«Hoy la filantropía se entiende como compromiso colectivo »
En la víspera de la novena edición del Foro Demos, que este año se celebra en Sevilla, Pilar García Ceballos, presidenta de la Asociación Española de Fundaciones (AEF) y promotora de la jornada, reflexiona sobre los principales retos del sector fundacional en España. Foro Demos, que tendrá lugar mañana en CaixaForum, tiene previsto reunir a más de cuatrocientos actores del tejido social español para abordar los principales desafíos a los que se enfrenta la filantropía.
Desde que asumió la presidencia de AEF hace dos años, ¿cuáles considera que han sido los principales retos y logros alcanzados por la entidad?
La Junta Directiva que me honro en presidir se presentó con un decálogo, en el que seguimos trabajando, que recoge los principales desafíos y oportunidades de la AEF y del sector. Estos son impulsar las relaciones y el reconocimiento por parte de las Administraciones, de las empresas y del tercer sector; participar activamente en el ecosistema del Tercer Sector y ser referentes en el mismo; establecer sinergias y alianzas que visibilicen el papel institucional de la AEF y de las fundaciones; fomentar la filantropía y el reconocimiento del mecenazgo; afianzar la presencia de la AEF en los territorios, y tomar en consideración las distintas sensibilidades de todas las fundaciones que forman la AEF; concienciar sobre la necesidad de buscar nuevas fuentes de recursos que hagan sostenible al sector fundacional; establecer vías de trabajo permanentes que permitan a la AEF y a las fundaciones adaptarse a las nuevas situaciones de vulnerabilidad que puedan presentarse; impulsar una estrategia digital dentro de la estrategia general de la AEF y de las fundaciones; visibilizar la profesionalidad de los trabajadores del sector fundacional y promover que se establezcan unas condiciones atractivas para la atracción del talento y, por último, ofrecer unos servicios de calidad a las fundaciones socias, por ejemplo, con la asesoría jurídica, fiscal y contable y con formación de calidad.
¿Qué papel cree que deben jugar las fundaciones en el fortalecimiento del tejido social de España en un contexto de polarización o incertidumbre política como el actual?
Las fundaciones tienen la capacidad de actuar como puentes en tiempos de polarización. Su misión es generar confianza, cohesión y espacios de diálogo plural. Allí donde surgen divisiones, aportan soluciones inclusivas y a largo plazo. Su independencia y diversidad les permite llegar a colectivos distintos y promover la colaboración entre sectores. En este contexto de incertidumbre, las fundaciones refuerzan el tejido social al ofrecer estabilidad, innovación y un compromiso compartido con el bien común.
¿Cómo describiría el estado del sector fundacional en España?
El sector fundacional en España es sólido, diverso y cada vez más profesional. Está formado por 10.511 fundaciones activas, genera empleo para 589.000 trabajadores, su impacto económico se estima en 27.000 millones de euros, una cifra que supone el 2,4% del PIB español, atiende a unos 40 millones de beneficiarios y realiza actividades en ámbitos diversos de interés general: social, educativo, medioambiental, de investigación o cultural, entre otros. Su fortaleza reside en la capacidad de innovar, colaborar y responder con agilidad a los grandes retos de la sociedad. No obstante, aún debemos avanzar en sostenibilidad financiera, gobernanza y visibilidad pública. Es un sector imprescindible para el bienestar colectivo y la cohesión democrática.
¿Percibe una evolución hacia una mayor profesionalización e impacto social?
Sí, claramente el sector está avanzando hacia una mayor profesionalización e impacto social. Cada vez vemos más fundaciones con estructuras sólidas, procesos de gobernanza definidos y una gestión más estratégica del talento y los recursos. La transparencia y la medición del impacto se han convertido en prioridades, lo que refuerza la confianza de la sociedad. Esta evolución permite que las fundaciones no solo respondan a necesidades inmediatas, sino que generen cambios sostenibles y duraderos en la vida de las personas.
