«Hay usuarias con la foto de su voluntaria en la mesita de noche»
Ana Panduro aprovecha su jubilación para dedicarse plenamente a la Asociación Sevilla de Asistencia (ASA), una entidad formada por voluntarios que dedican su tiempo a combatir la soledad de cerca de 300 sevillanos.
—¿Cómo se formó ASA?
—Un grupo de jubilados se reunían todos los días para desayunar, y una mañana, al ver a una ancina pasar sola, uno de ellos propuso dedicar el tiempo libre a visitar un asilo. Al ver la cantidad de gente que necesitaba compañía le dieron forma oficial a ASA. Eso fue en 1999 y en 2007 fue declarada asociación de utilidad pública.
—¿Cuál es el objetivo?
—Nos dedicamos a luchar contra la soledad. Hay personas que no tiene familia y están en una residencia, otras en el hospital, y, en la mayoría de los casos que atendemos, en su propio domicilio. Ofrecemos, además, un respiro familiar aquienes cuidan de un familiar dependiente.
—¿Cómo son las personas que atendéis?
—Son personas que, sea por lo que sea, necesitan compañía. Hay casos de marginación, de abandono familiar o de hijos con adicciones. Y otras que no tienen problemas económicos, pero necesitan una amiga con la que hablar. La soledad tiene muchos brazos.
—¿Cómo llegan a vosotros?
— A través de los trabajadores de los Servicios Sociales, también por las enfermeras de enlace de los hospitales y por el boca a boca.
—¿Cuál es la labor de los voluntarios?
—Acompañamos a las personas pero también les facilitamos que vivan con dignidad. Si el voluntario se percata de cualquier problema lo habla con la trabajadora social y hacemos gestiones para solucionarlo. Si, por ejemplo, no tienen para comer nos ponemos en contacto con el Banco de Alimentos, una hermandad o Cáritas.
—¿Y cómo se realiza ese acompañamiento?
—Los más de 200 voluntarios se reparten en grupos con un coordinador. Intentamos que vayan de dos en dos a las visitas, porque siempre es más fácil la conversación. Aunque, no solo van para hablar. Los acompañan al médico, a la peluquería, a un paseo... El acompañamiento es todo eso. Incluso, tenemos un acompañamiento puntual para cuando necesitan ir a un lugar en concreto.
—¿Cómo es la respuesta de los usuarios?
—No te puedes imaginar las cosas tan bonitas que nos dicen. Hay domicilios que tienen en la mesita de noche la foto de la voluntaria, porque sienten que es su familia. Incluso hay voluntarias que se han llevado a sus usuarias en Nochebuena a su casa con toda su familia.
—¿Se involucran los voluntarios?
—Sí, intentamos mejorar su vida todo lo que podemos. Una señora nos contó que de joven le gustaba ir de guateque y lo echaba de menos. Así que la coordinadora reunió a todos los voluntarios del grupo, unos 16, llenaron su casa de globos y le pusieron música de la época. Es para ver a esta mujer bailando en la silla de ruedas, feliz.
—¿Qué requisitos deben cumplir los voluntarios?
—Simplemente que tengan inquietud solidaria y el compromiso de implicarse al menos dos horas a la semana. Para que estén preparados, impartimos una formación y, a lo largo del año, organizamos cuatro conferencias. Las últimas fueron muy interesantes con Paco Pérez Valencia y Dávila Miura.
—¿Cómo se financia ASA?
—Gracias a los diferentes distritos del Ayuntamiento de Sevilla y a las subvenciones de la Junta de Andalucía. Nos apoyan también otras fundaciones y empresas, que se vuelcan siempre, además, en la excursión alRocío que hacemos cada año con nuestros usuarios.