Jóvenes que emplearán sus vacaciones en el extranjero en ayudar a los demás

María y Marta residen en el Colegio Mayor Alborán de Sevilla donde ofrecen viajes a sus colegialas con los que realizar voluntariado

Preparan los exámenes finales con los nervios del primer año de carrera, deseando acabar, pero no precisamente por dejar atrás la biblioteca y los apuntes, sino por partir a unas vacaciones diferentes, unas vacaciones solidarias. María y Marta, ambas de 19 años, han decidido formar parte del viaje que les proponían desde el Colegio Mayor Alborán donde residen en Sevilla.

Ayuda en un orfanato en Tánger

María Orense, de Palma del Río, salió de Córdoba para estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla. Ya había hecho algo de voluntariado de niña pero le sorprendió la cantidad de opciones que le ofrecían en el Colegio Mayor. «Hay un tablón de anuncios donde constantemente proponen actividades de voluntariado que hacer», explica a Sevilla Solidaria. Desde ayudar a las Hermanitas de la Caridad, a contactar directamente con familias desfavorecidas para hacerle la compra y organizar un mercadillo solidario a beneficio de Andex.

«Ahora tengo muchísimas ganas de hacerlo fuera de España y poder ayudar a los niños», añade. Desde el 22 al 30 de julio, cinco colegialas tendrán la oportunidad de contribuir y apoyar en sus labores en el Orfanato La Creché de Tánger, así como conocer a personas que las acogerán con los brazos abiertos, a través de la Fundación Altum.

La crisis vivida hace unas semanas en Ceuta, la hizo reflexionar aún más sobre este viaje. «Partiendo de que viven en una situación económica mucho peor, es muy impactante que un joven quiera estudiar o trabajar aquí y no pueda», explica. Ella se centra en el orfanato, donde chicas que ya han realizado este proyecto en años anteriores le han contado las duras situaciones que viven los niños, «a algunos incluso les faltan algunas partes del cuerpo, es necesario ir y ayudar».

Juegos con niños en situación de exclusión social en Lisboa

Marta Velasco, por otro lado, es madrileña y estudia Matemáticas Aplicadas en la Universidad Loyola. El próximo 6 de julio partirá a Lisboa, donde realizará varias actividades solidarias. Desde atender a niños en riesgo de pobreza y exclusión social a pintar casas. «Tendré la oportunidad de conocer la ciudad y otra cultura, pero estar con los niños es lo que más me atrae, que por un tiempo se les olviden las situaciones difíciles que están viviendo, con juegos y excursiones», cuenta.

Sus padres están felices de que haya optado por unas vacaciones solidarias. «En mi familia siempre se ha hecho voluntariado, desde pequeña he visto a mis hermanos y hermanas, y mis padres siempre me han empujado a ayudar, ya sea así o a una amiga que tengas al lado», indica. La situación por el Covid no le echa para atrás, ni cree que deba frenarla siempre respetando todas las medidas de seguridad.

Precisamente la pandemia es lo que más reparo le produce a los padres de la cordobesa María de su viaje a Tánger, pero la apoyan orgullosos. Las dos esperan con ganas, al igual que compañeras del Colegio Mayor que viajarán al Camino de Santiago. Son estos viajes una recompensa a un año de duro estudio que beneficiará a los más desfavorecidos y a ellas les supondrá una experiencia que no olvidarán en la vida.

 

 

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