Deseos que son la mejor medicina
Montar en globo, viajar a un parque temático, una tableta electrónica, conocer al cantante de moda o al mismísimo Spiderman... Casi nada es imposible, por difícil que parezca, para la Fundación Pequeño Deseo que, revestida de la fantasía que derrocha la imaginación infantil, tiene como misión hacer realidad la ilusión de niños con enfermedades crónicas o con mal pronóstico a fin de proporcionarles una alegría que les ayude a sentirse mejor anímicamente.
Creada en 2001 a nivel nacional, y presidida por Iñaki Orive, la fundación -en la que participan como patronos representantes de Mensajeros de la Paz, la Asociación Española de Pediatría o el psicólogo infantil Javier Urra- comenzó su andadura en Andalucía a comienzos de 2011 con la delegación de Sevilla, de la que es coordinadora Mercedes Vázquez Silva. Desde entonces, y guiada por la premisa de que, «a veces, cumplir el sueño de un niño es su mejor medicina», ha contribuido a materializar un centenar de pequeños grandes deseos con la magia que proporciona la máxima del «querer es poder».
Para celebrar la efeméride y continuar avanzando en su propósito, la fundación va a reunir el próximo 25 de mayo en el transcurso de una cena benéfica en el Real Alcázar a todas las personas, instituciones y empresas que quieran colaborar o bien han ayudado, y siguen estando dispuestas, a hacer realidad las ilusiones de muchos niños enfermos. Para esa noche, en cada mesa estará muy presente, como un invitado más, el deseo de otra veintena de pequeños y adolescentes que aguardan, sin saberlo, un motivo que les llenará de felicidad y les ayudará a sobrellevar la carga de su enfermedad. Llegar a ello no es tarea fácil y requiere todo un proceso previo en el que participan pediatras de los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena junto a la Fundación Pequeño Deseo en Sevilla.
Los especialistas, como conocedores de las circunstancias concretas de cada paciente, son quienes proponen a los posibles candidatos y a partir de ahí la fundación entra en contacto con los padres o tutores para pedirles permiso y hacerles cómplices, a su vez, en la aventura de hacer viable el sueño de sus hijos, pues hay casos en los que la enfermedad no lo permite y hay que trabajar en otro deseo para el que no existan impedimentos por motivos físicos o de salud.
Un hada, una psicóloga...
«A veces soy un hada madrina, en ocasiones una psicóloga del hospital... Me suelo inventar un personaje acorde con la edad de cada niño para conocerle y entablar conversaciones que me permitan conocer de primera mano cuáles son sus sueños», comenta Mercedes Vázquez, a la que se le ilumina la mirada cuando habla de la responsabilidad y la satisfacción que para ella supone abrir un cauce inesperado de alegría en la vida de sus destinatarios.
La impotencia ante la imposibilidad de satisfacer una ilusión no parece existir en el ánimo de Mercedes y sus colaboradores, aunque reconoce que hay ocasiones en las que se enfrentan a auténticos retos como, por ejemplo, el de localizar a la mismísima Shakira... Con todo, lo más complicado sigue siendo para ellos «hacer real un personaje de ficción» de la talla de un Iron Man o del propio Spiderman, dos de los más solicitados últimamente por los más pequeños.
La ayuda de particulares, empresas o instituciones resulta clave para poder continuar obsequiando gratas sorpresas, a veces con objeto de contribuir al coste económico de un viaje, y otras para llenar de fantasía el dormitorio de una niña que juega con muñecas vestidas de princesas... Deseos para todos los gustos, como el de un pequeño para el que todo su afán era montar en helicóptero, o el de aquel otro que vio hecho realidad su propósito de conducir un tren... y hasta el de una niña, aquejada de espina bífida, que pudo conocer en Madrid a los jugadores paralímpicos de baloncesto.
Sirva este ramillete de ilusiones como mero ejemplo de lo que para la Fundación Pequeño Deseo constituye el motor de su actividad. Una labor solidaria que llena de satisfacción a quienes son capaces de cumplir los pequeños grandes sueños que se les propone. Uno de ellos ha quedado plasmado incluso en una publicación titulada «¿Te puedo leer un ratito?. Cuentos para niños que ayudan a otros niños». En este libro se materializó el de Judith, una joven de 14 años con síndrome de Arnold Chiari y que quiso ver impresa su particular historia de esfuerzo y superación. Una ilusión que vio la luz en 2011 coincidiendo con el décimo aniversario de la Fundación Pequeño Deseo.
Publicado por Roca Editorial, que destina los beneficios de su venta a la organización, el libro cuenta con ilustraciones de Eugenia Martínez de Irujo y en él colaboran nueve nombres muy conocidos de este país con otros tantos relatos, con el propósito de seguir convirtiendo sueños en realidad.
La gala del día 25, en el Real Alcázar
La Fundación Pequeño Deseo celebrará el próximo día 25 el haber hecho posible cien alegrías, un centenar de sonrisas, desde el inicio de su andadura en Sevilla en 2011. Con tal motivo, y con las miras puestas en continuar con tan bella labor, ese día los jardines del Real Alcázar acogerán una cena benéfica, en cuyo transcurso los participantes conocerán los nuevos deseos de una veintena de niños que esperan hacerse realidad.
El precio del cubierto será de 40 euros e incluirá, además, un cóctel, sorteos y actuaciones a lo largo de la velada. En cada mesa estará presente de forma visible uno de esos deseos que aspiran a llenar de grata sorpresa la vida de un pequeño. Como todo es posible, madres de algunos de los niños que han podido ver cumplido su deseo ofrecerán su testimonio a los presentes.