Este año Demos se celebra en Sevilla y el año pasado en Valencia, un gesto simbólico hacia la descentralización. ¿Qué importancia tiene llevar estos encuentros fuera de Madrid y acercarlos a otros territorios?
Llevar Demos a distintos territorios es una apuesta decidida por la cohesión y la cercanía. Queremos que la AEF esté presente en toda España, escuchando y compartiendo experiencias con las fundaciones de cada comunidad. Estos encuentros fortalecen la vida asociativa, visibilizan el impacto local y generan alianzas que trascienden fronteras regionales. Descentralizar no es solo un gesto simbólico: es reconocer que la riqueza del sector fundacional está en su diversidad y en su arraigo en los territorios.
¿Qué aspectos clave se van a debatir en esta novena edición de Demos?
Reflexionaremos sobre las Fronteras de la Filantropía en un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica, económica y social. Queremos debatir cómo la filantropía puede mantenerse firme frente a guerras, migraciones o desigualdades, y cómo reforzar el tejido fundacional para seguir contribuyendo al interés general. También abordaremos el papel de las fundaciones en la defensa de la democracia, el pluralismo y la tolerancia, valores esenciales en tiempos de polarización. Será un espacio para pensar juntos los retos y las oportunidades que nos esperan.
¿Cuáles son las cuestiones que le parecen más urgentes o necesarias abordar?
Hay cuestiones urgentes que no podemos posponer: la sostenibilidad financiera de las fundaciones, la gestión y retención del talento y la igualdad en los órganos de gobierno. También es imprescindible reforzar la cooperación intersectorial para afrontar retos globales como el cambio climático, la brecha digital o la polarización social. Necesitamos un sector sólido, innovador y cercano a los territorios, capaz de anticipar problemas y ofrecer soluciones duraderas. En definitiva, consolidar la filantropía como un pilar para el bienestar colectivo y la cohesión democrática.
El concepto filantropía a veces genera interpretaciones diversas. ¿Cómo se redefine este término en la actualidad? ¿Hacia dónde se dirige?
Hoy la filantropía ya no se entiende solo como una aportación económica, sino como un compromiso colectivo para transformar la sociedad. Se redefine a través de la innovación social, la colaboración intersectorial y la búsqueda de impacto medible. La filantropía del presente es más participativa, transparente y conectada con los grandes retos globales, desde la emergencia climática hasta la cohesión social. Su futuro pasa por tender puentes, superar fronteras y fortalecer valores democráticos. En definitiva, se dirige a ser motor de cambio compartido.
En el contexto global de crisis social, climática y económica, ¿cómo cree que deben transformarse las fundaciones para continuar siendo relevantes y eficaces?
Las fundaciones deben transformarse desde la innovación, la transparencia y la colaboración. En un contexto de crisis múltiples, no basta con responder a emergencias: debemos anticipar soluciones, diversificar recursos y profesionalizar la gestión. La sostenibilidad financiera, el talento y la igualdad son claves para reforzar su legitimidad social. Al mismo tiempo, es necesario fortalecer alianzas intersectoriales que permitan escalar el impacto. Solo así seguiremos siendo actores relevantes, capaces de generar confianza y cambios duraderos en la sociedad.
¿Cómo se fomenta la colaboración entre fundaciones, empresas y administraciones públicas desde Demos y desde la AEF en general? ¿Hay voluntad de trabajar en conjunto?
Lo único bueno que han dejado las crisis del 2008 y del coronavirus es que las fundaciones se han visto obligadas a colaborar y han visto que, gracias a ese unir fuerzas, se ha multiplicado el impacto que tienen sus proyectos. Y lo mismo ha sucedido con las administraciones públicas y con las empresas, que se han convertido en socios estratégicas de las fundaciones, no sólo por la financiación que aportan que, desde luego, es muy importante, sino por el conocimiento y los instrumentos de colaboración que suman.
