Estilos de vida que pueden evitar la aparición del cáncer
Cuatro de cada diez cánceres se pueden evitar modificando nuestro estilo de vida. En el caso de estar ya afectado por un tumor, los hábitos saludables mejoran la tolerancia al tratamiento y reducen el riesgo de una recaída. Es fundamental concienciar sobre su importancia. Es lo que hicieron los especialistas de la sanidad que participaron ayer en el Foro Salud organizado por la Asociación Española contra el Cáncer y ABC de Sevilla, con la colaboración de la Fundación ECO.
El encuentro online fue presentado por Ignacio Sánchez-Mejías, secretario de AECC Sevilla, y conducido por Juan Antonio Virizuela, oncólogo médico del Hospital Universitario Virgen Macarena y jefe de servicio de oncología médica del Hospital Quironsalud Sagrado Corazón.
El primer ponente, Francisco Ruiz, especialista en Medicina Interna en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, abordó hábitos nocivos como el tabaco, el alcohol y la obesidad. «El tabaquismo es una pandemia, es la primera causa de muerte evitable», aportó con rotundidad. También la alimentación es fundamental para la prevención. El consumo de frutas y verduras, así como evitar un consumo abusivo de carnes rojas y procesadas.
María Valero, especialista en Oncología Médica del Grupo Oncoavance en los Hospitales Quirónsalud de Sevilla, hizo hincapié a su vez en el ejercicio físico. «Es fundamental incluir en la rutina del paciente con cáncer el ejercicio como algo obligatorio», añadió. La motivación es clave ya que mejora el pronóstico y reduce el riesgo de recaída. De hecho, la doctora abogó por instaurar en los hospitales unidades específicas de ejercicio físico, como la que funciona en Quiron desde 2013 para pacientes con cáncer de mama.
El papel del cardiólogo es crucial en el paciente de cáncer. Marinela Chaparro, especialista en Cardiología en el Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, destacó el objetivo de los profesionales de su campo: «que ni tenga que abandonar el tratamiento de una enfermedad cardiovascular ni tenga efectos secundarios». Con frecuencia los fármacos recetados para un tumor inciden en factores de riesgos para estas enfermedades, como la hipertensión o el colesterol. No sólo mientras dura el tratamiento, sino más tarde. Por lo que controles periódicos de un cardiólogo son cruciales así como informar y concienciar al paciente.
Y si se habla de hábitos, tras un diagnóstico de cáncer, una persona los ve drásticamente modificados, por eso es importante el papel del psicólogo. Enia Ruiz Castroviejo Álvarez, psicóloga responsable del área de psicología de la AECC de Sevilla, habló de los trastornos emocionales que repercuten en el estilo de vida. «Debe haber una intervención desde el primero momento». Así, quien consigue adaptarse consigue una mejor calidad de vida y tolera mejor el tratamiento. Ahondar en un estilo de vida con ejercicio físico, actividades gratificantes y solidarias o saber disfrutar de los momentos de soledad, ayuda a los pacientes también en los momentos más complicados vividos a raíz de la pandemia.