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Un sevillano, el único ciclista con discapacidad en la Quebrantahuesos

José Antonio González, con ceguera y daño cerebral, es presidente de la Fundación INDACE

Por  7:00 h.

José Antonio González tiene daño cerebral. Su ceguera y su falta de una coordinación fluida en los movimientos, adquiridos tras un accidente de tráfico cuando tenía 24 años, no le han impedido seguir siendo el mismo apasionado por el deporte. Ahora, con 49 años, es ejemplo de integración en cuantas carreras participa. La última ha sido nada menos que la XXVIII Quebrantahuesos el pasado 17 de junio. Una de las pruebas cicloturistas más duras donde, de los 8000 participantes, José Antonio fue el único con discapacidad.

Este sevillano es presidente de la Fundación INDACE, entidad que atiende en la provincia de Sevilla a persones afectadas por un Daño Cerebral Adquirido. Y tiene como premisa que la rendición no es una opción, tanto en su vida como en cada carrera que recorre. En efecto, consiguió llegar a la meta en tándem en coordinación con su compañero Marcos Ripamonti en la Quebrantahuesos.

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«Hacer la prueba conmigo lo dificulta todo. Ya de por sí en tándem los participantes no pueden dar el 100% como lo harían de forma individual porque la sincronía es fundamental. Yo, además, no puedo aportar más del 70%, ya que no puedo ponerme de pie por una lesión en el brazo», confiesa. Por eso mismo, no tiene más que buenas palabras para su compañero, sobre todo cuando recuerda el punto más complicado de la carrera: el puerto de Marie-Blanque, con una subida de 9 kilómetros donde la pendiente de los últimos supera el 10%.

Alrededor de José Antonio y Marcos, ciclistas se bajaban de la bici abrumados por el reto pero ellos lo dieron todo, cuando llegaron arriba a Marco se le cayeron dos lagrimones. «Es que el mérito es suyo», reflexiona José Antonio, «porque yo no tengo más remedio que hacerlo en tándem pero él no tiene por qué». «Mi único mérito es convencerlo», bromea.

Y es que el deporte siempre ha formado parte de la vida de José Antonio. Era un jugador de rugby antes del accidente, ahora, entre otros deportes, esquía y, sobre todo, coge la bici. De hecho, la Quebrantahuesos no es la única prueba no adaptada a la que se apunta. Ha participado en «La Indomable» por la Alpujarra, «Los 101 km de Ronda», o en «La Sufrida». «El calendario de las carreras adaptadas es aburridísimo, participo en carreras normalizadas donde a lo mejor soy el único ciego, no sé si es que el único que está chalado soy yo», bromea.

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Lo cierto es que su determinación, aunque José Antonio no le de importancia, motiva a todo aquel con discapacidad. Este deportista tiene una vida completamente integrada en la sociedad, es psicólogo, está casado y tiene dos hijos, pero es en la bici donde se siente verdaderamente uno más: «me iguala al resto, sufro, aprieto, me divierto, vas oliendo el campo… no sé cómo explicarlo pero es una forma de vida».