«Vemos en los países en los que trabajamos cómo los derechos humanos se le niegan especialmente a la mujer»
Es una mujer india en una humilde aldea quien protagoniza el cartel de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas este 2019 y quien pone rostro a la mujer del siglo XXI, muy diferente a la que se dibuja en la imaginación colectiva. «Ni independiente, ni segura, ni con voz». En esta semana marcada por el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo la población femenina sale a las calles a pedir igualdad. Pero ella, quien protagoniza el cartel mirando a cámara, y millones más en situación de vulnerabilidad ni siquiera son conscientes de esos derechos que le son negados.
Precisamente en la mujer de los países en vía de desarrollo se detiene este año esta ONG de la Iglesia Católica, conformada por voluntarios. Y una de las carencias que más le separa del hombre es la formación. Las menos formadas tienen muchas más posibilidades de pasar a engrosar las estadísticas de la pobreza y son más vulnerables ante todo tipo de violencia. De hecho, en 2018 Manos Unidas ha desarrollado a nivel nacional 55 proyectos de cooperación dirigidos específicamente al trabajo por los Derechos de la Mujer y la Equidad y apoyó directamente a 800.000 mujeres.
«Se enfrentan a matrimonios forzosos con 14 o 16 años, sobre todo en África», explica María Albendea, presidenta delegada de Manos Unidas en Sevilla, «también les llega la maternidad a muy temprana edad y esto les impide seguir con sus estudios; además, se cargan con un gran número de hijos de los que solo ellas son responsables por causa de la guerra u otras situaciones en las que el marido desaparece».
Son 21 proyectos de desarrollo de muy diversa índole los que tiene entre manos en esta campaña la delegación en Sevilla, con una inversión de casi un millón de euros. En muchos de ellos, el papel de empoderamiento de la mujer es fundamental ya que «vemos cómo los derechos humanos en estos países están muy conculcados especialmente en la mujer que es el motor de cambio en su comunidad».

Otro problema surge al existir una conciencia global por parte de los padres de que la mujer no debe estudiar. «Trabajamos en los colegios concienciando a los padres sobre la importancia para su país y su comunidad de que su hija siga formándose», indica María, «y es que son mujeres con grandes capacidades pero sin medios, a las que se les ha privado de educación desde muy corta edad».
Centrar la mirada en la mujer en esta Campaña contra el Hambre, justo cuando la ONG cumple 60 años, es también un homenaje a quienes crearon Manos Unidas. En 1959 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) realizó un llamamiento ante la situación de millones de personas que pasaban hambre en el mundo. Un grupo de mujeres de Acción Católica se hicieron eco de esta petición y «declararon la guerra al hambre a través de un manifiesto que dio inicio a la campaña contra el hambre que seguimos celebrando 60 años después».
Campaña contra el Hambre
La Campaña contra el Hambre no solo se queda en la colecta anual que en febrero han acogido todas las parroquias de España sino que se desarrolla durante todo el año, con el objetivo de finalizar los 21 proyectos propuestos en Sevilla. María Albendea se sienta con Sevilla Solidaria para explicar cómo combate Manos Unidas el hambre en el mundo así como las desigualdades de las personas.
¿En qué consisten estos proyectos?
Hay de todos los ámbitos, pretenden hacer cumplir el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, al agua y el saneamiento y la promoción de la mujer, tanto en países de África, Asia y Latinoamérica.

¿Cómo se actúa en el terreno?
Siempre hay una petición previa de un socio local, como pueden ser los jesuítas o las Hermanas de la Caridad, por ejemplo. Manos Unidas estudia el proyecto y si hay vía libre por parte de la Comisión Permanente, cualquier delegación lo puede pedir y buscar financiación, aunque el socio debe seguir implicado. Por ejemplo, si hablamos de una escuela y Manos Unidas financia totalmente la construcción del edificio, el socio local puede poner los profesores y el gobierno de allí la formación a estos.
¿Y cómo se consigue la financiación?
El 87% de la financiación es privada, a través de colectas en parroquias, de socios que contribuyen mensual, trimestral o anualmente con una aportación, y de alguna empresa o institución. Y el 13% es pública.
Ya se están desarrollando actividades solidarias a beneficio de diversos proyectos de Manos Unidas
Sí, los bocatas, fiestas, cenas solidarias... Una de los más importantes es la carrera solidaria del 7 de abril en el Parque del Alamillo a beneficio de un proyecto en la India enfocado al emprendimiento por parte de mujeres vulnerables. Se celebrará conjuntamente en 40 ciudades españolas para, además, hacernos visibles, celebrar nuestros 60 años, y que se vea que el hambre y Manos Unidas sigue siendo una realidad.

¿Cómo van sabiendo los colaboradores la situación de su ayuda?
Cada colaborador se implica en uno o varios proyectos en concreto. De estos siempre hay un informe intermedio y un informe final que incluyen fotografías, y se envía a quien ha contribuido a la financiación, ya sea una parroquia o un socio particular. Así pueden seguir el proyecto desde el inicio hasta el final para que sepa a donde va su dinero. Esta transparencia es algo a valorar de Manos Unidas. Al cabo de dos años les puede llegar el resultado, si se construyó un pozo o una escuela, o ven a los niños yendo a clase de educación secundaria en su misma aldea y que han dejado de andar kilómetros.
¿Y es Sevilla solidaria?
Es una ciudad muy solidaria, con poquito que se haga la gente se vuelca, lo hemos visto en las parroquias en la que hemos estado y en los colegios donde se ha implantado la educación para el desarrollo.
¿Y qué sientes al ver esa implicación?
Nunca estás satisfecho porque hay 821 millones de personas que pasan hambre. Lo que hacemos en Sevilla viene a ser una gotita en un océano inmenso de necesidades. Pero es lo que debemos hacer, cada uno aportar su granito de arena.
¿Y la satisfacción al ver un proyecto hecho realidad?
Saber que unos niños van a poder formarse hasta la educación secundaria, o que en una aldea no tengan que desplazarse 10 kilómetros para conseguir agua es motivo para alegrarse. Pero cuando podremos estar realmente felices será cuando el mundo cambie, tomemos conciencia con las injusticias que estamos viviendo en estos países, y empiece realmente el final del hambre.

¿Se logrará?
Yo creo que sí. Manos Unidas tiene dos funciones, la una tan importante como la otra si queremos acabar contra el hambre. Por un lado, la búsqueda de financiación de proyectos y, por otro, la sensibilización de la población española, que se desarrolla tanto en colegios como en parroquias.
¿Cómo se puede colaborar?
A nivel particular se puede colaborar económicamente ya que todo donativo es bien recibido, y también como voluntario en la delegación, en su parroquia o en actividades esporádicas como la carrera solidaria del próximo 7 de abril.