Las luchadoras de la Carrera de la Mujer de Sevilla: «Al bicho hay que combatirlo con alegría»

La fortaleza y solidaridad definen a Ángela, Amparo y Pepa, corredoras de la Asociación de Mujeres de Cáncer de Mama, y a todas sus compañeras

Diez mil mujeres formaron ayer toda una marea rosa alrededor del Parque de María Luisa en la Carrera de la Mujer. Amigas, madres, hijas, abuelas, tías, compañeras de trabajo...  echaron a correr o simplemente a caminar para sentirse unidas, para vivir una jornada diferente donde el deporte esté presente y, también, para luchar contra una enfermedad que afecta a cada una de ocho de ellas: el cáncer de mama.

La XIII edición de la Carrera de la Mujer ha contado por primera vez con 50 inscripciones cien por cien solidarias a beneficio de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (AMAMA) de Sevilla, con las que se colabora por primera vez. Pero desde la primera edición, socias de esta entidad sevillana se han sumado a las corredoras para demostrar que tras la enfermedad se sigue. Una decena de ellas quedaron este domingo temprano en la gasolinera junto al Prado de San Sebastián, con sus pulseras de Amama en la muñeca y, cada una, con todo lo que conlleva el cáncer, el tratamiento y las secuelas a cuestas. No se notaba entre el resto de mujeres desde el Paseo de las Delicias hasta la Plaza de España.

Ángela Clavero, presidenta de Amama

Como cara visible, pero una más entre todas, Ángela Clavero, presidenta de Amama, que participa desde el primer año en la carrera, aunque en esta ocasión ha realizado el recorrido caminando. «Te montas en el autobús y ya ves a las mujeres con las camisetas rosas, es emocionante cada año», cuenta a Sevilla Solidaria. Ángela tuvo que enfrentarse a dieciseis sesiones de quimioterapia y la pérdida de los dos pechos. «Cuando te ves en el espejo sin pelo, sin cejas... no sabes ni quién eres», confiesa.

Es positiva y ahora cuenta «con un ánimo estupendo». Lleva año y medio en un estudio clínico con el que se enfrenta a dos quimioterapias al día en pastilla. Pero el saber que ayuda a tantas mujeres le hace salir de su casa cada mañana hacia la sede de Amama en Cruz Roja, un local que ya se les está quedando pequeño. Además, Ángela acude al hospital Virgen de Valme a visitar a mujeres recién operadas por un cáncer de mama. «Así conocí a Amama, cuando voluntarias de la asociación vinieron a traerme su cojín de corazón, yo que estaba muriéndome de dolor cuando vi a una mujer que había pasado por eso, supe que había salida», recuerda.

«Al bicho hay que combatirlo con alegría»

Para Amparo Martín esta ha sido su quinta Carrera de la Mujer. La primera vez participó con su familia al año siguiente de que le detectaran el cáncer de mama. «Pasamos un día estupendo, al acabar subimos al Aljarafe a comer y nos reimos mucho». El segundo año lo recuerda por el cáncer que en aquella ocasión afectaba a su hermano. El tercero corrió con unas amigas y parte de la familia. Y el cuarto acudió con Amama, «venía una compañera que hemos perdido», recuerda para mantenerla presente.

Amparo celebra la llegada en la Plaza de España

Amparo se siente afortunada aunque confiesa que pasó «una quimio muy mala» y que el tratamiento le ha afectado a los huesos, pero nada de eso le ha borrado la sonrisa. «No me he perdido la Feria ni ningún sarao, porque al bicho hay que combatirlo con alegría», dice entre bromas. Al igual que Ángela, ella acude como voluntaria, en su caso al Virgen Macarena, a acompañar a mujeres que están pasado por lo mismo que ella y eso le reconforta enormemente. Las pulseras benéficas es una de sus tareas principales en la asociación y estuvo vendiéndolas en el stand de Amama en Fibes durante la recogida de dorsales. «Es impresionante cómo se vuelca la gente, en Torreblanca hemos vendido más de 4.000 pulseras».

Pepa es tesorera de Amama

También estuvo en el stand Pepa, a la que le diagnosticaron el cáncer hace cuatro años. «Ahora estoy bien, me reconstruyeron el año pasado y estoy a la espera de que me tatúen la aureola», explica. Detrás hay un proceso duro, no solo por enfrentarte a la imagen que refleja el espejo, -«es un trago muy fuerte, no eres tú»-, sino por todo lo que conlleva el tratamiento. Pero Pepa es positiva y piensa en todas las personas que tiene alrededor apoyándole. En la carrera estuvo acompañada por sus hermanas, su nuera, su nieta, sus amigas y sus compañeras de Amama. «Es estupendo el ambiente, la gente se vuelca, y luego nos vamos a comer y echamos el día juntas».

Un mes intenso para Amama

Pepa hace hincapié en que la Carrera de la Mujer no es la única prueba en la que estará Amama presente. La tarde del sábado tuvieron una marcha benéfica en Paradas y les espera una Carrera en La Algaba el 20 de octubre y otra en Torreblanca el 27 del mismo mes. Además, ofrecerán numerosas charlas informativas esta semana. Lo recaudado con la venta de pulseras y en cada actividad benéfica es destinado a la investigación del cáncer de mama.

 

 

Relacionados
Comentarios