Los nombres de niño escritos en cada cirio a la vista de la Virgen de La O
Desde que el paso de palio de la Hermandad de La O sale de la parroquia en la calle Castilla para su estación de penitencia, María Santísima de La O tiene a la vista durante todo el recorrido 130 nombres en cada uno de los cirios que forman su candelería. Son los niños nacidos al amparo del proyecto solidario «Esperanza y Vida». Bebés a cuyas madres ayudaron en su momento más difícil o a las que aún continúan apoyando actualmente. David y Anis son algunos de los últimos nombres incorporados este año, entre los más de 230 niños atendidos desde que esta iniciativa arrancara en 2007.
Los nombres son dispares, porque sus madres son de nacionalidades muy diversas, de Cuba, Marruecos, Nicaragua, Honduras, Colombia... «Muchas de ellas son mujeres musulmanas que incluso han llegado en patera», cuenta el diputado de caridad de la Hermandad de La O, José Antonio Conde, «funciona mucho el boca a boca entre ellas para buscar nuestra ayuda, aunque también vienen derivadas de Cáritas, de otras hermandades o de asociaciones como Provida».
Llegan embarazadas, a punto de dar a luz, pero en la mayoría de los casos la relación no se corta ahí. Nace un bebé y la hermandad, por supuesto, no les da de lado. El vínculo de la corporación del Viernes Santo con ellos no se rompe si sus madres continúan con un bajo nivel adquisitivo. «El pasado año, por primera vez, la hermandad ha incluido en sus becas de material escolar a doce de los niños nacidos bajo el manto de la Virgen», cuenta el diputado de Caridad, «algunos de estos chicos ya tienen 12 o 13 años».
Este año se cumplen 15 años de la Coronación de María Santísima de La O, razón por la que surgió este proyecto solidario, y los resultados hablan por sí solos. Ahora mismo tienen a cinco mujeres que darán a luz en cuatro o cinco meses. Pero han sido un total de 270 casos atendidos desde que finalmente arrancara en 2007. Normalmente madres jóvenes -algunas menores de edad-, abarcando más de 25 nacionalidades, y en la mayoría de los casos sin presencia del padre. Son miradas, inseguridades, miedos que los voluntarios del proyecto han puesto su empeño en reconfortar. Ningún caso igual a otro.
«En 2020 poco antes de Navidad, vino una cría de tan solo 17 años, recién dada el alta tras el parto, con su bebé envuelto en las sábanas del hospital, donde le dijeron que podía acudir a nosotros», recuerda aún emocionado Conde, «nos cogió a dos voluntarias y a mí allí, y vimos en ella un belén viviente».
Todos los que participan en el proyecto lo hacen de forma desinteresada, desde la trabajadora social y la administrativa hasta las voluntarias que atienden el ropero donde se acumulan cunas, sillas y carritos o los jóvenes que se encargan de que esta sala este ordenada y limpia. Toda la Hermandad de La O se vuelca en este proyecto, al que se destinan fondos cada vez que se puede con una iniciativa solidaria, desde las tapas de lo viernes, las comidas benéficas o la clásica tómbola de final de junio junto al río. También cuando otra hermandad aporta de su propio ropero cuando se necesita ropa para los hermanos de más edad.
Todos a una, para que a esta madres y a sus hijos no les falte de nada. Al igual que la Hermandad de La O está para los demás. «Nos hemos puesto a disposición de la Hermandad de Santa Marta porque sabemos que de las personas que han logrado traer de Ucrania, hay una mujer embarazada, y estamos aquí para lo que necesite aportando nuestro grano de arena», explica. Tras dos años sin poder salir a la calle, la candelería del paso muestra de nuevo los nombres de 130 niños que fueron arropados por la Virgen que este Viernes Santo los mira con ternura.