Jóvenes Solidarios

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El voluntariado que acompaña y transforma de la Fundación Don Bosco en Sevilla

Los jóvenes voluntarios como Gema, son esenciales para que la entidad desarrolle los programas residenciales, educativos y de inserción sociolaboral que atienden a cientos de personas cada año

En Sevilla, decenas de jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad encuentran cada día un espacio de apoyo, acompañamiento y nuevas oportunidades gracias al trabajo constante de la Fundación Don Bosco, una entidad que recibe el apoyo de Fundación "La Caixa". Una labor silenciosa, sostenida en gran medida por profesionales y voluntariado que creen en la intervención social cercana, continuada y basada en la confianza. En Sevilla, trabaja desde hace años con una metodología centrada en la persona, con programas residenciales, educativos y de inserción sociolaboral que atienden a cientos de personas cada año.

Entre ese voluntariado está Gema es una joven que forma parte del programa residencial de la entidad, un recurso clave para personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad. Su experiencia permite entender desde dentro cómo funciona este modelo de intervención y el papel fundamental que desempeñan quienes deciden implicarse de forma directa.

Vivir y acompañar: el programa residencial

Gema participa actualmente en uno de los recursos de alojamiento de la Fundación, concretamente en el Piso de Autonomía "Gabriel Ramos", un espacio destinado a acompañar a personas en procesos de inclusión social y desarrollo personal. Se trata de viviendas en las que los usuarios no solo encuentran un techo, sino un entorno educativo y de apoyo que les permite avanzar hacia la autonomía.

“Lo importante no es solo cubrir una necesidad básica como la vivienda, sino estar presentes en el día a día”, explica Gema. Desde el acompañamiento cotidiano hasta el refuerzo emocional, el programa busca que cada persona construya su propio proyecto de vida, respetando sus tiempos y circunstancias.

La intervención combina apoyo residencial, orientación social y educativa, así como el trabajo de habilidades personales y sociales. En este proceso, el voluntariado actúa como un puente: alguien que escucha, que acompaña y que aporta estabilidad en momentos clave.

El voluntariado como pilar del proyecto

La Fundación Don Bosco desarrolla su trabajo con una mirada integral, pero el voluntariado aporta un valor diferencial. “Hacer voluntariado es una oportunidad para conocer realidades que a veces se escapan de nuestro día a día”, señala Gema durante la entrevista. Una idea que resume bien la filosofía de la entidad, cercanía, respeto y acompañamiento real.

El papel de personas voluntarias como ella no se limita a tareas concretas. Su presencia ayuda a generar vínculos, a reforzar la autoestima de quienes participan en los programas y a crear un clima de confianza imprescindible para que los procesos de cambio sean posibles.

Innovación social y formación: el papel de FABLAB

Durante la conversación, Gema también destaca la importancia de proyectos complementarios como FABLAB (GarajeLab Sevilla), una iniciativa impulsada por la Fundación Don Bosco en colaboración con la Fundación Orange. Este espacio de innovación y tecnología está orientado a jóvenes en riesgo de exclusión social, ofreciendo formación práctica en competencias digitales, creatividad y empleo tecnológico.

El proyecto permite que jóvenes que han quedado fuera de los circuitos educativos tradicionales accedan a herramientas reales para su futuro laboral. FABLAB representa esa apuesta por la inclusión desde la innovación, adaptándose a los nuevos retos del mercado laboral.

En definitiva, historias como la de Gema reflejan el valor del voluntariado joven y comprometido, capaz de sumar desde la cercanía y la constancia. “Me voy a casa a diario con historias, vivencias y realidades que me completan como persona”, concluye.

 

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