Lágrimas, agradecimiento y ganas de abrazos en el restaurante sevillano que sirve gratis a familias vulnerables

«He recibido llamadas de toda España, incluso de personas ofreciéndose a fregar los platos», explica agradecido Jaime Rodríguez de Moya, propietario de Charlatán

Desde el lunes el restaurante Charlatán abre sus puertas exclusivamente en El Arenal para servir gratuitamente a personas que tienen dificultades económicas. Son quince a diario. Familias, parejas o personas que viven solas, el perfil es variado. Quienes les atienden no saben nada de ellos, son hermandades y asociaciones sevillanas los encargados de la selección a través de su bolsa de caridad. Se trata de una iniciativa solidaria diferente, ya que no sólo se le entrega la comida sino que viven la experiencia de disfrutar de un restaurante y pedir lo que más les guste.

«Ha habido lágrimas, agradecimiento y ganas de dar esos abrazos que ahora están prohibidos», explica Jaime Rodríguez de Moya, propietario de Charlatán. «Seguro que hay quienes no habían necesitado ayuda nunca antes, y no es agradable saber que los que te sirven conocen tu situación», confiesa. Su establecimiento vivía un buen momento en marzo, pero la pandemia les ha azotado con fuerza. Siguen abiertos los fines de semana para el público pero con esta iniciativa pretende no sólo ayudar a familias necesitadas sino también mantener a sus empleados. «Cuando ellos conocieron mi intención fueron los primeros que dijeron que lo harían sin cobrar, pero no era la idea, esto también se hace por ellos», añade.

La iniciativa ha tenido una acogida «absolutamente impresionante». El lunes acudieron personas seleccionadas por La Redención. El martes por Los Estudiantes, este miércoles por El Baratillo, y el jueves llegarán de la La Quinta Angustia, acompañados siempre por el diputado de caridad. Así, cada hermandad colaborará el mismo día de la semana en que sale en procesión en Semana Santa. Para la semana que viene ya está apalabrado con hermandades como Los Gitanos, La Candelaria y La Bofetá. Se prevé como mínimo cuatro semanas de esta acción social. «No está de moda de hablar de las bolsas de caridad de las hermandades, pero ahí están y han estado presentes, ayudando, durante mucho tiempo», aporta Jaime.

Charlatán solo se mantiene abierto al público los fines de semana

Este hostelero, con dos hijas de uno y cuatro años, es consciente de que su acción es solo «una puntita del hilo de todo lo que hacen tanta gente» y está agradecido a tantísimas propuestas de colaboración que ha recibido estos días por parte de particulares y proveedores. «He recibido llamadas de toda España, incluso de personas ofreciéndose a fregar los platos», recuerda. Pero de momento quiere mantener la idea original y «recoger el guante en un futuro a quienes se han ofrecido para otra posible acción».

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