Sorprenden con un contrato a diecisiete mujeres en situación de vulnerabilidad al recoger el diploma de un curso
La mañana de este viernes el acto de clausura de un nuevo curso formativo de Auxiliar de Ayuda a Domicilio por parte de Cruz Roja y Clece, empresa gestora del SAD de Sevilla, tuvo un final inesperado. Las diecisiete alumnas que habían participado, todas en situación de vulnerabilidad, acudían orgullosas a recoger sus diplomas acreditativos, ya que para ellas la formación supone abrir enormemente sus posibilidades laborales. Pero lo que no sabían era que el empleo estaba más cerca de lo que pensaban. Clece las sorprendió ofreciéndoles un contrato laboral junto al diploma y la mayoría se incorporará a la plantilla en menos de 15 días.
«No estamos entonces ante un acto de clausura si no de apertura», comentaba Juan Manuel Flores, delegado de Asuntos Sociales y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla, que acudió al acto junto a la directora de Empleo de Cruz Roja, Carmen de la Corte; el gerente de Servicios Sociales de Clece, Jesús Castañer; y el delegado en Andalucía Occidental de Clece, Ángel Fernández, quien se encargó de anunciar la decisión de contratación por parte de la empresa. «Nos gusta definirnos como una empresa de personas que trabaja para personas, devolverles a la sociedad parte de lo que nos da; y nos gustaría seguir agrandando la familia de Clece con vosotras», expresaba. Un aplauso espontáneo surgió de entre todas.

Esta acción formativa promovida por la Cruz Roja, con la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla y Clece, tiene como objetivo dotar de recursos a estas mujeres de colectivos vulnerables para facilitar su integración social y laboral. El programa ha consistido en 170 horas, repartidas en 70 horas de formación teórica y 100 horas de formación práctica, realizadas también en dicha empresa.
«Desde Cruz Roja ofrecemos orientación e intermediación laboral. A las personas que vemos que encajan y tienen vocación les proponemos un curso de formación en concreto», indica Nati Moreno, técnica del proyecto de Cruz Roja para mayores de 45 años. «Ellas se están reinventando ahora, porque en un momento dado el mercado laboral las ha dejado fuera, y algunas venían sin formación, nuestro objetivo es profesionalizarlas», continúa. «Lo de hoy no se lo esperaba ninguna, yo también estoy emocionada», concluye.

«Me gusta ayudar y acudí a Cruz Roja a colaborar como voluntaria»
Zilara Shamsutdinova es rusa. En su país era ingeniera tecnológica. Ahora se ha reinventado completamente para trabajar y ayudar a su familia en Rusia con sus ahorros. «Llevo en España cuatro años, siempre trabajando como interna, pero me gusta hacer actividades y ayudar y acudí a Cruz Roja para ser voluntaria. Allí estuve como traductora, dije que buscaba trabajo y me comentaron sobre estos cursos. Pero no esperaba esta sorpresa. Estamos todas muy emocionadas».
«Es un trabajo con una carga emocional muy fuerte, creía que no iba a ser capaz»
El primer día que Conchi Hidalgo comenzó las prácticas en el curso salió llorando. «El primer día me llevé una sacudida muy fuerte, al ver una persona tan desvalida y joven, no sabía si sería capaz», explica, aún emocionada. Pero con la ayuda de su auxiliar el segundo día fue mejor y «el tercero fue estupendo; las lágrimas no sirven para nada, las personas a las que atendemos necesitan que estemos alegres». Ahora este trabajo le apasiona. Conchi, de 54 años, estaba en paro y nunca se había dedicado a la Ayuda a Domicilio. Llevaba 12 años trabajando en la hostelería, «poniendo tostadas como una loca», bromea. Separada, con un hijo de 29 años y una hija de 26, «ahora la que tiene que arreglárselas sola soy yo». Este trabajo es el comienzo que necesitaba.

«Soy padre y madre para mis hijos»
Alexandra Valdivieso es de Ecuador aunque lleva 20 años en España. Ella sí estaba relacionada con este sector laboral aunque «todos los días se va aprendiendo algo, estoy muy entusiasmada, hace falta el trabajo». Alexandra es la cabeza de familia en sus hogar aunque sus hijos ya no son pequeños. «Todo trabajo es necesario, cada día van aumentado los precios pero hay que seguir pagando el alquiler y tantas cosas».
«Pensaba que con 54 años ya no podía optar a un trabajo»
María Esther Cancio, cubana, llegó a Sevilla hace cuatro años, aunque antes pasó un tiempo en Talavera de la Reina. En Cuba trabajaba en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, especialista en contabilidad. «Pensaba que no podía optar ya a ningún trabajo, pero en Cruz Roja me dijeron que sí, que había posibilidades. Empecé el curso y ahora se nos da la oportunidad real en Clece».