«Por vergüenza me piden que les atienda en otro horario o lugar»
Juan Luis Pagés es argentino aunque su madre nació en el 25 en la calle Betis. Ella tuvo que emigrar tras la posguerra y él volvió a la tierra de sus orígenes por el «corralito». La migración forma parte de su historia al igual que la de los primeros beneficiarios de la Asociación de Hermanamientos.
—¿Cuándo se creó la asociación de Hermananientos?
—La fundó en 2005 su actual vicepresidente, Jairo Vaca, que ahora se encuentra en Ecuador con uno de nuestros proyectos de cooperación.Estaba orientada al movimiento migratorio.
—¿En qué trabaja hoy día?
—El objetivo principal es el apoyo asistencial en la zona de influencia de Los Pajaritos, sin dejar de lado la inmigración. En este barrio el índice de paro está en el 45%.
—¿Qué proyectos lleváis a cabo en el área asistencial?
— Tenemos cuatro. Con el catering se les entrega de lunes a sábado almuerzo y merienda a 180 personas. Se trata de dignificar el concepto de un comedor social porque se llevan el menú en tarrinas selladas a casa,También hacemos un reparto mensual de alimentos a 300 familas, y un reparto infantil para 70 niños de menos de 2 años. Por último, el economato social lleva funcionando un año en la glorieta Primero de Mayo.Hemos entregado más de 700 vales de alimentos.
—¿Qué historias os encontráis entre vuestros usuarios?
—De todo, para escribir un libro por semana. Hay personas que hasta hace cuatro o cinco años no tenían problemas y ahora sí. Muchos me han parado por la calle para pedirme que los atendiera en otro lugar o en otro horario porque les daba vergüenza ir a Cáritas o un economato. Hay que entenderles. Si vos no tienes nada y te toca la lotería te acostumbras rápido, pero no es fácil no tener problemas y que te corten la luz en casa.
—¿Qué proyectos de cooperación internacional desarrolláis?
—Estamos apoyando una escuela de la Isla en Zárate, provincia de Buenos Aires, donde estudian 25 chicos. También gestionamos en Colombia un taller de calzado artesanal para fomentar el empleo entre personas desplazadas por la violencia. Por otra parte, ya tenemos 19 palés embalados con ropa, material escolar, alimentos no perecederos, dos freidoras y una cocina para mandarlos en septiembre a Ecuador.
—¿Cómo os financiáis para llevar los proyectos hacia delante?
—Recibimos apoyo del Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía, de la Fundación Persán, del Banco deAlimentos, del programa de mermas de los supermercados con especial atención al Carrefour Macarena, de Obra Social La Caixa y de la Fundación Cajasol. Además de la ayuda de nuestros amigos y socios y el apoyo para acciones puntuales.
—¿Cuáles son las acciones puntales?
—Cada verano, por ejemplo, llevamos a los chicos sordociegos de Apascide a Aquópolis y organizamos una colonia de verano para los niños del barrio.
—¿Es también clave el papel de los voluntarios?
—Por supuesto, contamos con unos 30 voluntarios. Además, tenemos un convenio con Servicios Penitenciarios y las personas que deben cumplir servicios con la comunidad nos ayudan en la cocina, el reparto de alimentos o la distribución en los domicilios.
—¿Cómo responden los beneficiarios?
La gente es muy agradecida, eso te lleva a pensar siempre en proyectos nuevos. A partir del año que viene queremos atender también a personas sin hogar dándoles un sitio mientras que se forman o buscan un trabajo. Hay que empezar a golpear puertas para ponerlo en marcha.