Jóvenes Solidarios

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El ejemplo de solidaridad de dos jóvenes con discapacidad intelectual en Alcalá

Álvaro y Ángeles, usuarios de Prolaya, acuden como voluntarios cada semana al Ropero del Socorro de la Hermandad de Jesús Nazareno

En la «Madrugá» de Alcalá de Guadaíra, la Hermandad de Jesús Nazareno recorrió sus calles hasta el amanecer acompañada del cariño de hermanos y alcalareños que ya esperan con pasión la Semana Santa de 2020. Pero mientras llega, mes a mes, semana a semana, en un local tras la Parroquia de Santiago se mantiene desde hace cuatro años una labor constante y necesaria al amparo de la diputación de caridad de la hermandad.

Voluntarios atienden cada tarde a familias sin recursos en el Centro de Atención Infantil El Ropero del Socorro para facilitarles todo lo necesario para los más pequeños, desde una canastilla antes de nacer hasta ropa, zapatos, productos de aseo y alimentación. Son 15 los voluntarios que se encargan de la gestión del Ropero. Los lunes, Álvaro García y Ángeles López les echan una mano. Que sean dos jóvenes con discapacidad intelectual es lo de menos.

En el mostrador de la entrada, una madre se acerca tras esperar su turno y le atiende uno de los voluntarios. En el almacén, un compañero busca una bañera para bebé en las estanterías llenas hasta arriba y tres mujeres clasifican ropa por tallas. Sentada en una silla, Ángeles guarda los zapatos en una caja u otra según el número de pie. Y en la habitación cruzando el patio, Álvaro coloca en las estanterías los potitos que han llegado del Banco de Alimentos, después de que otra voluntaria le indicara cómo hacerlo.

Álvaro y Ángeles son novios -no tienen reparo en cogerse de la mano- y colaboran voluntariosos desde hace 3 años, cuando surgió el proyecto «Yo puedo ser voluntario» de la Asociación Promotora, Laboral y Asistencial «Prolaya». Siguen participando ellos dos y tres compañeros más -Mari Carmen, José Carlos y Cecilia-  de esta entidad dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad así como lograr la ciudadanía plena de este colectivo y sus familiares. «Se integraron sin ningún problema y colaboran con muy buena actitud», explica a Sevilla Solidaria Manolo Costillo, miembro de la Junta de la hermandad y coordinador del Ropero, «la verdad es que son uno más aquí, partícipes de las bromas y del buen ambiente entre voluntarios».

Ángeles y Álvaro junto al resto de voluntarios del Ropero del Socorro

«Aunque una persona tenga discapacidad puede hacer de todo, nosotros somos voluntarios para ayudar a las personas que lo necesitan», indica contundente Ángeles. Además, esta joven junto a otras compañeras de Prolaya dedican tiempo en el Centro Ocupacional para realizar tartas creadas con pañales que incluyen diferentes productos de aseo para el bebé, y así poderlas entregar desde el Ropero a las recientes madres.

«También vamos todos los meses al Banco de Alimentos de Sevilla como voluntarios», aporta Álvaro. «Y tenemos un grupo de autogestores en Prolaya con el que hacemos muchas cosas», indica Ángeles. Lo cierto es que fomentar la independencia de sus usuarios con discapacidad intelectual es una de las labores de Prolaya. La gestión de la tienda solidaria que tienen en el Centro Comercial Los Alcores o salidas sin monitores demuestran que es posible. Sólo hay que ver a esta pareja de voluntarios, satisfechos y orgullosos de regalar su tiempo para una buena obra. No sólo son ejemplo de las capacidades de las personas con discapacidad sino también un modelo a seguir por otros jóvenes.

El Ropero del Socorro, mucho más que ropa para los niños

Esta institución nació con la solidaria intención de recoger donaciones de ropa para entregársela a las familias sin recursos y con hijos pequeños. La necesidad que los voluntarios fueron observando en las personas atendidas hizo que el Ropero del Socorro incluyera alimentación, como potitos y leche de continuación, a través del Banco de Alimentación así como productos de higiene gracias a la colaboración de la Fundación la Caixa y la aportación de los hermanos.

Pero el trabajo de los voluntarios no se ha quedado ahí y su última aportación se dirige a los hermanos mayores de las familias que atienden. Tres días a la semana voluntarios del Ropero del Socorro participan por la tarde en talleres para la educación al desarrollo para apoyarles en los estudios. Así como también organizan actividades y excursiones para ofrecer un tiempo de ocio a estos chicos.

 

 

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