«Dije adiós a las drogas gracias a Prolibertas»
Luis tiene 40 años, es sevillano y desde 2021 forma parte de la Fundación Prolibertas. Actualmente, vive en Córdoba en un piso tutelado, donde con psicólogos y educadores está trabajando para no recaer más en las drogas. Luis ha tenido una vida con muchos altibajos y desde niño nunca lo tuvo fácil. «Siempre he sido un chaval muy conflictivo y en vez de dedicarme a trabajar, me dedicaba a robar para poder alcanzar mi propósito, que era conseguir droga. He entrado varias veces en prisión por este delito, la primera vez fue con 19 años, y desde entonces, estuve unos 12 años entrando y saliendo de prisión por temporadas», relata. Dentro de la cárcel se sentía solo y abandonado, siendo durante mucho tiempo las drogas el único lugar donde refugiarse.
Pensaba que la prisión sería su final y que su vida, a partir de aquí, no tendría solución. Un día escuchó hablar de la Fundación Prolibertas y que desde dicha entidad estaban ayudando a otro preso. Luis comenzó a interesarse por saber cuál era la labor que hacían, así que preguntó y le dijeron que podía ponerse en contacto con la Fundación, y así lo hizo. «Desde el momento que decidí ponerme en contacto con Fundación Prolibertas, entendí que mi vida podía cambiar, siempre supe que era algo que dependía de mí, sabía que quería seguir adelante, pero no encontraba cómo. Les llamé y vinieron a hacerme una entrevista y, tras ese día, comencé una nueva etapa, la que me ha salvado la vida», asegura Luis emocionado. Gracias a esa llamada, Luis comenzó su andadura como persona acompañada en el piso de Fundación Prolibertas de Sevilla.

Ana Redondo, educadora social, y Brigi Santos, integradora social de Fundación Prolibertas en Sevilla, son las personas que han estado al pie del cañón para ayudar a Luis a seguir adelante. «Desde la Fundación Prolibertas vimos que era lo más acorde para el caso de Luis. Su principal problema era desintoxicarse de la droga, una vez recibió los permisos para poder salir de prisión, establecimos que lo más acorde era derivarlo a una comunidad terapéutica, donde lo mandaron a un piso donde no le fue bien y volvió a recaer en la drogadicción. Para mí y mis compañeras de Prolibertas fue un golpe duro, ya que confiábamos en que Luis iba a salir adelante. Nunca dejamos de apoyarle y tras una grave crisis en la que él estuvo mucho tiempo ingresado, y en la que casi pierde la vida, fue un nuevo punto de inflexión, donde Luis volvió a nacer», señala Redondo.
Un año después de esta recaída, Luis comprendió que no podía seguir así. Desde entonces, su vida dio un giro de 360 grados. Hoy en día, Luis está estudiando para sacarse el graduado escolar y está involucrado acciones sociales donde ejerce labor de voluntario como en el Banco de Alimentos de Córdoba, «igual que me han ayudado a mí, quiero ayudar a otras personas, ser voluntario hace que me sienta realizado». Además, considera como algo imprescindible el apoyo que te dan desde la Fundación: «conocerlos han sido un antes y un después. Les considero mi familia y es un lugar al que le debo muchísimo».
En Sevilla cuentan con una red, creada en 2019, denominada Enredes. Fue promovida por Fundación Prolibertas, ya que se dieron cuenta que las necesidades de las personas a las que atendían eran muy diversas. Queremos darles una solución a sus problemas de manera integral, nos coordinamos con varias entidades sociales que colaboramos con instituciones penitenciarias es muy importante. Se ofrecen muchas soluciones gracias a la unión de todas las entidades, para que tengan todas sus necesidades cubiertas. En el caso de Luis, es evidente el trabajo en red que se ha realizado para que pueda estar donde está, ya que gracias a esta red ha obtenido recursos de otras entidades que le han ayudado a cubrir sus carencias.
«La labor de nuestros voluntarios es fundamental. Están en talleres de cocina, talleres deportivos, en los transportes tras la salida de la casa a prisión, dentro de los centros penitenciarios, de prevención de recaídas, Prolibertas no solo es una casa de acogida, también hace un trabajo preventivo dentro de las prisiones, para trabajar con ellos y ayudarles a crear una serie de habilidades y herramientas que les sirvan para que una vez que salgan de prisión» asegura Brigi.
Dentro del proceso de inclusión social que desarrollan a través de los programas de Prolibertas, dan mucha importancia a la formación y la orientación laboral como elementos imprescindibles, no solo para lograr la autonomía plena en cuanto a lo económico, sino también como una manera de integración social y de participación en sí misma, además del descubrimiento de capacidades que fortalecen el desarrollo personal. De esta manera, a través de programas como DoceRe, se les ofrece formación con salida y practicas laborables, una forma de abrirles el camino hacia la inserción laboral.