Un cuarto de siglo cambiando vidas

La Fundación Don Bosco en Sevilla se encarga de trabajar por la promoción y pleno desarrollo de la infancia, la adolescencia y la juventud con personas en situación de desigualdad social

Antonio Mengual lleva más de dos décadas al servicio de los demás. El director territorial de la Fundación Don Bosco en Sevilla y Extremadura forma parte de la entidad desde 1999, un año después de consolidarse como fundación. Durante todo este tiempo ha podido ver la evolución del Polígono Sur, los cambios sociales y la mejora de infraestructuras en el barrio que poco a poco se han ido consiguiendo gracias al esfuerzo de la asociación. «Siempre tuve claro que quería trabajar ayudando a las personas, ya llevo casi 25 años aquí. Me siento muy satisfecho con mi trabajo y con el trabajo que realizamos desde la entidad. Aunque el entorno progrese muy lentamente, ves que la vida de muchas familias que pasan por aquí si mejora. Hemos tenido casos de jóvenes que gracias a su confianza en nosotros y en sí mismos, actualmente se encuentran trabajando en buenas empresas», explica. Durante su trayectoria formando parte de la fundación, Mengual ha sido testigo de la transformación del barrio: «Un proceso lento, pero gracias a nosotros se va normalizando, cada vez más, la vida de muchas familias del Polígono Sur. En este barrio hay mucha gente buena, pero que se ven perjudicados por las minorías y por los prejuicios que existen a nivel social. Cada año nos visitan por primera vez unas 1.000 personas y, de estas, son 400 las que consiguen mejorar su situación personal, pero sobre todo a nivel laboral».

En concreto, la Fundación Don Bosco se encarga de trabajar por la promoción y pleno desarrollo de la infancia, la adolescencia y la juventud en situación de desigualdad social, además de atender las necesidades de familias y otros colectivos. La asociación forma parte de la Inspectoría Salesiana, vinculada a los Salesianos de María Auxiliadora, y encargada de gestionar todos los proyectos de promoción social de la organización. Actualmente, Fundación Don Bosco cuenta con un equipo de 75 trabajadores en la sede social de Sevilla, desde la que en 2023 atendieron a 3.141 personas y 589 personas encontraron empleo.

Aunque la fundación se centra en jóvenes en riesgo de exclusión social, son conscientes de que una vez que empiezan a conocer a una persona que necesita atención, se amplía el círculo a la familia y otros ámbitos. «Aunque el colectivo prioritario de atención para la fundación son los jóvenes, al centro llegan personas de cualquier edad con muchísimas dificultades. Nuestro último objetivo siempre es la inserción laboral, por el simple hecho de que cuando llega alguien al centro y pide trabajo, nos damos cuenta de que hay muchas otras carencias que previamente hay que ayudarles a solventar», señala Mengual.

La entidad trabaja principalmente en tres áreas: la residencial, la socioeducativa y de inserción laboral. Para la asociación, el camino hacia el empleo se divide en tres procesos. El primer paso, es el ‘Itinerario Vocacional’, que es la primera toma de contacto con las personas, donde se le pregunta hacia dónde les gustaría encaminar su futuro. Posteriormente, se da paso al ‘Itinerario Formativo’, centrando el foco en la educación, ayudándoles a alcanzar una titulación y animándoles a participar en los talleres formativos que imparten desde el propio centro. Después de este proceso, que puede durar meses o años, se da paso al ‘Itinerario de Inserción’, en el que les ayudan a encontrar un trabajo.

Grupo en taller sobre la inserción laboral. Raúl Doblado.

«En Fundación Don Bosco contamos con muchos contactos en diferentes empresas de Sevilla a las que les recomendamos los perfiles que vemos preparados para acceder al mundo laboral, tanto para realizar prácticas como para acceder a un puesto de trabajo», sostiene Mengual. Para llevar a cabo todos sus proyectos, Fundación Don Bosco cuenta con un equipo de voluntariado, al que consideran «un regalo», ya que juegan un papel fundamental para la entidad.

Aula de Informática del Centro Social Don Bosco. Raúl Doblado.

Los voluntarios están presentes tanto en los talleres que se realizan en el centro, actuando de apoyo, como en las actividades de ocio y tiempo libre, donde se encargan de acompañar a los jóvenes. Además, Fundación Don Bosco está acreditada como Escuela de Segunda Oportunidad, lo que les brinda la posibilidad de ofrecer una atención integral a los chicos que están intentando iniciar un camino hacia la inserción laboral. Por ello, los voluntarios trabajan de forma paralela la formación y la inserción y, junto a un técnico que coordina, se encargan de hacer mentoría con los chicos. Mengual explica que «ser mentor es algo que no se elige, tiene que surgir una conexión entre ambas personas. Esto da lugar a que los voluntarios sean los ‘guías y referentes’ de estos chicos en situación de vulnerabilidad, acompañándoles en el día a día».
Fundación Don Bosco es capaz de llevar a cabo todos estos proyectos gracias a sus veinticinco años de trayectoria. La organización festejará su aniversario en Sevilla el próximo 9 de abril en un evento conmemorativo que tendrá lugar en CaixaForum.

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