Las hermandades reciben a los niños bielorrusos
Las hermandades de Sevilla reciben estos días a los niños bielorrusos que verano tras verano respiran el aire no contaminado de Andalucía. Un total de 221 menores aterrizan en la ciudad entre el jueves 27 y el viernes 28, gracias al esfuerzo de la Confederación de Hermandades y Asociaciones San Cirilo y San Metodio. Quince de ellos vienen por primera vez, el resto se quedará con su habitual familia de acogida.
Francis Bernal es padre de acogida con el grupo de la Hermandad del Cachorro y secretario de la Confederación. Él y su familia aún mantiene el contacto con Alesia, o Alicia, como le gusta que le llamen en España, que ya tiene 19 años. Después de pasar con ellos siete veranos dejó de venir hace dos, puesto que los 17 es la edad límite que se estima para esta actividad. «Está estudiando Filología Hispánica y su ilusión, entre otras cosas, es entrar en el grupo de monitores bielorrusos que vienen con los niños», comenta Francis. No es la primera vez que ocurre esto, la monitora que este año acompaña al grupo de El Cachorro fue niña de acogida en Barcelona. De hecho, la familia catalana viene a verla en verano aprovechando su estancia en España.
La Hermandad del Cachorro fue la primera en realizar esta actividad en 2001, al año siguiente se integró La Sagrada Mortaja y la Vera Cruz de Cádiz. Hoy día son 22 Hermandades y dos asociaciones las que integran la Confederación San Cirilo. Los primeros niños que vinieron hace doce años, ya alcanzan los 23 o 24 años de edad. Algunos vienen de forma particular a ver sus familias. «Antes era más complicado, pero ahora con facebook, twitter, whatsapp… sí hay una relación más directa entre los niños y las familias cuando se van. Si los niños tienen Internet en la escuela aprovechan y nos envían un mensaje», cuenta Francis, quien debía comunicarse con Alesia a través de conferencias con Bielorrusia, que eran «muy caras».
La salud, lo primero
El secretario de la Confederación explica a sevillasolidaria.es que el principal objetivo de esta práctica es el saneamiento de estos pequeños que sufren de primera mano la catástrofe ocurrida en la central nuclear de Chernóbil. «Le damos especial importancia al tema de la salud. El objetivo es que los niños limpien su organismo, comiendo la comida de aquí que no está contaminada; con el sol, que proporciona mucha vitamina, o mediante algunas actividades.» Tienen un convenio con el Colegio de Dentistas y con la Facultad de Odontología, ya que estos niños vienen «con la boca bastante mal». A pesar de que tienen un hábito dental saludable, «los elementos radioactivos se incrustan en los dientes», informa Francis.
El Colegio de Médicos de Sevilla también tiene un convenio general con la Confederación San Cirilo, y se ofrece a realizar un cuadro médico de manera altruista. Aparte de ello, hay Hermandades que por su cuenta tiene convenios con diferentes clínicas u organizaciones médicas.
Aún así, aparte de las revisiones médicas, el simple hecho de pasar 40 días aquí ya les ayuda bastante. Según el informe de la Organización Mundial de la Salud, por cada mes que pasan fuera de la zona contaminada se les alarga la vida de año y medio a dos años. Es tal la ayuda que esto les provoca que a la hora de marcharse la mejoría en los menores es evidente. «Vemos niños que vienen excesivamente delgados y se van más rellenos, simplemente porque lo que han comido sí les ha alimentado al no estar contaminado», explica Francis, a lo que añade que la mejoría «totalmente perceptible» incluso en la piel y el pelo.
Para este año la Confederación ya tiene organizada diferentes actividades para todos los grupos. El próximo 2 de julio se reunirán en la playa de La Caleta con la Hermandad de la VeraCruz de Cádiz, como vienen haciendo desde el 2002. También visitarán el Aquópolis e Isla Mágica. El resto de las actividades depende de cada Hermadad, algunas llevan a los niños al zoológico del Castillo de las Guardas u otros hacen convivencia entre varios grupos.