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Anabel, voluntaria de Pádel Integra: «Para mi supone muy poco y siento que recibo mucho cariño»

La relación de esta joven sevillana con el pádel comenzó cuando trabajaba en Palma de Mallorca, cuando volvió buscó una asociación que uniera este deporte con la ayuda a los demás

El primer día de su voluntariado, hace un año, Anabel López entró en la pista de pádel del IMD San Pablo con cierto recelo. Salvo con su padre, que sufrió un ictus hace ocho años, nunca había tratado antes con nadie con discapacidad. Y a esa clase en la que sería voluntaria, impartida por la Asociación Pádel Integra, acudían chicos con diversas capacidades, muchos de ellos con autismo. «No sabía muy bien como tratar con ellos pero me limité a ser natural, a comportarme como me salía», explica esta joven de 26 años a Sevilla Solidaria, «y terminó siendo muy divertido».

Ese día dio paso a otros muchos que la unieron a la asociación. Actualmente, sus estudios en un máster le impiden ir la escuela por las tardes, pero acude puntualmente a otras que imparte Pádel Integra en el resto de Sevilla y está trabajando con Andrés Mompín, director de la asociación, para formalizar el voluntariado en la entidad. Echa de menos a sus niños de San Pablo. «Uno de ellos, Marco, vive cerquita mía, cuando me lo encuentro por la calle con sus padres siempre me paro y siempre me está dando besos, es muy cariñoso», apunta Anabel.

Anabel es voluntaria en Pádel Integra / Foto: L.A.

La relación de esta joven sevillana con el pádel comenzó cuando trabajaba en Palma de Mallorca. Por hacer amigos se introdujo en este deporte, una afición que se trajo a Sevilla. El voluntariado no era nuevo para ella puesto que había colaborado anteriormente como traductora en Cruz Roja, así que cuando volvió buscó una asociación que uniera el deporte con la ayuda a los demás. Dio con Pádel Integra.

Esta asociación creada en 2011 tiene como objetivo facilitar a las personas con más necesidades el acceso a programas deportivos y sociales adecuados, adaptados a sus capacidades y circunstancias. Cuenta con escuelas en distintos puntos de Sevilla. Anabel atiende a Sevilla Solidaria en el Club Santé en Sevilla Este donde Andrés da clases los martes a chicos con discapacidad intelectual. Es la escuela más antigua de la entidad, por lo que cuenta con un segundo grupo de alumnos más preparados.

María lleva dos años acudiendo a las clases de Pádel Integra / Foto: L.A.

María, con autismo, juega en el primer grupo mientras su madre espera fuera. «Todo el voluntariado es necesario. Lo ideal es que toda persona con discapacidad tenga un monitor para él solo, y sin ellos yo no tendría capacidad económica para pagar eso», explica María del Mar. «Atienden a niños muy diferentes entre sí, cada uno con una particularidad, yo me pongo en su pellejo y es complicado, estamos más que agradecidos».

Cecilia tiene 20 años y mejora en el pádel por momentos / Foto: L.A.

Los voluntarios ayudan a que los niños puedan seguir la clase impartida por el monitor. «A mi hija le viene muy bien para mejorar su autoestima porque descubre que cada vez lo va haciendo mejor», explica Nacho, padre de Cecilia, una joven con Síndrome de Down a la que le gusta el deporte. Se nota que se toma la clase en serio mientras atiende a Andrés, que les da instrucciones a cada uno de los alumnos. «Andrés es el motor total de esto», continúa Nacho agradecido, «tiene una entrega absoluta y una paciencia admirable».

Andrés saluda a cada padre antes de entrar en la pista. Sus hijos le acompañan y se divierten con los demás alumnos, demostrando que la inclusión entre niños con y sin discapacidad no es solo posible sino natural. Sus hijos conocen también a los voluntarios y buscan sus bromas, como el resto de niños.

Anabel posa con alumnos de la escuela de Pádel Integra. Foto: L.A.

«Para mi supone muy poco esfuerzo y, sin embargo, sentía que con las dos horas que iba a la semana recibía mucho por parte de los chicos», continúa Anabel, «también mucho cariño de las familias que traen los niños a la escuela. Los padres son encantadores, en cuanto ven que has ido un par de veces te conocen y te tratan con mucho cariño», explica, a su vez, también llena de gratitud.

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