Bio Alverde: Sembrando oportunidades para los que la sociedad se empeña en descartar

Katile y Rafael son dos de los trabajadores que consiguieron otra oportunidad en Bio Alverde, una empresa de inserción social y cultivo ecológico impulsada por Cáritas

En un coqueto y sencillo local atienden a los interesados en los productos ecológicos en el mismo huerto donde se cultivan en Montequinto. Desde sus ventanas se aprecia cómo los trabajadores miman el huerto con la misma delicadeza con la que se ha decorado mostrador y estanterías. Este centro de reparto ha abierto su puertas esta misma semana para invitar a conocer de primera mano Bio Alverde, una empresa de inserción laboral dedicada a la producción ecológica puesta en marcha hace dos años por Cáritas Diocesana de Sevilla. Sus cerca de 800 socios pueden recoger cajas llenas de verduras y fruta en este punto o en los 18 repartidos por Sevilla y el área metropolitana.

Estas «ecocajas» que salen de la tierra directamente para el consumidor varían cada semana y según la temporada. Estos días las verduras y hortalizas las componen zanahorias, remolacha, puerro, lechuga maravilla, acelgas, rabanitos, patatas, tomate cherry y espárragos. Y si lo deseamos, se puede completar con aguacates, una tarrina de fresas, mandarinas y media docena de huevos. Huelen a verduras y frutas de verdad. Y el sabor es aún más potente. Además, el centro cuenta con otros productos ecológicos y de comercio justo como chocolate, garbanzos, café o aceite.

El punto de recogida recién abierto en el huerto de Bio Alverde / Juan José Úbeda
El punto de recogida recién abierto en el huerto de Bio Alverde / Juan José Úbeda

Detrás de las 160 cajas que se reparten semanalmente no solo está el respeto al medio ambiente y una apuesta por la alimentación sana, sino ocho personas que miman la tierra, recolectan, cargan las cajas y realizan los repartos. Ocho personas que han visto su vida cambiar significativamente gracias a la oportunidad que les da Bio Alverde. Su situación empezaba a hacerse imposible en la calle, por ser inmigrante sin hogar, por haber salido recientemente de la cárcel, por un paro que se alargaba con la edad... Por, en definitiva, pertenecer a un grupo social que parece no encajar en la selección de las empresas.

Katile Dramante llegó hace 4 años y medio de Mali con solo 21 años. Hace dos años, antes de comenzar a trabajar en Bio Alverde no tenía papeles y dormía en un centro de acogida. «Mi vida ha cambiado por completo», explica a Sevilla Solidaria en la puerta de un invernadero donde recoge tomates, «ahora tengo la documentación en regla y puedo visitar a mi familia si quiero, eso no tiene precio para mi, además vivo por mi cuenta en un piso de alquiler». Su situación era complicada pero apunta que la de otros compañeros era incluso peor: «algunos no tenían ni donde meterse, vivían en la calle, y hoy tienen una vida digna».

Katile recoge tomates en el invernadero / Juan José Úbeda
Katile recoge tomates en el invernadero / Juan José Úbeda

En el caso de Rafael Casado, con 50 años, el paro a medida que cumplía años era más desesperante. Algún empleo puntual le permitía conseguir algo de dinero -recogiendo aceitunas en Jaén, de camarero en alguna feria...- pero ninguna empresa lo contrataba. Mientras responde a Sevilla Solidaria prepara las cajas para el reparto en la nave de Bioalverde. Ya lleva dos años en la empresa. Rafael agradece enormemente, más que el hecho de tener trabajo, la formación que ha recibido en este tiempo. «En primer lugar, he aprendido mucho, hay una gran diferencia entre la agricultura convencional y la ecológica, donde el trabajo es más duro pero más bonito, y, en segundo lugar, saldré de aquí con el carné de carretillero, de fitosanitario y de manipulador de alimentos, y con cursos como el de informática».

Sevilla, 25/04/2018 Centro de formación de Bio Alverde, huerto de produccion ecologica. Su director, Fernando Rodríguez. Foto: Juan Jose Ubeda. Archsev.
Rafael confecciona las cajas para el reparto / Juan José Úbeda

Aproximadamente cada dos años, en una empresa de inserción, los trabajadores beneficiados deben salir para dejar el lugar a otra persona. Por ello, la formación durante este tiempo es muy importante para prepararlos a la hora de buscar un empleo normalizado. Aún así, no les dejan solos en este proceso. «Desde el Centro Diocesano de Empleo, otro proyecto espectacular de Cáritas, nos prestan el servicio de asesoramiento laboral de trabajadores en el último proceso de estancia con nosotros, y les ayudan hasta conseguir que alcancen un empleo», explica Fernando Rodríguez, director de Bio Alverde. Rafael Casado ya se está preparando para salir de la empresa y buscar otro trabajo. Pero está tranquilo y, de hecho, le reconforta saber «que otro que estaba en una situación como la mía entrará también y tendrá una oportunidad».

