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Una ayuda fundamental para las Madres Carmelitas de Utrera

La hermandad del Redentor Cautivo entrega a las religiosas los beneficios de su rastrillo solidario

Por  7:13 h.

Las Madres Carmelitas son toda una institución en Utrera, unas religiosas a las que numerosos ciudadanos les tienen mucho cariño y que realizan una labor social muy importante en la localidad ayudando a las personas más necesitadas. Por ello son muchas las entidades utreranas que a lo largo del año tratan de apoyar con diferentes iniciativas el trabajo realizado por las Madres Carmelitas y ayudarles así a seguir adelante con su buena labor. 

En el pasado mes de abril, la hermandad del Redentor Cautivo -también conocida en la localidad como «El Silencio»- ponía en marcha una nueva edición de su rastrillo benéfico, una iniciativa que se celebra de manera bianual y que este año ha llegado con aires renovados, pasando a ser una feria de antigüedades. Durante dos semanas los utreranos pudieron contribuir con una buena causa, comprando todo tipo de elementos de decoración y curiosidades en este evento benéfico que se saldaba con un balance muy positivo, hasta el punto de que la propia hermandad baraja la posibilidad de seguir por estos mismos derroteros en próximas ediciones.

Relación entre las instituciones

Coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen, un grupo de integrantes de la hermandad utrerana han querido acudir al convento de las Madres Carmelitas para hacer entrega a las religiosas de los beneficios económicos obtenidos gracias a la celebración del rastrillo solidario. De esta manera la hermandad del Redentor Cautivo ha querido poner su granito de arena para que las Madres Carmelitas puedan seguir desempeñando la labor solidaria que desempeñan en Utrera desde hace años. La relación entre estas dos instituciones es muy cercana, hasta el punto de que las Madres Carmelitas son hermanas mayores honorarias de la hermandad utrerana.

Además de aportaciones de este estilo, el trabajo de las Madres Carmelitas en la localidad es posible también gracias a la clásica venta de deliciosos dulces elaborados de manera artesanal por las propias monjas que se ponen a la venta en el convento.