Miriam Peinado: «La acción social es una de las formas más auténticas de hacer hermandad»
Un domingo al mes, cuando la ciudad de Sevilla apenas comienza a despertar, un grupo de voluntarios sale a las calles con una misión sencilla pero profundamente transformadora, la de ofrecer un desayuno, una conversación y un gesto de cercanía a quienes viven en situación de vulnerabilidad. Es la iniciativa “Desayunos Solidarios” de la Hermandad de la Amargura, un ejemplo de cómo la acción social se convierte en una de las expresiones más auténticas del compromiso del voluntariado.
La labor social constituye uno de los pilares fundamentales de las hermandades sevillanas. Durante todo el año, estas corporaciones organizan numerosas acciones dirigidas a atender las necesidades de quienes atraviesan situaciones difíciles. En este contexto, la Hermandad de la Amargura mantiene una intensa actividad asistencial que busca acompañar y ayudar a las personas más vulnerables de la sociedad.
Entre estas iniciativas destaca el programa de “Desayunos Solidarios”, una acción en colaboración con el comedor social San Juan de Acre, que reúne cada mes a voluntarios de la hermandad encargados de repartir desayunos a personas que viven en la calle. Una actividad que va mucho más allá de la entrega de alimentos. «Lo importante no es solo el desayuno, sino el tiempo que compartimos con ellos, escucharles, preguntarles cómo están y hacerles sentir que alguien se preocupa por su situación», explica Miriam Peinado, voluntaria de la Hermandad de la Amargura y participante habitual en estas jornadas solidarias.
La actividad comienza casi de madrugada. Los voluntarios se reúnen desde bien temprano para preparar los desayunos y organizar el recorrido antes de salir a las calles del centro de Sevilla. Café, leche, zumos, bocadillos y dulces forman parte de una ayuda material que se complementa con algo igualmente necesario: la atención humana.
Durante el recorrido, los voluntarios conocen de cerca historias de vida marcadas por la exclusión social, las dificultades económicas o la soledad. Para muchos de los beneficiarios, estos encuentros representan uno de los pocos momentos de conversación y acompañamiento que reciben durante el mes.
El papel fundamental de los jóvenes
Una de las características más destacadas de los “Desayunos Solidarios” es la participación de jóvenes voluntarios. La Hermandad de la Amargura considera esencial implicar a las nuevas generaciones en este tipo de acciones para fomentar valores como la empatía, la responsabilidad social y el compromiso con quienes más lo necesitan.
La experiencia permite a muchos jóvenes acercarse a una realidad que habitualmente permanece invisible. Conocer de primera mano las circunstancias de las personas sin hogar ayuda a derribar prejuicios y a comprender mejor los desafíos sociales que existen en su propia ciudad. Para Miriam Peinado, cada jornada de voluntariado es también una oportunidad para poner al servicio de los demás los dones y capacidades de cada persona. «Cada día es una nueva oportunidad para dar lo mejor de nosotros mismos», resume, convencida de que la cercanía, la escucha y una actitud positiva pueden convertirse en un verdadero motivo de esperanza para quienes atraviesan situaciones difíciles.
Desde la hermandad destacan que la acción social no debe entenderse como una actividad puntual, sino como una forma permanente de compromiso con la comunidad. Por ello, animan especialmente a los jóvenes a involucrarse y descubrir la dimensión solidaria que forma parte de la vida de la corporación durante todo el año. «Cada mínimo gesto suma. Con dedicar un par de horas a la semana o un día al mes, como es el caso de esta iniciativa, ya estás contribuyendo a hacerle la vida más sencilla a quienes más lo necesitan», asegura Peinado.
La voluntaria anima además a las nuevas generaciones a convertirse en sembradores de alegría y solidaridad en su entorno más cercano. Considera que el servicio a los demás y el compromiso con quienes sufren generan frutos que benefician tanto a quienes reciben la ayuda como a quienes la ofrecen. En este sentido, recuerda que no es necesario realizar grandes acciones para marcar la diferencia, ya que muchas veces basta con una conversación, una sonrisa o un sencillo «buenos días» para transmitir cercanía y humanidad.
Además, el voluntariado ofrece una oportunidad para crecer personalmente a través del servicio a los demás. La participación en estas iniciativas contribuye a desarrollar una conciencia social activa y a entender que pequeños gestos pueden generar un impacto significativo en la vida de otras personas.
El impulso del Fondo Santa Ángela de la Cruz
Gran parte de estas acciones son posibles gracias al Fondo Santa Ángela de la Cruz, una iniciativa solidaria impulsada por la Hermandad de la Amargura que, cada año, abre una convocatoria de ayudas dirigida a asociaciones, fundaciones y entidades sociales, y en la que Fundación “La Caixa” ha apoyado en numerosas ediciones. A través de este fondo, las organizaciones presentan proyectos destinados a la atención de personas desfavorecidas o en riesgo de exclusión social, siendo seleccionados aquellos que destacan por su impacto social y viabilidad. La hermandad contribuye así a la financiación total o parcial de estos programas, reforzando su compromiso con la caridad y el apoyo a los colectivos más vulnerables de Sevilla.
Este fondo constituye una herramienta fundamental para dar respuesta a distintas problemáticas sociales, permitiendo desarrollar proyectos de asistencia, acompañamiento y apoyo a colectivos vulnerables. Su labor se extiende más allá de acciones concretas como los “Desayunos Solidarios”, convirtiéndose en un instrumento estable de ayuda social y atención a quienes atraviesan momentos de dificultad. A través de este fondo, la hermandad reafirma su compromiso con los valores de solidaridad y servicio que inspiran su actividad, demostrando que la caridad y la acción social forman parte esencial de su identidad.
Gracias al compromiso de voluntarios como Miriam Peinado y de tantas personas que participan en estas iniciativas, la Hermandad de la Amargura continúa construyendo una red de apoyo que contribuye a mejorar la vida de quienes más lo necesitan, demostrando que la verdadera fuerza de una hermandad también se mide por su capacidad para estar al lado de los más vulnerables. Una labor que pone de manifiesto la importancia de no tener miedo a amar, servir y tender la mano a quien más lo necesita, especialmente en una sociedad donde la soledad y la exclusión siguen presentes. Porque, en muchas ocasiones, es precisamente en los gestos más sencillos y cotidianos donde se encuentra la ayuda más valiosa y donde nace la esperanza capaz de transformar vidas.
Para concer más sobre las acciones sociales y voluntariado en la hermandad puedes contactar a través del siguiente correo electrónico: caridad@amargura.org



