Luis Fernando desea terminar de nuevo el Zurich Maratón de Sevilla corriendo con sus muletas
Tras cuatro horas y media de maratón, Luis Fernando con 13 años y parálisis cerebral bajó de la silla adaptada que habían estado impulsando varios corredores durante todo el recorrido. Y entró en el Estadio Olímpico de Sevilla a pie, con la única ayuda de unas muletas. Todo el público se levantó y se deshizo en vítores convirtiendo aquel instante en una experiencia única y motivadora para este chico. Desde entonces ya no ha sido simplemente en su clase del instituto el alumno con discapacidad si no el campeón que terminó el maratón.
Hace un año de ese momento especial y el protagonista quiere repetirlo este domingo gracias a la ayuda de voluntarios impulsores. Deportistas que, de nuevo o por primera vez, correrán el maratón pensando no solo en ellos. «Esta semana ya estamos sacando el carro, pensando qué chándal usar, estamos hasta planteando la comida», explica Omaira, la madre del campeón, quien vive los días previos igual de nerviosa que su hijo.

Omaira y su hijo conocieron la asociación Carros de Fuego en la sala de espera de fisioterapia, charlando con sus fundadores, los padres de Casilda. «En marcha por la salud» fue la primera carrera en la que participó Luis Fernando, hace dos años, y aquellas emociones le han enganchado. «Yo he visto en él un cambio tremendo, porque ahora se siente reconocido y valorado», indica su madre.
Son ya aproximadamente 20 carreras las que ha vivido desde entonces. Él y su madre se sienten ya parte de una familia con el resto de padres, niños y corredores. Con anterioridad al maratón, Luis Fernando se ha reunido con los voluntarios que le impulsarán a él y a otros niños para entrenar con la silla adaptada. Es el caso de Asun, una de las atletas que recorrerá este domingo los 42 kilómetros de la prueba como ya hizo el año pasado.

«He tenido la oportunidad de impulsar a Luis Fernando en una o dos ocasiones y he comprobado su doble motivación, porque para él no es solo el hecho de participar en la carrera sino de poder realizar esos metros finales a pie», aporta. Asun impulsará este domingo a Casilda, quien originó toda la idea de Carros de Fuego junto a sus padres Luis y María y su fisioterapeuta Victoria. Después de dos años animando a otros padres y corredores a participar, en esta ocasión lo harán 13 niños y 40 voluntarios.
¿Y por qué correr así? «Porque ves en sus caras cómo disfrutan, y después de eso lo de menos es correr», confiesa Asun. Según la discapacidad que presente cada niño algunos expresan su entusiasmo con palabras, otros gritan de felicidad y otros lo reflejan en su mirada. Lograr que disfruten de esta manera también se consigue gracias al público durante el recorrido que les anima o les choca la mano. «Se produce un feedback total con la familia que los va acompañando y con el resto de la carrera, además cada vez somos más conocidos y quienes nos ven saben lo que hacemos», indica.

Para impulsar una silla en una carrera se forma un grupo de corredores que se van turnando. El que no impulsa sigue manteniendo una constante participación ya sea recogiendo el avituallamiento o abriendo camino, de esta forma el niño forma parte de un equipo en el que se siente incluido. «Él es uno más que participa en la carrera y al mismo tiempo el principal», indica Asun.
La inclusión de estos niños con diversidad funcional en el deporte es una actividad abierta a cualquier otro corredor o padres que quieran participar. Este viernes tanto Asun como Omaira y Luis Fernando estarán a las 18.15 horas con Carros de Fuego en el stand de la Feria del Corredor contando su experiencia. El maratón se acerca, Asun se confiesa ya nerviosa aunque «más ilusionada que el año pasado porque sé que todo va a salir bien». Omaira también cuenta los días y las horas para la prueba deportiva más importante del año, y agradecida ante todo por esos corredores que le dan piernas a su hijo.