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Voluntaria de ASA: «Se forma un vínculo tan estrecho que ya son parte de mi familia»

Laura Armario, voluntaria de ASA, acude cada martes a casa de Juanma y Alberto, con discapacidad, para darle unas horas de respiro familiar a sus padres

Laura Armario, de 25 años, afirma sin lugar a dudas que el voluntariado con la Asociación Sevillana de Asistencia (ASA) le ha cambiado la vida. Hace tres años llegó con cierta timidez a casa de Juanma, ahora con 32 y con discapacidad intelectual y física. No sabía cómo la recibiría. Pero el comienzo de lo que ahora es una amistad fue inmediato. Y también se unió al grupo el hermano pequeño, Alberto, con Síndrome de Down y 21 años. «Es un vínculo tan estrecho que al final forman parte de tu familia, yo en la de ellos y ellos en la mía, conocen hasta a mis padres», indica.

Las visitas que Laura hace cada martes a esta casa forma parte de las actividades de respiro familiar de la asociación ASA. «Son dos horas a la semana en las que la familia con uno o más integrantes con discapacidad puede dedicar a lo que quiera, que les vienen muy bien», indica Ana Panduro, vicepresidenta de la asociación «así combatimos la soledad, porque una familia se puede sentir sola sin ayuda, y los mismos chicos encuentran en los voluntarios unos amigos al igual que ven que tienen sus hermanos, se sienten uno más».

SEVILLA. 10-04-2018. LA VOLUNTARIA DE LA ASOCIACIÓN SEVILLANA DE ASISTENCIA (ASA), LAURA ARMARIO, JUNTO A LOS DOS CHICOS A LOS QUE ACOMPAÑA, JUAN MANUEL Y ALBERTO. FOTO: LAURA ÁLVAREZ. ARCHSEV.

Juanma, el más hablador de los dos hermanos, lo dice. Que Ana es su amiga y le quiere. Ya está planeando incluso las vacaciones de verano en Huelva, y no duda en pedir a Laura que les acompañe. Lleva bajo el brazo un cuaderno lleno de dibujos a colorear, la mayoría de imágenes de Semana Santa, que enseña orgulloso. «A los dos les gusta colorear y es una de las actividades que hacemos en casa», explica Laura, «otras veces salimos a pasear o a merendar, o simplemente charlamos». Hay días al año en los que también participa en salidas de ocio de más tiempo, como estas Navidades en las que fueron al centro a ver los belenes y las luces, o cuando con una actividad de ASA Laura acompañó a Juanma al Rocío.

Laura y Juanma se autorretratan en la salida al Rocío

Laura y Juanma se autorretratan en la salida al Rocío

En la asociación están abiertos a todo aquel voluntario que quiera participar, tanto para las actividades de respiro familiar como para el acompañamiento de personas en centros hospitalarios, residencias de mayores o en su propio domicilio, siempre con el objetivo de combatir la soledad. «A los interesados les hacemos una entrevista personal y luego realizan un curso de formación para prepararlos en el trato con las personas a las que van a acompañar», indica Panduro. «A veces los voluntarios van solos y otras acompañados o en grupo, tenemos una pareja de novios, por ejemplo, que siempre van juntos y hace poco llevaron al chico al que acompañan a una hamburguesería, él y los padres estaban encantados», recuerda.

Ana Panduro, vicepresidenta de ASA / Rocío Ruz

Ana Panduro, vicepresidenta de ASA / Rocío Ruz

La complicidad entre los tres es evidente. Ellos esperan con ganas cada martes por la tarde a que llegue Laura, y los padres confían en ella. «La madre me dijo en una ocasión si me había planteado dedicarme a algo de esto porque tengo un vínculo con ellos muy especial», confiesa. Y lo cierto es que se lo ha planteado tan seriamente que, tras haber estudiado relaciones laborales y recursos humanos, ya está preparándose para ser técnico de inserción laboral con personas con discapacidad y sueña con dedicarse en un futuro a la terapia ocupacional. Por eso mismo, en todos los aspectos, este voluntariado le ha cambiado la vida a Laura. Su futuro laboral ha dado un vuelco y su vida está más llena, porque Juanma y Alberto ahora están en ella.

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