Erasmus sevillanos en Cracovia: «Llenamos cada día nueve carros de la compra para refugiados ucranianos»

En solo 48 horas han recaudado más de 6.000 euros desde Sevilla para seguir aportando productos a los centros de refugiados instalados en la ciudad polaca

«Al principio no nos lo creíamos». Cuando el joven sevillano Ignacio Ruíz, de Erasmus en Cracovia desde septiembre, comenzó a ver las imágenes de la invasión rusa en el país vecino no daba crédito a tener una guerra tan cerca «en estos tiempos». Pero era real, y tanto él como sus compañeros lo confirmaron cuando comenzaron a llegar de manera masiva refugiados a la ciudad, donde se han dispuesto diferentes puntos de acogida. Allí estos estudiantes sevillanos han visto los rostros de las víctimas de la guerras, muchos de ellos mujeres con sus hijos pequeños. No se han quedado con los brazos cruzados, no han podido, y llevan donados cerca de 20 carros de la compra con productos de alimentación y de higiene, gracias también al apoyo desde Sevilla.

«Una compañera pidió dinero a su madre para hacer un compra y llevarla a los puntos de recogida que hay aquí», cuenta Ignacio a Sevilla Solidaria, «también su tía quiso enviarle dinero, así que otro amigo hizo lo mismo con su madre, y poco a poco recaudamos 1.000 euros». La rueda ha sido tal que en solo 48 horas han reunido más de 6.000 euros con ayudas incluso de la Hermandad de los Estudiantes o del Club Tenis Betis.

Primero este grupo de 15 jóvenes de entre 21 y 22 años se informan de qué necesitan en el centro de acogida de refugiados que se ha instalado en la estación, y luego van al supermercado o a la farmacia a por ellos: productos de higiene, latas de conserva, fruta y material médico como gasas, guantes o jabón para la desinfección. «La cajera del supermercado era ucraniana, y cuando vio para qué eran los nueve carros que llevamos el primer día se emocionó muchísimo y nos dio las gracias», recuerda Ignacio.

Luego lo llevan a diferentes puntos, tanto al centro de refugiados como a puntos de recogida donde los llevan a la frontera. En todos las muestras de agradecimiento no han parado. Desde dos ucranianos refugiados en el centro instalados para ellos y donde llevaron los productos, que se acercan a ayudarles con los carros, hasta dos camareros de Domino's Pizza, punto de recogida, que quisieron invitarlos a cenar. «Ya solo con las caras de alegría y emoción en el centro de refugiados todo merece la pena», asegura Ignacio, estudiante de ADE.

Ellos no sienten miedo. Sus familias les animan a volver, pero Ignacio asegura que en Cracovia todo está tranquilo y quieren seguir ayudando. La compañera que lo comenzó todo con la primera donación de su madre está en Sevilla una semana y se está haciendo con los medicamentos que allí escasean para volver con ellos en una maleta facturada. «Amigos nuestros en Sevilla, informados por nosotros, están recogiendo más productos para hacerlos llegar a la Iglesia Ucraniana de Sevilla a través de la asociación Vivir Compartiendo, para que lo envíen hasta Ucrania». Animan a ayudar desde la capital hispalense. Un millón de ucranianos ya han huido hacia los países fronterizos, según Naciones Unidas, más de la mitad a Polonia. Estos chicos sevillanos seguirán poniendo su grano de arena mientras puedan.

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