Voluntaria de AECC: «Se les nota cuando necesitan desahogarse, llorar o decirte felices que se van»
El primer día de su voluntariado en el Hospital Universitario Virgen del Rocío con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) la joven Sherezade Salado se sentía algo cohibida. Su labor era acompañar a personas que estaban pasando por un tratamiento de quimioterapia, pero no sabía si querrían que se acercara a hablar con ellos o no. Guiada por un grupo de voluntarias de más edad y experiencia, pronto descubrió todo lo que podía ofrecer y el bien que hacía sentir a los demás. «Sobre todo las personas mayores me sonreían y agradecían que estuviera allí, siempre me decían que les recordaba a su nieta», recuerda con una sonrisa.
Así, durante seis meses todos los viernes por la mañana esta estudiante de psicología no faltaba a su cita. Primero, en las sesiones de quimioterapia, luego en radioterapia, también a quienes estaban en sala de espera, y por último, en las habitaciones del hospital. Encontró a personas de todas las edades y situaciones. «Te daba que pensar que no estamos libre de nada realmente», reflexiona. Entre los pacientes, Sherezade recuerda con especial cariño a una joven de en torno a 20 años, la misma edad que ella, con quien compartió los momentos más duros y también su recuperación, así como más de un abrazo con el que se dijeron mucho.
Pero los días más emotivos los vivió el pasado verano en unas Colonias de Verano de AECC en el Valle de Arán para niños que han pasado una enfermedad oncológica. «Me encantó ver como niños que han superado el cáncer o siguen con algún tratamiento tienen la capacidad de disfrutar tantísimo, creo que es un ejemplo de superación que pocas personas nos pueden dar». Tras aquel verano, Sherezade continúa colaborando con la AECC con actividades puntuales como la Cabalgata de Reyes Magos o la Carrera de la Mujer para poderle dedicar más tiempo a sus estudios.

Cerca de 600 voluntarios en Sevilla de AECC
Como Sherezade, cerca de 600 voluntarios colaboran con esta asociación en la provincia de Sevilla. Entre su labor, está el voluntariado de apoyo cuya función más importante es la del acompañamiento a pacientes en los hospitales. «Pero también son voluntarios los que lideran las juntas locales en 50 municipios de Sevilla para difundir la labor de AECC y acercar sus recursos», explica Begoña Sabaté, coordinadora general de voluntariado en Sevilla.

«Nuestro objetivo es seguir creciendo y llegar a más jóvenes y hombres que deseen ser voluntarios», explica Begoña. «Tradicionalmente este voluntariado ha sido desarrollado por señoras que ofrecen madurez y entusiasmo, pero quisiéramos enriquecerlo con otros perfiles a los que las voluntarias más veteranas sirvan de guía».
Al final y al cabo, se trata de una función que cualquier persona puede desarrollar siempre que tenga ilusión. «Consiste en estar, escuchar en silencio», explica Begoña. La ayuda más especializada la imparten profesionales de la asociación, una opción que a Sherezade le impactó. «No conocía todo el trabajo que hay dentro, esa ayuda psicológica que prestan, tantísima ayuda de manera gratuita para tantísima gente que lo necesita es algo muy bueno», afirma esta voluntaria con gran satisfacción.