Entrevista a Julio Cuesta, de la Asociación Española contra el Cáncer

«Poco a poco se le van encontrando las cosquillas al cáncer»

Es imposible entender la lucha contra esta enfermedad sin valorar el papel de la AECC, que abarca la prevención, la ayuda y la investigación

La Asociación Española contra el Cáncer lleva más de 60 años luchando contra la enfermedad y prestando un apoyo fundamental a los pacientes y sus familias. Julio Cuesta es el presidente de la AECC en la provincia de Sevilla.

—¿Cómo nació la Asociación Española contra el Cáncer?

— Surgió hace casi 63 años como una asociación nacional para la lucha contra el cáncer y lo hace, además, en un momento en el que la enfermedad es un gran enigma y sinónimo de muerte. En ese momento, la AECC se hace cargo incluso de los hospitales oncológicos; en Sevilla llegó a gestionar el Hospital Duques del Infantado. También es, desde el principio, la que recauda fondos para traer las últimas tecnologías.

—¿En qué se basa su actividad?

— En los comienzos, la asociación quiso atacar cuatro frentes. El primero es la prevención y la divulgación de hábitos saludables. El segundo, la ayuda al paciente y a su familia, ya sea económica o psicológica. La tercera pata de nuestra actividad es la investigación, la AECC es la entidad privada que más recursos dedica a la investigación, hay 29 millones y pico de euros invertidos en más de 20 laboratorios de toda España. La última faceta era la movilización de la sociedad española para que concienciar de que el cáncer es un problema de todos.

—¿Esa movilización sigue siendo necesaria actualmente?

— No, la gente se vuelca con esta causa. Nos centramos en prevención, ayuda al paciente y en investigación. Esta última está siendo muy cara, pero está dando muy buenos resultados. Los tratamientos de ahora no tienen nada que ver con los de hace 10 años. La progresión que la ciencia está considerando es que uno de cada dos seres humanos va a tener cáncer, pero la buena noticia es que el 90% se va a curar o a tratar. Al final, tener una enfermedad crónica es como bronquitis o diabetes.

—Sí, pero el miedo al cáncer es mucho mayor...

— Y ahí es donde está nuestro reto, en hacer percibir a la sociedad española que tenemos que seguir peleando contra el cáncer, que sabemos que se le van encontrando las cosquillas, que se le van desvelando sus secretos, porque se está investigando muchísimo. Y, en segundo lugar, porque el cáncer ya no es sinónimo de muerte. En la asociación queremos estar cerca de la gente, que perciban que, aunque haya un problema que causa sufrimiento, vamos a hacer todo lo posible por aliviar ese dolor: con tratamientos, con investigación y con apoyo.

—¿Se solicita mucha ayuda a AECC?

— Sí, mucha. El cáncer afecta a todo el mundo. Hay gente que no tiene recursos económicos para comprar una peluca o un suplemento vitanímico. La asociación tiene una residencia, donde ahora mismo están seis pacientes con sus familias, destinada a que las personas que estén en tratamiento y no puedan pagarse un alojamiento se queden ahí. Por otro lado, prestamos ayuda psicológica, tenemos médicos en la plantilla y, por supuesto, están los voluntarios. Habrá su excepción, pero creo que no hay un paciente de cáncer de la provincia de Sevilla que no tenga lo que necesita.

—¿Qué papel tienen los voluntarios?

— Son los que más proximidad tienen con el paciente, los que lo acompañan y asisten. Tenemos más de 400 voluntarios, muchos de ellos en los hospitales. Y eso es de lo que más orgullosos estamos. Hay gente que lleva hasta 20 años y con ganas de volver a la mañana siguiente.

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