Cinco pautas para hablar de discapacidad visual y auditiva
La Junta de Andalucía ha publicado una nueva herramienta para orientar a profesionales de la información que tratan temas relacionados con la discapacidad. Sin embargo, su uso puede ser extensivo a todos aquellos que pretenden ayudar de manera solidaria a este colectivo. Asociaciones, voluntarios o cualquier usuario de Internet que pretenda colaborar a través de redes sociales tienen aquí un manual de base.
Éste es el listado extraído por sevillasolidaria.es de la Guía de Buenas Prácticas sobre Personas con Discapacidad en relación a la discapacidad visual o auditiva.
1. Ceguera o discapacidad visual
Hay que saber distinguir los grados de discapacidad visual. Una persona con ceguera no ve nada o «tiene una ligera percepción de luz», mientras que las personas con discapacidad visual conservan todavía «un resto de visión útil para su vida diaria».
2. Ciego, no invidente
Hay que ser muy conscientes de que el uso de términos menos adecuados puede llevar a equívocos, o perpetuar estereotipos. Se recomienda usar ciego, ciega o personas con discapacidad visual en lugar de invidente o personas que viven en un «mundo de tinieblas».
3. Sordoceguera y perro guía
La formación de palabras compuestas suele llevar a error con frecuencia. La guía recuerda que perro guía siempre se escribirá «separado y sin guión». Todo lo contrario que sordoceguera o persona sordociega que «se escribirán juntas».
4. Persona sorda o con sordera
En cuanto a la discapacidad auditiva, el manual hace hincapié en que el uso correcto del lenguaje dicta usar la expresión persona sorda o persona con sordera en lugar de sordo o sorda. Asimismo, recuerda que nunca hay que usar el término sordomudo «porque la discapacidad auditiva no siempre va unida a dificultades con el habla». Tampoco se debe usar la palabra «sonotone», sino prótesis auditiva, ya sea audífono o implante coclear.
5. Lengua de signos, no lenguaje de signos
Referirse a la lengua de signos es como hablar de la lengua oral o de la lengua española, por lo que se escribe en minúsculas. No se debe utilizar la expresión «lenguaje de signos», así como tampoco «cultura sorda» o «comunidad sorda».