«Sin estarlo físicamente, hemos sentido cerca a los chicos de Aspanri-Aspanridown toda la cuarentena»
En los más de dos meses de confinamiento la joven Paulina ha echado de menos aquellos sábados que para ella eran especiales, los que compartía con los chicos con discapacidad intelectual y Síndrome de Down de Aspanri-Aspanridown. Cada quince días, antes de que todo esto ocurriera, ella junto a dos o tres voluntarios más salían con un grupo de unas 10 personas al cine, a la bolera, al karaoke, a un musical..., entre risas, conversaciones y confidencias. Ahora atraviesan la «nueva normalidad» pero también el verano y las vacaciones en familia, así que las salidas no se reanudarán hasta septiembre.
Aún así, los chicos han estado en contacto todo este tiempo con los 37 voluntarios que participan en el programa de Vida independiente y ocio de Aspanri. No ha dejado de sonar el grupo de Whatsapp que Paulina comparte con uno de los grupos que participan en la salidas. «Yo salgo con dos grupos diferentes; en el que tienen más edad, entre 30 o 40 años, los usuarios son más independientes y se manejan bien con el móvil», explica la voluntaria. Así, han estado realizando videollamadas o proponiendo retos. «Era una forma de estar cerca sin estarlo», confiesa. Unas risas con la cara llena de harina en un «challenge» puede ser un elemento diferenciador del resto de tardes iguales. «Si para nosotros ha sido difícil el encierro, para ellos más que les cuesta más entender por qué».

Hace cuarenta años, un grupo de familias con hijos con discapacidad intelectual fundó esta asociación para apoyarse entre ellos y lograr la inclusión de éstos. Una de ellas eran los abuelos de Paulina junto con su tío David, con Síndrome de Down. Por eso, la discapacidad ha estado presente en su casa desde que nació y es una realidad como cualquier otra. El pasado octubre, cuando su hermana tuvo que dejar el voluntariado y desocupó una plaza, Paulina no lo pensó. Más después de las maravillas que había oído del voluntariado.
«Es muy entretenido porque sales de tu rutina y son actividades también nuevas para mi. Siempre estoy deseando contárselas a mis amigos para ir con ellos también», cuenta Paulina, «además, al principio me veían como una monitora pero ahora somos amigos, me cuentan qué han hecho ese día o si han ido a trabajar».

Aspanri cuenta actualmente con 37 voluntarios de todas las edades, desde estudiantes en torno a 20 años a los que superan los 40 y lo compaginan con sus trabajos. «Tenemos una chica de Huelva que venía directamente a Sevilla el fin de semana que le tocaba para acompañar a los chicos en el voluntariado», recuerda Pastori Martínez, encargada del programa de Vida adulta independiente y ocio de Aspanri.
El voluntariado está destinado exclusivamente a las actividades de ocio y tiempo libre que se desarrollan los fines de semana. La mayoría acude dos fines de semanas al mes y también existe la posibilidad de acompañamiento en uno de los tres viajes que realizan al año. «El último de este tipo fue en febrero y estuvimos en Lepe con 44 usuarios y nos acompañaron 5 monitores voluntarios», explica. De esta forma también han viajado a Córdoba, Mérida o Conil.
«Tenemos un voluntariado perfecto, un equipo humano genial», confiesa orgullosa Pastori. Así, la profesional de Aspanri cuenta cómo todos han estado en contacto con la asociación durante el confinamiento. «Me hacían llegar collage, cartas o cualquier detalle y yo se los mandaba a los padres por correo electrónico», explica, «y muchos han estado en contacto directamente por teléfono o Whatsapp».
Las salidas en grupo volverán como llegarán poco a poco todas las actividades culturales y de ocio en cada esfera de la sociedad. Y para acompañar a los usuarios de Aspanri-Aspanridown estarán los voluntarios y Paulina. Cualquier persona «con ganas y motivación» para participar en estas actividades puede ponerse en contacto con la asociación a través del correo salidasvai@aspanri.org.