La biodanza, una terapia beneficiosa para personas con Alzheimer en el Aljarafe

La Asociación AFA Aljarafe confirma con un estudio los beneficios que provoca el taller entre los participantes

La música suena en la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer (AFA) de San Juan de Aznalfarache. María José busca a Lola, con una demencia mucho más avanzada, para que participe. Le coge de la mano y bailan juntas. Pablo ha sido uno de los primeros en levantarse y, desinhibido y sonriente, busca a sus compañeros al ritmo de la música. Rosario, a su vez, divertida les observa sentada porque su movilidad es más reducida pero a poco se van acercando para que forme parte y, de forma puntual, Marisa Claripe, facilitadora de biodanza, le ayuda a levantarse. Se trata esta de una de las clases de biodanza que cada jueves celebran en la asociación y que, según el estudio realizado en la entidad, está provocando beneficios visibles en la decena de participantes.

Lola y María José
Rosario con Marisa Claripe

«El objetivo es la búsqueda de calidad y lo ideal sería que esto se propague y llegue a otras asociaciones», indica Marisa, que acude de forma altruista a AFA, la única asociación en Sevilla que utiliza la biodanza con personas con demencia. «De hecho, la biodanza la creó el chileno Rolando Toro en los 60 como terapia». La biodanza es un sistema en el cual los movimientos y ejercicios de encuentro, acompañados de música y canto, inducen vivencias capaces de influir positivamente en el organismo.

Marisa es facilitadora de biodanza

Entre los beneficios, Marisa apunta que «les da una serenidad que les permiten relajarse y ablanda la rigidez de las extremidades». No es la primera vez que aplica esta terapia en una asociación, también la desarrolla en San José con mujeres al borde de la exclusión social. «Disfruto cada vez que vengo», confiesa a Sevilla Solidaria, «nos lleva a conectar como seres humanos sin importar la patología que se tenga».

En AFA, Diego Vilches, neuropsicólogo en prácticas, estudia bajo la supervisión de la psicóloga Andrea Luque en cada clase los efectos que esta terapia va provocando en los usuarios. «Es evidente en la conducta, las interacciones entre ellos son cada vez más frecuentes y en el día a día de la residencia estas interacciones también van aumentando».

Andrea Luque y Diego Vilches

Entre el grupo que danza, Paqui Copado también se mueve al ritmo de la música y ayuda a uno y otro de los usuarios. Paqui es voluntaria y  acude tres veces por semana a la asociación. «En cada clase todos participan muchísimo», asegura.

AFA lleva más de 15 años atendiendo a personas con alzheimer y otras demencias y a sus cuidadores, a través de profesionales y voluntarios. En la actualidad, acuden 21 usuarios a esta asociación que ofrece terapias no farmacológica a través de una gran diversidad de talleres. Desde costura, música o jardinería a nuevas tecnologías, expresión corporal o la creación de muñecas con material reciclado, con la misión de estimularlos y mantenerlos activos, tal como explica Andrea Luque. A su vez, a los cuidadores se les atiende con citas individuales con información y orientación psicológica. Para ellos ya se está planteando que también pueda participar en los talleres de biodanza. Una continua búsqueda de novedades con el fin de mejorar la calidad de vida de sus usuarios.

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