Fernando Rodríguez, director de Bio Alverde, en el huerto en Montequinto / Juan José Úbeda
Fernando Rodríguez, director de Bio Alverde, en el huerto en Montequinto / Juan José Úbeda

En el centro de reparto recién estrenado, Laura sale por la puerta con su caja de verduras. Desde que comenzó Bio Alverde es socia. ¿Por qué comprar aquí? «El proyecto es muy interesante y la diferencia con los productos de la agricultura convencional es increíble, el sabor se nota muchísimo», explica. El director de Bio Alverde añade tres puntos para consumir sus productos: «así estás colaborando para que haya más demanda de alimentos ecológicos, para que la tierra en la que vives sea más sostenible y apoyas a una empresa que cree que no debe haber personas descartadas de la sociedad y deben tener una oportunidad». Desde la empresa difunden este mensaje en colegios, universidades y asociaciones con charlas, y organiza frecuentes visitas en grupo al huerto

Entrevista

Fernando Rodríguez atiende a Sevilla Solidaria sobre la actividad de Bio Alverde.

—¿Cómo nace Bio Alverde hace dos años?

—Cáritas recibe la donación de este terreno de 20 hectáreas y, tras valorar qué es lo mejor, decide optar por una empresa de inserción. Un estudio de mercado nos indica que la producción ecológica era un nicho de mercado que iba a tener mucha demanda. Era perfecto, porque para Cáritas es muy importante «el cuidado de la casa de todos».

—¿Cómo ha crecido en este tiempo?

—De 4 personas de inserción cuando abrimos, esta semana que viene serán 8. Y el año lo vamos a acabar con 9.

Sevilla, 25/04/2018 Centro de formación de Bio Alverde, huerto de produccion ecologica. Su director, Fernando Rodríguez. Foto: Juan Jose Ubeda. Archsev.

—¿Cómo es el perfil de estas personas?

—Todas estaban en situación o riesgo de exclusión social. Desgraciadamente, las empresas tienen todavía problemas para aceptar que una persona en esta situación es válida. Para nuestros trabajadores ha supuesto una estabilidad económica en sus vidas, un optimismo y mejora psicológica, una mejora en su empleabilidad, y todo un aprendizaje y experiencia de trabajo.

—¿La formación también es importante el tiempo que están aquí?

—Mucho. Hacemos un curso propio cada dos años en agricultura ecológica para personas en riesgo de exclusión de unos 5 o 6 meses. Obtienen todos los certificados oficiales de manipulación de alimentos y de fitosanitario, y el conocimiento práctico necesario para entrar en nuestra bolsa de trabajo. Como cada 2 años tienen que ir saliendo trabajadores de inserción y entrando nuevos, estos provienen de esta bolsa.

—¿Y qué ocurrirá con los que salgan?

—Desde el Centro Diocesano de Empleo, otro proyecto espectacular de Cáritas, nos prestan el servicio de asesoramiento laboral en el último proceso de estancia con nosotros, y les ayudan hasta conseguir que alcancen un empleo. Esto se está desarrollando ya con los primeros que entraron.

—¿Es habitual la colaboración con Cáritas?

—Sí, colaboramos con algunos de sus proyectos, y les cedemos el espacio y el conocimiento. Además, mantenemos buenas relaciones con otras entidades. AME es una organización de permacultura, les cedemos el espacio de forma gratuita pero nos beneficiamos ambos del intercambio de conocimiento.

—¿Está llegando Bio Alverde a la sostenibilidad económica?

Sí, aunque todavía no es una realidad. Cáritas Diocesana de Sevilla sigue haciendo un esfuerzo económico importante. Pero nosotros entendemos que debemos aspirar a tener solo dos patas de financiación. La venta directa y las subvenciones a las que tenemos derecho como empresa social y como empresa agrícola.

—¿Qué supone el nuevo centro de reparto?

Aquí nuestros socios ven de dónde sale el producto. Además, pueden elegir los productos de la caja, algo que no es viable en los demás puntos de reparto, y supone otro puesto para personas en inserción social.

C/ Vía Apia, 18 Dos Hermanas
954 120 900 bioalverde@bioalverde.com
www.bioalverde.com
Cuenta con 7 trabajadores de estructura y 8 de inserción

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