Aniversario de Proyecto Hombre: El problema de las drogas no es menos grave que hace treinta años

Proyecto Hombre Sevilla acompaña a personas con adicciones adaptando sus programas a nuevos perfiles

Cuando Proyecto Hombre empezó a funcionar en Sevilla hace 30 años la heroína hacía estragos en las calles. La droga, junto al terrorismo, se había convertido en la principal preocupación de los sevillanos y de todos los españoles. Hoy es la cocaína, el cannabis y las pastillas de diseño las que provocan las mayores adicciones, destruyendo vidas, pero la sociedad ahora mira hacia otro lado. «Esto es muy grave, se sigue muriendo la misma gente que en los 80 por la droga pero ahora lo hacen en los hospitales», cuenta Francisco Herrera, presidente de Proyecto Hombre Sevilla, «encima ahora afecta a los adolescentes».

El principal objetivo de esta institución sigue siendo acompañar a la persona con adicciones para que pueda salir sola, «para que crezca y él mismo sea el protagonista de su cambio» a través de una metodología multidisciplinar e integradora. Francisco José, de 26 años, tiene esta premisa muy clara. Sabe que debe conseguir una mejor versión de sí mismo. No es la primera vez que intenta recuperarse pero está convencido de que será la definitiva. «Antes venía por mis padres y mi novia, ahora lo hago por mí», cuenta. Las difíciles circunstancias en casa lo llevaron al consumo y no es fácil salir de él, pero este joven se centra en el futuro. «tengo muchas ganas de vivir, de formar una familia y aquí te enseñan a adquirir otros hábitos, a administrar bien el tiempo y a no comerte la cabeza».

Humberto y Francisco José

Humberto, de 49, confiesa que tocó fondo. «me vi cogiendo colillas del suelo y yendo a los comedores sociales». Hasta que se dio cuenta que no estaba viviendo, abrumado de todo lo que se estaba dejando en el camino. «Quiero recuperar el contacto con mi madre, retomar el trabajo, volver a mis aficiones cotidianas como tomar un café o conversar con un amigo», asegura. Para conseguirlo reside en una casa de acogida gestionada por monjas y que lleva Proyecto Hombre, donde se facilita mantener unos horarios. Ya solo el cambio físico de Humberto es evidente.

Son conscientes de que la recuperación es lenta. Se realiza a través de unos programas de prevención e intervención adaptados a cada situación. Comienza con el programa de acogida y puede contar con el apoyo de la comunidad terapéutica residencial, el centro de día o de pisos de acogida. Además, en Proyecto Hombre tienen muy en cuenta la inserción educativa y laboral desde el principio.

El paso de los años ha cambiado las drogas, la sociedad y las familias y por eso mismo la fundación ha tenido que adaptarse. «Si antes la patología asociada a la adicción que más veíamos era el SIDA o la hepatitis, ahora son los trastornos psiquiátricos, nos encontramos frecuentemente con una patología dual: adicción y trastorno mental», cuenta Francisco Herrera. Para ello existe el programa terapéutico Beta.

Francisco Herrera, presidente de Proyecto Hombre

El programa de apoyo también surgió por una nueva necesidad. «Hubiera sido impensable hace 30 años la adicción llegara a personas que seguían trabajando y estudiando», cuenta el presidente haciendo referencia a aquellos usuarios que mantienen su estructura familiar y laboral, aunque deteriorada, y su imagen pública y son de clase media o alta. Ocurre lo mismo con los jóvenes, también llegan a Proyecto Hombre adolescentes de buenos colegios. «Consumir cocaína está hasta cierto punto bien visto socialmente en algunos ambientes, hasta que se incorpora a la vida diaria», continúa.

El Proyecto Joven está dirigido a chicos de entre 14 y 21 años, con problemas de conducta y adicciones, también aquellas sin sustancia como las relacionadas con las pantallas y los juegos de azar. Entre diferentes programas y actividades, se incluyen los talleres de prevención desarrollados con la Fundación la Caixa y la Fundación Cajasol por toda Andalucía en múltiples centros educativos y que este junio finalizó su tercera edición.

Más de 1.000 personas pasan en un año por Proyecto Hombre buscando ayuda de sus 44 profesionales y 88 voluntarios. Por desgracia, casi el 50% no termina el programa hasta el final, pero la intervención para una inserción laboral desde el principio cada vez es más útil para que su paso no haya sido en vano. «Quizás nos hayamos pasado de frenada y de tanto decir que de la droga se sale hemos hecho que se pierda el miedo», se lamenta Francisco Herrera.

Juan, que acaba de salir de una sesión grupal con la psicóloga, manda un mensaje para que se difunda: «Les diría a todos los chiquillos que no las toquen, porque la droga te domina a ti, no vas a ser más respetado por tomarlas». Asegura que dejó de tener emociones, que la adicción lo anuló. Con 28 años, llevaba 6 consumiendo pero ahora se siente con fuerza, con ganas de recuperar sus antiguas aficiones, como la pesca o el adiestramiento de perros. Sueña con ir a Córdoba con su mujer. «Ya con el tiempo soñaré con Nueva York», bromea. No quiere fallarle. «Hubiera comprendido que me dejara», indica. Aunque ahora sabe que lo que nunca debe es fallarse a sí mismo. Lo demás viene solo.

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