Megaprofes: Docentes comprometidos desde Sevilla al resto España
Cuando el pasado marzo el anuncio del cierre de los colegios durante el estado de alarma llegó a casa de Verónica, en Dos Hermanas, esta madre de mellizos se echó a temblar. En especial, uno de sus hijos, de 10 años, había empezado el curso con la certeza por parte de sus profesores de que tendría que repetir. Había ido mejorando los meses anteriores con la ayuda de la Fundación Ideas, pero sin ellos y con clases a distancia, «¿cómo afronto todo con los niños?», se preguntaba una y otra vez Verónica.
Al poco descubrió una luz en medio de la oscuridad. La Fundación Ideas había reunido a quince profesores voluntarios para dar clases gratuitas de apoyo online a los alumnos que lo necesitaran. Se habían denominado «Megaprofes». Esperanzada, llamó al pedagogo sevillano Manuel Pérez, presidente de la entidad e impulsor de la iniciativa, y al momento le pusieron en contacto con Juan Gil. «Ellos son lo mejor que nos ha pasado en 2020, te das cuenta que siempre hay gente buena que mira por los demás», expresa agradecida Victoria.
Justo en aquellos días en los que Victoria temía en una vuelta atrás en los resultados académicos de sus hijos, Juan Gil, profesor de secundaria jubilado y frecuente colaborador de entidades como el Banco de Alimentos de Sevilla o Cáritas, también estaba preocupado. Su profesión no le dejaba indiferente ante «tantos críos que habían dejado de ir a clases y sus padres no tenían ni idea de cómo orientarlos en las tareas». Conocía a Manuel Pérez, de la parroquia del Divino Salvador donde ayudaba a Cáritas, y recibió una llamada inesperada de éste pidiendo su ayuda. No lo pensó. A los días estaba delante del ordenador ayudando a los mellizos de Victoria. La madre le mandaba por el teléfono una foto con las tareas, él les escribía alguna operación en una pizarra que enseñaba a la cámara de la pantalla... y así surgió una relación que aún continúa. «Juan es una persona maravillosa, se entrega al 100% y se queda hasta más tiempo si lo ve necesario», alaba Victoria.
Aquellos primeros quince profesores voluntarios se convirtieron con el paso de los meses en más de 200 ofreciendo un servicio solidario y gratuito de apoyo escolar y refuerzo pedagógico a más de 500 niños y niñas a lo largo y
ancho de toda España.
Ayudar a niños con una posición desfavorecida no era nuevo para la fundación Ideas, que daba clases diariamente a menores no acompañados de Dos Hermanas y a niños de familias desfavorecidas de Cerro Blanco, a los que también daban la merienda. Pero la situación sí era desconcertante y supieron reaccionar y reinventarse.
Los Megaprofes son ya «un auténtico movimiento pedagógico de solidaridad configurando una red interterritorial, intergeneracional e interdisciplinar», apunta Manuel Pérez. Hay profesores en activo, estudiantes voluntarios y llama también la atención el gran número de profesores jubilados como Juan. Se están sumando, además, diferentes colectivos como los Voluntarios de La Caixa de Andalucía Occidental. Hay Megaprofes voluntarios residentes en 16 comunidades autónomas.
Lo más de 500 menores de toda España atendidos gratuitamente son alumnos de primaria y secundaria, fundamentalmente. Tienen necesidades educativas de apoyo escolar, de refuerzo pedagógico o necesidades educativas especiales tales como dislexia, TDAH, etc. Para poder acceder a este servicio gratuito, las familias deben acreditar su condición de fragilidad económica. Una vez aceptada la solicitud, se le asigna un Megaprofe
Megaprofes sigue su acción en zonas de vulnerabilidad social tales como El Cerro Blanco de Dos Hermanas y, recientemente, se ha comenzado a trabajar en el Polígono Sur de la mano del Comisionado para la zona. Se está contactando con los colegios y entidades sociales para ofrecer este recurso a quien no tenga medios económicos para sufragarlo.

Su labor solidaria acarrea también reconocimientos como un Premio Nacional de Educación de las fundaciones Atresmedia, La Caixa y Orange así como de la Universidad Internacional de Valencia. «Los premios te dan visibilidad y eso es bueno para ayudar a más niños, pero lo que hace que esto merezca la pena son las historias con las que nos cruzamos», revela Manuel Pérez. Como aquel chico con dificultad disléxica al que encontraron un profesor jubilado experto en este trastorno y ha hecho unos progresos sorprendentes. O el joven que llegó a España desde Camerún huyendo de una guerra civil y viviendo penurias e incluso un secuestro. «No sabía hablar español y ahora ya tiene su título de la ESO y se está preparando electricidad». Un profesor voluntario de la Complutense de Madrid le ayuda ahora en eso. O cómo una Megaprofe instalado en Hamburgo está dando clases de apoyo de matemática a un chico de Alcalá de Henares, que consiguió aprobar.
A Juan le entusiasma aún hoy encender el ordenador y ver a los mellizos. «Ves cómo un chaval que no podía ahora va sacando los estudios poco a poco adelante y eso ilusiona, no se imagina la gente cuánto».