Jóvenes Solidarios

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Voluntaria desde los siete años y comprometida con la donación de órganos

Távata Rodríguez, de 15 años, se siente agradecida a Alcer Giralda por el apoyo a su madre, enferma renal, y colabora como voluntaria siempre que puede

Távata Rodríguez tenía siete años pero lo recuerda perfectamente. Un día cualquiera, a la salida del colegio sus padres la recibieron con una buena noticia: había un riñón para su madre, Sara. «Sólo quedaba esperar», cuenta ahora con 15 años. Para ella la enfermedad renal ha formado parte siempre de la realidad de su casa. «Mi padre y yo reformamos toda la casa y estaba nueva cuando mi madre volvió del hospital tras el trasplante, se llevó una buena sorpresa». Távata recuerda con una sonrisa aquel esfuerzo por dejar el piso concienzudamente limpio ante las defensas tan bajas con las que regresaría su madre. El riñón duró siete años, y en la actualidad Sara tiene que acudir de nuevo a diálisis y esperar con paciencia una nueva donación.

Consciente de la importancia de la donación de órganos y de la labor de apoyo a los enfermos renales de la asociación Alcer Giralda, que desde un principio ayudó a esta familia, Távata no duda en colaborar con cada acción benéfica que la entidad pone en marcha. La primera fue con apenas siete años en una carrera en bici. «Se llamaba "Pedaladas de vida" e iba desde la Plaza de España hasta el Parque del Alamillo, yo me encargaba de repartir folletos». Desde entonces, ha estado presente como voluntaria en conciertos, actos o el «Belén de la Solidaridad» que se monta cada Navidad  en el Convento de Santa Rosalía. Además, lleva consigo a varias amigas como nuevas voluntarias.

Távata en la carrera «Padaladas de vida»

Alcer Giralda cuenta con alrededor de 40 voluntarios. La mayoría son familiares o personas con enfermedad renal, aunque no tan jóvenes como Távata. «Tenemos un voluntariado fundamentalmente de mediana edad porque acuden a los hospitales como acompañamiento para quien no tiene familiares, van con ellos a consultas o cuando están ingresadas», explica Pablo Beca, presidente de Alcer Giralda y trasplantado de riñón desde hace 16 años.

También es importante el voluntario que ayuda en la promoción y la difusión de la donación de órganos, donde entra la labor de Távata. Su contacto con Alcer no terminó tras el trasplante de riñón de su madre, sino que fue más estrecho. «El trasplante no deja de ser un tratamiento renal sustitutivo, porque siguen necesitando una medicación y unos cuidados concretos», indica Beca, «el nuevo órgano hay que cuidarlo, lo que te han dado es un regalo». Es importante entonces el asesoramiento de la nutricionista de la asociación y también de la psicóloga y el trabajador social.

Carmen Rosendo, Távata Rodríguez y Pablo Beca en el olivo en homenaje a los donantes en el Parque del Alamillo

«Cuando era pequeña tuve unos TICs, y Carmen me ayudó mucho», cuenta Távata en referencia a Carmen Rosendo, psicóloga de Alcer Giralda. Ahora que Sara está de nuevo en diálisis su apoyo sigue siendo imprescindible. «Mi madre viene muy cansada siempre de la hemodiálisis, se acuesta nada más llegar a casa», cuenta Távata, que hace hincapié también en la estricta nutrición que debe llevar su madre en esta situación, entre ellas la eliminación de líquidos. «Le cuesta muchísimo no poder beber agua, ella que normalmente bebe tanto; si mi padre y yo tenemos que coger un vaso de agua lo hacemos cuando no nos ve», añade.

«La atención psicológica es fundamental para el enfermo renal y para su familia», indica Carmen Rosendo, «hablamos de una enfermedad silenciosa, al no ser visible el enfermo muchas veces es incomprendido, y en el ámbito laboral aún más que no entienden que deba faltar para atención médica». El apoyo de la familia es fundamental. «Cuando es el marido el enfermo renal, en matrimonios mayores la mujer es el sostén fundamental que lleva todo el cuidado de la medicación y la dieta», indica. También la ayuda de los voluntarios es crucial. «Son el eje principal de esta asociación», explica esta psicóloga, que también es voluntaria en sus ratos libres. Una gran familia unida que recibirá con los brazos abiertos a todo aquel que quiera echarles una mano voluntaria.

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