hemos recibido una lección de humanidad tras vivir esta experiencia y queremos transmitírselo a mis hijos cuando crezcan», reflexiona este padre, «mi hija lleva ahora en la cabeza un trocito de cada persona que ha ayudado».

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