Jóvenes Solidarios

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«El voluntariado es capaz de cambiar vidas y abre el lado más humano de las personas»

Mariluz es voluntaria en AEetc y dedica parte de su tiempo a apoyar a niños de la entidad, especialmente en el ámbito educativo

En Sevilla, hay historias que no terminan cuando el cáncer desaparece. Para muchos niños, el verdadero reto empieza después del tratamiento, cuando aparecen secuelas que afectan a su aprendizaje, su salud y su día a día. En ese camino acompaña la Asociación Española para los Efectos del Tratamiento del Cáncer (AEetc), una entidad que trabaja para mejorar la calidad de vida de estos menores.

Ahí es donde entra el voluntariado. Mariluz, de 21 años y estudiante de Filología Hispánica, dedica parte de su tiempo a apoyar a estos niños, especialmente en el ámbito educativo. Les ayuda a recuperar hábitos de estudio y a reforzar capacidades que, en muchos casos, se han visto afectadas por los tratamientos. «El voluntariado es capaz de cambiar vidas y abre el lado más humano de las personas», asegura la joven voluntaria.

Su labor va más allá de dar clases. También acompaña, escucha y genera confianza en una etapa compleja. Como ella, otros voluntarios forman una red esencial que recuerda que, tras el cáncer, aún queda un largo camino —y que nadie debería recorrerlo solo.

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