La AEF impulsa esa colaboración mediante dos vías: los grupos de interés y los consejos autonómicos.
Con los grupos de interés la AEF promueve grupos de trabajo de fundaciones asociadas con fines y actividades similares o complementarios que tienen por objeto estimular el intercambio de información, fomentar la colaboración, desarrollar proyectos de interés compartido y establecer fórmulas flexibles de trabajo en red.
Los consejos autonómicos agrupan a las fundaciones con sede en la misma comunidad autónoma y sus objetivos son crear redes de fundaciones para trabajar de forma más eficiente aprovechando las sinergias para articular, fortalecer y dar visibilidad al sector, representar los intereses del sector ante las Administraciones Autonómicas, prestar servicios más próximos a las fundaciones asociadas y acoger y representar de forma plural los intereses del sector, tener una orientación práctica, facilitando la participación de todas las fundaciones que lo integran y el contacto entre ellas, ganar peso y representatividad como sector.
Uno de los grandes desafíos de algunas fundaciones es la visibilidad. ¿Qué se puede hacer para que la sociedad conozca mejor su trabajo y confíe en su labor?
La visibilidad es esencial para que la sociedad valore el trabajo de las fundaciones y confíe en su impacto. Necesitamos contar historias reales, comunicar con transparencia y mostrar resultados medibles. Los medios de comunicación son aliados estratégicos: amplifican nuestro mensaje, generan confianza y ayudan a acercar la filantropía a la ciudadanía. También debemos aprovechar canales digitales y redes sociales para llegar a públicos diversos. En definitiva, se trata de abrirnos más, compartir aprendizajes y demostrar que el sector es innovador, transformador y cercano.
¿Sobran fundaciones en España?
Teniendo en cuenta que en España hay más de 10.000 activas puede parecer que hay muchos actores y se puede pensar que sobran pero quizá el enfoque correcto pase más por fusionar fundaciones que por su desaparición. Hay que tener en cuenta que hay muchas fundaciones pequeñas que realizan una labor relevante en su territorio. Cada fundación responde a necesidades concretas de la sociedad y muchas veces llega donde las instituciones públicas o el mercado no alcanzan. Lo importante no es sólo cuántas haya, sino su capacidad de ser útiles, transparentes y sostenibles. El sector aporta cohesión, innovación y confianza, actuando como un verdadero pilar democrático.
¿Qué papel puede jugar la juventud en el impulso de la filantropía y la acción social?
La juventud es esencial para el futuro de la filantropía y la acción social. Aportan energía, creatividad y nuevas formas de compromiso que enriquecen al sector. Su mirada digital e innovadora permite conectar mejor con los retos de nuestro tiempo, desde la sostenibilidad hasta la igualdad. Involucrarles no es solo necesario, es estratégico para garantizar la continuidad y la renovación del tejido fundacional. Con ellos, la filantropía se abre a nuevas voces y se convierte en un motor más inclusivo y transformador.
¿La AEF contempla alguna estrategia para involucrar a las nuevas generaciones?
Según el estudio La gestión del Talento en las fundaciones. Contexto, retos y tendencias realizado con el apoyo de ManpowerGroup y la Fundación ManpowerGroup y que presentamos en marzo, sólo el 20% de la plantilla de las fundaciones tiene menos de 30 años, mientras la media del mercado laboral español es del 26%. Así que, con estos datos en la mano, el acercamiento de la filantropía a los jóvenes es el gran reto y desde la AEF trabajamos en ello. Por ejemplo, el año pasado, Demos, que se celebró en Valencia, estuvo dedicado precisamente a los jóvenes y a su papel en la filantropía.
¿Qué espera personalmente de la nueva edición de Demos en Sevilla?
Espero que todos los asistentes disfruten de lo que es Demos, un foro de debate, de encuentro, un lugar para reflexionar, para compartir ideas y para establecer conexiones y relaciones y que ayude a que las fundaciones salgan aún más comprometidas en transformar la sociedad.
