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Antonio Pampliega: «Hablar del secuestro me pasa factura psicológicamente»

El periodista especializado en zonas de conflicto se dirigirá a los jóvenes en Sevilla el 4 de octubre en el congreso «Lo Que De Verdad Importa»

Al periodista Antonio Pampliega aún le desgarra recordar los diez meses que vivió temiendo por su vida, apresado por Al-Qaeda en Siria hace cuatro años. Pero sabe que su testimonio es una manera de acercarse a los jóvenes y hacerles ver la realidad del mundo. Al fin y al cabo, poder contar la verdad es su pasión y no permite que el miedo que infunde el terrorismo le aparte de las zonas de conflicto. El 4 de octubre se dirigirá a universitarios y preuniversitarios en Sevilla en el Congreso «Lo que de verdad importa».

¿Es fundamental dirigirse a los más jóvenes?

Ellos son los ciudadanos del futuro, no podemos tratarlos como idiotas. Es necesario acercarles un mundo que tienen ahí y no conocen, porque los medios de comunicación pasamos por encima. Por mi trabajo tengo acceso a una realidad que el 99 por ciento de la gente no. Poder explicarles a los jóvenes lo afortunados que son es un privilegio.

¿Conocías la fundación Lo Que De Verdad Importa?

Los conocí en 2017. Tras la publicación del libro «En las oscuridad» contactaron conmigo para una entrevista y me empezaron a tantear por si quería unirme. Pero en ese momento no me encontraba bien ni anímica ni psicológicamente y dejamos pasar un tiempo. El diciembre pasado debuté en Palma y gustó. No te puedes imaginar luego a través de Instagram el aluvión de mensajes de agradecimiento de estos chicos porque habían abierto los ojos.

Elegiste contar tus vivencias, ¿te ha servido para superarlo?

Pensé que lo iba a plasmar en un libro y no iba a volver a hablar de ello. Pero fue al contrario. No sé si es por la forma de contarlo que tengo o por el morbo que ha despertado, pero lo repito desgraciadamente con demasiada frecuencia. Y esto me pasa factura luego psicológicamente.

¿Qué te pregunta la gente?

Hay de todo. En el libro cuento con todo detalle lo que pasó en esos diez meses, así que la gente lo que pregunta es si España pagó o no pagó por el rescate. Al final dices, ¿tanto te interesa eso? El libro es una introspección porque te conoces a ti mismo, pero al final vamos a lo que vamos.

¿Qué pensamiento te acompaña durante el secuestro?

Mi familia, me aferro a ellos, esperando que cuando salga estén todos bien. Aunque te hayan encerrado en una habitación la rueda de la vida sigue girando para todos. No sabes cómo van a estar los demás fuera ni qué te vas a encontrar. Uno de los peores momentos fue cuando me liberan y tengo que llamar a casa, porque en ese momento eres consciente que te tienes que enfrentar a una realidad que desconoces. Me faltó un tío que murió a los tres meses de estar yo secuestrado. La vida sigue fuera.

Has dicho en más de una entrevista que la culpa también estaba muy presente, ¿por qué?

Quienes cubrimos zonas de guerras somos muy egoístas. Me he perdido cumpleaños, fines de año, navidades... por estar contando lo que sucedía en esos países. Y en ese momento en el que no era aconsejable entrar en Siria, nosotros nos pasamos de listos. Sabía que nos podía pasar. Y el sentimiento de culpa se agrava en la situación en la que estás porque la cabeza no para de dar vueltas en todo momento.

¿Y por qué seguir dedicándote al periodismo en zonas de conflicto después de una situación tan al límite?

Cuando estaba encerrado me preguntaba, ¿realmente merece la pena que esté yo aquí? Los medios de comunicación no tratan bien a los periodistas, sobre todo a los freelance. Pero luego sales y tienes que volver a retomar tu vida. Yo tardé cinco meses en volver a ir a una guerra, fui en octubre del 16. Y cuando fui allí supe que eso era lo que quería hacer. Sobre todo porque no estaba dispuesto a que nadie, incluidos mis secuestradores, me iba a decir a mi cómo tenía que gestionar mi vida. Porque quieren hacerlo a través del miedo. Por eso atacan en espacios públicos como la Rambla de Barcelona o un concierto. No van a cambiar nuestras vidas, yo no estoy dispuesto.

¿Seguirás entonces siempre con esta forma de vida?

Todo el mundo me dice que cambiaré de mentalidad cuando tenga un hijo. No sé, lo mismo entonces prefiero dedicarme a dar clases en la universidad. Pero no es lo que quiero ahora. Estamos esperando que renueve Cuatro para volver a viajar el año que viene. Me encanta lo que hago y creo que soy un privilegiado.

¿En qué estás trabajando ahora?

Acabamos de publicar unos reportajes en Cuatro en Pasaporte Pampliega. Y ahora estoy con Planeta con una novela sobre una niña afgana en la época talibán y tiene el mismo objetivo que la charla de la fundación: demostrar a los chavales de esa edad, lo afortunados que son y las realidades que viven otros de su misma edad en países tan diferentes.

 

Rodaje de Pasaporte Pampliega en Estados Unidos sobre el Ku Klux Klan

¿Hay que seguir luchando por lo que se cree?

Siempre. Me dicen que mi historia es de resiliencia, la palabra de moda. Cuando estoy dando una charla les pongo fotografías y nombres de personas que son resilientes. Me acuerdo de Mohamed, un chaval con Piel de Mariposa que con 17 años su mayor ilusión en el mundo era tener una silla de ruedas para ir al colegio. Ya ves, en pleno Afganistán profundo.

Habrás visto incontable historias complicadas como las de Mohamed

Al final el mundo tiene un muro invisible, y nacer de un lado o de otro depende de la suerte. Y no somos consciente de la suerte que tenemos. Me duele que se carguen las tintas sobre los inmigrantes. En mi instagram he publicado dos historias, una de un barco que partió de Alicante el 28 de marzo del 39 a Argelia, y también en el 49, 160 inmigrantes canarios se fueron a Venezuela. ¿Qué hemos olvidado?

¿Hay que viajar?

Dicen que viajando se cura el fascismo. Pero no puedes viajar y meterte en un resort de lujo. Has estado en La India. Bien. ¿Pero con cuántos indios has comido? Yo he ido con mi mujer a Egipto y de diez días en los que hemos estado cinco hemos comido con ellos, en sus restaurantes hablando en inglés o árabe. Sumérgete y escúchalos. Si estaban mejor con Mubarak que ahora con Al-Sisi. Y sobre todo entiende quiénes son, porque tienen muchas cosas que contar.

¿Y ahora te consideras feliz?

No. Ahora estoy tranquilo, es lo que puedo decir. Es una meta que deberíamos conseguir todos. Mi sueño es intentarlo en la medida de lo posible. Porque la pregunta es ¿qué es ser feliz? Cada uno tendrá su respuesta. En mi baremo no lo soy. Ya me gustaría.

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