Desde hoy las personas con autismo tienen permitido salir a la calle acompañadas
A Pablo, con 20 años y trastorno del espectro autista, le cuesta entender que no pueda salir a la calle; que se hayan suspendidos las clases en el colegio Ángel Riviere y que no puede realizar por las tardes ninguna de las actividades deportivas que tiene programadas. En definitiva, es muy complicado para él que su rutina se haya roto de forma drástica. «Ha vivido de buenas a primeras un cambio muy radical», explica a Sevilla Solidaria su madre, Mª Ángeles Maisanaba. Y es que las personas con TEA requieren rutinas estables y predecibles. La permanencia indefinida en su domicilio provocada por la obligación de frenar la curva del COVID- 19, puede suponer alteraciones significativas del comportamiento de personas con autismo y un impacto significativo en su bienestar físico y emocional.
Es por ello que desde Autismo España, Autismo Andalucía y Autismo Sevilla han puesto en conocimiento de las diferentes autoridades durante esta semana la enorme problemática que supone el confinamiento para estas personas. «Queremos que se entienda que no es un capricho», insiste Mª Ángeles, «esta situación es complicada para todos los españoles y para nosotros el autismo es un añadido. Pablo tiene discapacidad intelectual y no lo entiende, solo ver la calle desierta es difícil para él».
Los profesionales de Autismo Sevilla han continuado trabajando de forma telemática para mantener el apoyo a estas familias y facilitarles material y consejos para afrontarlo. Aún así, la situación es muy complicada. Los cambios tan radicales en la vida cotidiana de personas con TEA pueden tener consecuencias en su salud y en las de sus familiares: altos niveles de ansiedad, estrés, conductas desafiantes, desregulación emocional y en las situaciones más extremas, incluso pueden poner en riesgo su integridad física, especialmente de aquellas personas con TEA que vivan solas o tengan un círculo de apoyo reducido. Las personas con TEA pueden tener dificultades para ocupar su tiempo libre, y para muchas de ellas, son los paseos por su entorno una de sus únicas fuentes de ocio y disfrute.
Pero han recibido respuesta. La petición se ha visto recogida en el BOE que ha marcado unos nuevos criterios interpretativos para recoger los derechos de las personas más vulnerables y que, en concreto recoge que «habilitan a las personas con discapacidad, que tengan alteraciones conductuales, como por ejemplo personas con diagnóstico de espectro autista y conductas disruptivas, el cual se vea agravado por la situación de confinamiento derivada de la declaración del estado de alarma, y a un acompañante, a circular por las vías de uso público, siempre y cuando se respeten las medidas necesarias para evitar el contagio».
«Prima en todo momento la responsabilidad, no es cuestión de estar todo el día en la calle», indica la madre de Pablo, «si un día no hace falta no saldremos, tenemos una bici estática y a veces subimos a la azotea». Pero en otras ocasiones es imprescindible. Es un hecho que quiere dar a conocer a la ciudadanía. Hay padres que ya han encontrado el rechazo de la sociedad al salir son sus hijos porque no entienden que estos tienen necesidades especiales. «Nadie ha puesto en duda que se pueda pasear a los perros desde el primer momento», pone de ejemplo Mª Ángeles, «nosotros tenemos una razón de peso».